21 julio, 2018

Federación Agraria Argentina confía en que el proceso de la AF “continúe y se profundice”

Luciana Soumoulou (izquierda) trabaja en la Federación Agraria Argentina. “El compromiso de las distintas organizaciones sociales fue fundamental para que los estados adoptaran políticas. Y también será la garantía para que, a pesar de los cambios de autoridades en cada país, este proceso continúe y se profundice”, dijo.

Recientemente, Soumoulou participó del seminario Intercambio Regional sobre Evolución de las Políticas Diferenciadas para la Producción Familiar y en esa ocasión dialogó con Fidamercosur Claeh.

—¿Cómo evaluás este tipo de encuentros de reflexión sobre determinados temas puntuales?

—Son fundamentales para que los que provenimos de distintos países, de distintos contextos nacionales podamos tomarnos un momento para mirar las políticas desde otro plano, para reflexionar sobre los avances y sobre los desafíos. Es fundamental, es parar un momento, porque estamos todos corriendo detrás de las urgencias cotidianas en nuestras organizaciones, y ponernos a pensar con otros plazos. Nos ponemos a pensar en el mediano plazo, en las alianzas, en las estrategias, en la importancia del diálogo, y sobre todo en el sujeto agrario vinculado a la agricultura familiar, que es el mismo sujeto en todos los países del Mercosur y del Mercosur ampliado.

—Sobre los grupos en los que has participado, ¿qué aspectos se han planteado como los principales en las exposiciones?

—Participé en el grupo de compras públicas para la agricultura familiar. Se hizo un análisis de los avances en la legislación o los programas de compras públicas en cada país. Los principales desafíos que están surgiendo están vinculados al fortalecimiento de las organizaciones para generar más capacidades para involucrarse en los procesos de comercialización o de agregado de valor. También se plantearon desafíos vinculados a las cuestiones impositivas de los agricultores familiares y a las dificultades que a veces se presentan a la hora de hacer trámites de todo tipo, sea vinculados a la sanidad o a las postulaciones para las compras públicas, como también a la permanencia en las posibilidades de abastecimiento al organismo público. Analizamos que es necesaria una batería de políticas del Estado vinculadas al financiamiento, a la asistencia técnica, a las cuestiones relacionadas con la logística, con las inversiones en estructura predial y extrapredial en la organización para asegurar o el agregado de valor o el acopio. Esos fueron los temas principales que se identificaron en común.

—¿Cómo es la situación de Argentina en este tema de compras públicas?

—En Argentina aún no existe una ley específica para compras públicas para la agricultura familiar. Hubo algunas experiencias aisladas. Sí esto está contemplado en la ley de agricultura familiar recientemente aprobada, que si bien aún no está reglamentada, o sea que no está operativa, abre las puertas a poder pensar en una política de largo plazo y en profundizar las herramientas de compras públicas. Lo que nos diferencia de Uruguay como país es la organización política, que es federal en Argentina, lo cual en algunos aspectos dificulta la planificación a nivel nacional de un único sistema de compras públicas porque los estados provinciales tienen sus propias normativas.
En Argentina se está haciendo mucho hincapié también en adecuar las cuestiones vinculadas a los códigos de alimentos y las habilitaciones sanitarias de los espacios y de los productos de la agricultura familiar.

—¿Adecuarlos en el sentido de mejorarlos para que tengan mayor inserción en el mercado?

—Exactamente. Desde los trámites que se deben realizar o también nuevas modalidades de comercialización o de procesamiento de los alimentos; no nuevas, que aún no están reconocidas por estos organismos como adecuadas. Y si queremos pensar en generar oportunidades para los agricultores familiares tenemos que respetar sí las normas sanitarias, pero también las costumbres o las posibilidades que tienen estos de procesar sus productos.

—¿Cuál es tu visión de la REAF y la participación o los aportes que hacen las organizaciones sociales?

—Pienso que en todos estos años el compromiso de las distintas organizaciones sociales fue fundamental para que los estados adoptaran políticas. Y también será la garantía para que, a pesar de los cambios de autoridades en cada país, este proceso continúe y se profundice. También creo que haber incorporado organizaciones como las vinculadas a la pesca artesanal —y sigue vigente la demanda de los campesinos indígenas— enriquece el ámbito, lo hace más plural y fortalece este trabajo que nos damos todas las organizaciones en el sentido de ser más, ser diversos, tener más incidencia en los ámbitos donde corresponde y también pensar en políticas más integrales, no aisladas solo para la agricultura familiar de subsistencia o solo para los pueblos originarios. Verla como una cuestión integral y sobre todo vinculada al desarrollo de los territorios rurales con todos sus actores.

—Ayer había como un comentario por el lado de que las organizaciones tienen que tener mayor capacidad de propuesta. ¿Alguna reflexión sobre eso?

—Las organizaciones son lo que son, somos organizaciones que tenemos nuestras debilidades. Pienso que el mayor compromiso tiene que ser de los Estados. Voy a decir algo obvio, pero el presupuesto que tiene el Estado es muy diferente del presupuesto que manejamos las organizaciones, sobre todo las de agricultores familiares. Entonces pienso que es un trabajo mancomunado con el Estado identificar como una prioridad el fortalecimiento de las organizaciones para que luego podamos hacer propuestas más operadoras. No olvidemos que están los distintos poderes del Estado, el Poder Legislativo, el Ejecutivo, con las distintas herramientas y presupuestos que manejan, a los cuales las organizaciones debemos acercarles nuestras propuestas, y así lo hacemos y así se ha construido esto. Ahí es fundamental que las organizaciones no seamos obsecuentes, que el diálogo político sea verdadero, que tengamos capacidad crítica hacia dentro de las organizaciones y que ese diálogo político se dé con franqueza, con libertad.

—Respecto a la REAF, ¿Cómo evalúas ese ámbito hoy?

—Tuvo momentos distintos la REAF. Tuvo momentos en los que el contexto regional en general fue más favorable, fue más benévolo para poder avanzar en la REAF y a nivel de cada país. Hubo momentos en que sentíamos que estábamos haciendo muchas transformaciones, otros momentos en que tal vez tenemos que pensar más en la evaluación de la ejecución, de los impactos de esas políticas, que también es necesario para poder planificar de nuevo hacia dónde queremos seguir. En general creo que se ha avanzado. Se ha avanzado en políticas. No digo en impactos, pero sí en programas, en institucionalidad. En Argentina se avanzó mucho en institucionalidad para la agricultura familiar. Y eso es una oportunidad para, a partir de ahí, construir más políticas.
Estamos en un momento en el que sin dudas tenemos que dialogar más, tenemos que mirar hacia dentro de las organizaciones y replantearnos las estrategias para continuar incidiendo.

—¿Se plantean la situación de Argentina a nivel de la institucionalidad como ejemplar? ¿Se puede decir que es el país que más ha avanzado en esa área de la REAF?

—Si tomamos los cuatro países que eran miembros plenos del Mercosur, Brasil ya tenía institucionalidad, Uruguay y Argentina la fueron creando. Pienso que en Argentina fue lo más notable, porque pasamos de tener una Secretaría de Agricultura a tener un Ministerio de Agricultura y de tener una Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar a tener una Secretaría de Desarrollo Rural y una Secretaría de Agricultura Familiar. Se creó el Registro de Agricultura Familiar y de Organizaciones de la Agricultura Familiar. Se dictaron normas vinculadas a la agricultura familiar. Se están reviendo los códigos alimentarios. En los institutos técnicos como el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria) también se generaron áreas específicas para la agricultura familiar. Una vez más, no todo eso resulta en impactos que transformen de forma sustentable la realidad de los agricultores familiares, pero ya hemos recorrido un camino que no existía y eso es muy valorable, la decisión política de hacerlo.

(Foto de archivo: FAA)

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*