25 septiembre, 2018

“Queremos una Coprofam más fuerte, más reconocida y con más capacidad de diálogo político”

Alberto Brosch, presidente de la Coprofam, destacó la importancia que tuvo la primera reunión de la nueva directiva de la confederación. En entrevista, contó que los directivos y los técnicos de las organizaciones pudieron intercambiar ideas con representantes de la Universidad CLAEH y con integrantes del programa Fidamercosur.

 

—¿Cuál es el motivo de la reunión en Montevideo?

—El gran objetivo es aprobar el POA de la Coprofam para 2018. El POA son todas las líneas del plan para el próximo año. Y dentro del POA hay gran cantidad de tareas que estamos planificando por proyectos de donación que tenemos del FIDA. La Coprofam no hace solamente las actividades del proyecto, hacemos también muchísimas otras actividades, como participar en varios foros regionales, internacionales, en varias plataformas. Entonces estamos planificando todas las acciones para 2018, discutiendo las cuestiones de género, de juventud, y principalmente planificando las actividades referentes al proyecto de donación.

Dentro del debate de esta semana estamos haciendo también un análisis político muy preciso del momento que vive la región, las consecuencias posibles de un acuerdo entre la OMC y la Unión Europea ahora en Buenos Aires. Y también estamos haciendo un análisis de la REAF y otros análisis políticos que forman parte de todas las reuniones de la directiva de la Coprofam.

—De estos planes de 2018, ¿hay algunos concretos que ya se puedan adelantar?

—Muchos, muchas cosas, principalmente aquellos relacionados con el proyecto de donación. Por ejemplo, la gran expectativa de tener funcionando el próximo año el sitio de la Coprofam. Pero la cuestión no es simplemente tener un sitio funcionando, es cómo articular su funcionamiento con las organizaciones afiliadas. Hay todo un plan de comunicación, estamos discutiendo cuáles serán los primeros países que recibirán los cursos, estamos discutiendo los primeros intercambios, estamos discutiendo los estudios de caso. Estamos planificando las reuniones con juventudes, con mujeres para el próximo período, nos estamos desafiando. Esto va mucho más allá del proyecto, estamos planificando hacer grandes conferencias de mujeres y de jóvenes, además de las acciones de participación de la Coprofam en varios foros internacionales.

El próximo año será el Año Internacional de la Mujer Rural, y tenemos una gran expectativa ante la inminencia de que la ONU declare la Década de la Agricultura Familiar. Por lo tanto estamos colocando todo eso en la propuesta de planificación.

—Usted comenzó su presidencia en julio; ¿cuáles son sus expectativas para el período?

—Son muchas. Estoy muy animado con mi retorno a la Coprofam, especialmente después de que asumí la secretaría general. Mi expectativa central es salir con la Coprofam más fortalecida, más reconocida y consecuentemente con las organizaciones afiliadas más representativas, más fuertes, más organizadas e interviniendo. No solamente una Coprofam más fuerte, más reconocida, sino una Coprofam con más capacidad de diálogo político, de propuestas, de intervención a nivel de país e internacional para fortalecer las acciones de la agricultura familiar, las acciones de desarrollo, las acciones de políticas públicas, las conquistas públicas, tener en la región una agricultura familiar más reconocida. Por ejemplo, vivimos un dilema muy grande, una dicotomía, una lucha entre el gran agronegocio y la agricultura familiar, perdemos pese a que somos la gran mayoría. Entonces necesitamos fortalecer esta agricultura familiar para que sea capaz de lograr la seguridad y la soberanía alimentaria y un campo con más igualdad, con más equidad, con menos pobreza.

—En este mismo sentido, ¿cuál tiene que ser el rol de una organización social actualmente?

—La realidad es muy desafiante para una organización social actualmente, cuando vivimos una situación tan complicada políticamente en la región. Estamos ante la inminencia de pérdidas reales de derechos, de debilitamiento de la democracia, de fortalecimiento de sectores conservadores, con el capital internacional viabilizando la visión de un Estado mínimo, una visión neoliberal. Esto nos desafía muchísimo como organización, porque el rol de una organización es intervenir internamente para fortalecer a sus afiliados. En el caso nuestro, que somos representantes de la agricultura familiar, tenemos que trabajar por el fortalecimiento de los campesinos, los agricultores familiares, los indígenas, los pueblos originales, y al mismo tiempo tenemos que tener capacidad política de diálogo, de inserción y especialmente de elaborar propuestas viables. A su vez, la organización no puede descuidar las grandes movilizaciones, porque no solamente el diálogo resuelve, resuelve cuando a través de alianzas con otros sectores de la sociedad, con la opinión pública, conseguimos movilizarnos, es preciso salir a las calles para apoyar las propuestas que necesitamos para el sector. Entonces es un papel casi misionero, un papel político muy interesante el de una organización gremial en los días de hoy.