21 julio, 2018

Soberanía Alimentaria: por un Mercosur libre del hambre

Quien alimenta a nuestros pueblos es la Agricultura Familiar y Campesina

Contexto

Los países miembros del Mercosur, desde su creación hace 17 años, vienen ratificando los fundamentos y principios de la integración centrados en la promoción del comercio regional y el desarrollo integral, disminuyendo las asimetrías y la pobreza del bloque.

Estos fundamentos y principios, sin embargo, poco prosperaron con las políticas neoliberales adoptadas por los Estados Parte en la década de 1990 y hoy vemos que los gobiernos actuales cada vez más reconocen que estas políticas centradas solamente en la promoción del comercio no permitieron reducir las desigualdades y combatir la pobreza y el hambre en el Mercosur.

De este modo, los gobiernos del bloque con mayor sensibilidad a los temas sociales y presionados por las demandas de la sociedad civil vienen poniendo en marcha políticas y cambios en perspectiva de la seguridad y soberanía alimentaria, sin afectar, lastimosamente, la primacía de la agenda Mercosur Comercial que prevalece sobre la agenda Mercosur Social.

En este contexto vemos el aumento de la oferta de los alimentos producidos en las tierras del Mercosur. De acuerdo a los datos estadísticos de la Cepal, FAO y datos oficiales de los gobiernos de los últimos años se muestra que la oferta de productos agropecuarios alcanza a los 270 millones de toneladas de fibras, proteinas y cereales. Oferta esta que supera al 41% de la demanda de alimentos básicos de 246 millones de personas que viven en el Bloque y consagra al Mercosur como exportador neto de alimentos.

La agricultura familiar, campesina e indigena cumple un rol de vital importancia económica, social y ambiental. Según los datos oficiales, esta agricultura en el Bloque es formada por 83% de los establecimientos rurales y más allá de todas las dificultades es responsable aproximadamente al 40% del PBI agrícola, genera 73% de los puestos de trabajo del campo y responsables por la mayoría de los alimentos de la canasta básica, indispensables para la soberanía y seguridad alimentaria del Mercosur.

Pese a que los países del Mercosur, en general, producen alimentos suficientes y que podrían generar políticas de seguridad y soberanía alimentaria, se constata la persistencia de vulnerabilidad social y de niveles de inseguridad alimentaria que alcanzan a más de 30 millones de personas, incluyendo campesinos e indígenas.

A pesar de los avances obtenidos por los gobiernos de los países del Mercosur, estos todavía tienen que recorrer un camino largo para alcanzar las metas del milenio, de reducir a la mitad los niveles de pobreza y hambre hasta el 2015.

Críticas al modelo de desarrollo rural

Los pueblos del Bloque del Mercosur vienen exigiendo cambios del modelo regional de desarrollo económico, social y ambiental y, aunque, en muchos de estos países se iniciaron los cambios, estos no corresponden a las demandas señaladas por los pueblos ni tampoco atienden las necesidades expuestas por el derecho a la alimentación, la soberanía y seguridad alimentaria.

ActionAid y Coprofam, en el marco de su lucha contra la pobreza y desigualdad, son críticos al actual modelo de desarrollo y a las políticas adoptadas por los gobiernos de la región y proponen la redefinición de estas políticas en perspectiva de, en el corto plazo, lograr la soberanía y seguridad alimentaria.

Recientemente se observó el aumento de la demanda por alimentos (entre otros factores, resultado de la mejoría de la renta de los países emergentes) frente a una reducción de la oferta de los mismos (consecuencia del uso de granos básicos en la producción de agrocombustibles, de la disminución del área sembrada por el aumento de los costos de producción agrícola decurrente de los altos precios del petróleo y por factores climáticos adversos que llevaron a pérdida de cosechas), provocando la alta súbita de los precios de los alimentos en los mercados locales e internacional.

Pese a estos hechos, un análisis crítico sobre el derecho a la alimentación, la seguridad y soberanía alimentaria del bloque tendrá que reconocer que la reciente crisis de los precios de los alimentos no es resultado de un mero desajuste entre la oferta y la demanda en los mercados, es más bien un resultado del actual modelo de producción agrícola dentro de un sistema productivo global, que en sus elementos estructurales promocionan:

• La reducción del rol del Estado en los mercados y el reordenamiento de su estrategia hacia el fortalecimiento del “agronegocio exportador” y prevalencia de la agenda de las empresas transnacionales en el control de la producción y comercialización de los principales productos alimentarios.
• La manutención de prácticas agrícolas que fomentan la concentración de la tierra y de los ingresos y obstaculizan el acceso a los recursos naturales -tierra y agua, destruyen la biodiversidad, ignoran los saberes y las prácticas de las mujeres y pueblos originarios en la producción de alimentos y transgreden los derechos de los trabajadores, campesinos e indígenas.
• La migración de la juventud rural a las ciudades, en busca de mejores condiciones de vida, reduce la capacidad productiva rural, desestructura las familias y potencializa la pérdida de identidad en cuanto jóvenes trabajadores rurales, campesinos e indígenas.
• El incremento del monocultivo extensivo aumenta, significativamente, la vulnerabilidad y el riesgo en la producción de alimentos y la dependencia del crédito y de las semillas – caras y monopolizadas- protegidas por derechos de propiedad intelectual.
• La doble intencionalidad de los países desarrollados que, por un lado, adoptan medidas proteccionistas para sus productos agropecuarios y, por el otro, exigen la liberalización de los mercados de los países en desarrollo.
• La especulación de los productos alimentarios en las Bolsas de Futuros transforma el hambre en la nueva fuente de lucro del capital financiero, al paso que estos productos logren la condición de commodities, se convierten en activos atrayentes para el capital financiero nacional e internacional, en su permanente búsqueda de valoración.

El Mercosur en cuanto bloque productor neto de productos agrícolas y de alimentos básicos no deberá permitir que prevalezcan y se incrementen la inseguridad alimentaria y la pobreza en sus países miembros. Este escenario impone a que los gobernantes y la sociedad civil organizada de los Estados Miembros del Mercosur asuman la responsabilidad de definir e implementar políticas públicas de seguridad y soberanía alimentaria y del derecho a la alimentación de sus pueblos, bajo los principios de complementariedad, gradualidad, flexibilidad y equilibrio. Para eso, es necesario que los estados nacionales (re) introduzcan o mantengan instrumentos de regulación nacional en el campo agroalimentario y que sean muy críticos a la hora de aceptar programas de ajustes estructurales y acuerdos de libre comercio que puedan significar la reducción o eliminación de las políticas públicas dirigidas a la agricultura familiar y/o la eliminación de estructuras estatales de regulación de existencias y precios de los alimentos.

ActionAid y Coprofam proponen a los Gobiernos y Sociedad Civil la construcción e implementación de políticas públicas regionales de producción, abastecimiento y seguridad alimentaria y nutricional, que garanticen, dentro un marco de fortalecimiento y expansión de la agricultura familiar, campesina e indígena, el Derecho Humano a la Alimentación. En perspectiva de asegurar un Mercosur libre del hambre, se deben considerar los siguientes principios:

1. Corroborar, de acuerdo a lo reafirmado por los Estados Miembros del Mercosur, que la Integración es un otro instrumento más para promover el desarrollo integral en la región, basado en la complementariedad, solidaridad y cooperación para combatir la pobreza y la exclusión social.
2. Asegurar que el Derecho Humano a la Alimentación se incorpora y es parte de las legislaciones nacionales de los Estados Miembros del Mercosur y asegurar su aplicación y cumplimiento, de acuerdo con las Directrices Voluntarias del Derecho a la Alimentación de las Naciones Unidas.
3. Asegurar la democratización del acceso a la tierra y el agua y manejo de los recursos naturales y productivos a través de políticas públicas de reforma agraria y desarrollo rural, en perspectiva del desarrollo sostenible en los territorios rurales.
4. Fortalecer la producción familiar, campesina e indígena, como una dimensión esencial para aumentar la producción y oferta de alimentos sanos necesarios para la construcción de la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional en los países del Mercosur.
5. Reconocer el rol de guardianas del patrimonio natural y cultural de las mujeres campesinas e indígenas en los procesos de producción de alimentos sanos a través de políticas de apoyo y fortalecimiento a su participación en la producción y comercialización agropecuaria.
6. Reconocer y valorizar a la juventud rural como un segmento estratégico de seguimiento la agricultura familiar, campesina e indígena, promoviendo su participación en los espacios de construcción y de definición de las políticas de desarrollo rural, en general, y de acceso y control de la tierra y educación en el campo, en particular.
7. Adoptar el enfoque de género en el conjunto de las políticas de desarrollo para superar las desigualdades existentes en la división sexual del trabajo en el campo y en la participación de las mujeres en los espacios de gestión y de la vida pública.
8. Priorizar la participación social en la definición y toma de decisiones de las políticas públicas de producción, abastecimiento y seguridad alimentaria, que garanticen el derecho a la alimentación.
9. Ejercer soberanamente políticas públicas regionales de producción y abastecimiento alimentario, dentro de una perspectiva sistémica que incluya las dimensiones vinculadas a la política agrícola, a la distribución y a la comercialización de alimentos, sobreponiéndose a las lógicas privadas y mercantiles de las transnacionales en el bloque.
10. Construir una matriz de abastecimiento alimentario regional, cuyos parámetros sirvan para las negociaciones intra e inter bloques regionales en perspectiva de ampliar y garantir el acceso a una alimentación adecuada y saludable, en especial a la población más vulnerable, respetando la diversidad de los hábitos alimentarios de los pueblos.

Demandas de Actionaid y Coprofam a los gobiernos del Mercosur

Actionaid y Coprofam demandan a los Gobiernos del Mercosur que, en diciembre de 2008, aprueben el mandato para desarrollar un Programa Estratégico de Soberanía Alimentaria para el Mercosur libre del hambre con una agenda de trabajo compartido que contemple:

1. La constitución y puesta en marcha de un Espacio de Diálogo de Alto Nivel que elabore la estrategia de soberanía y seguridad alimentaria del Mercosur, constituido por los gobiernos y sociedad civil, y que contemple las contribuciones de la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar en el Mercosur (REAF).

2. El diálogo y concertación hacia la convergencia de posiciones de los Estados Partes en la implementación de políticas y medidas aprobadas y en el monitoreo al cumplimiento de las metas establecidas, teniendo por principios elementales:
a) Fomento a la producción agrícola familiar, campesina e indígena de alimentos sanos.
b) Abastecimiento de alimentos a los mercados local y regional dentro una perspectiva sistemática que incluya la política agrícola, distribución y comercialización de alimentos.
c) Derecho de las poblaciones, principalmente las más vulnerables, de acceso a los alimentos de buena calidad nutricional.

ORGANIZACIONES PROPONENTES

ActionAid es una organización no gubernamental internacional que tiene por principio el combate a la pobreza y al hambre en más de 40 países. Nuestro trabajo es desarrollado en colaboración con grupos y organizaciones locales de comunidades pobres para construir alternativas que garanticen un mundo sin pobreza y más justo. HungerFREE es la campana global de ActionAid que compele los gobiernos a cumplir sus compromisos de reducir el hambre a la mitad, hasta el 2015.

Confederación de Organizaciones de Productores Familiares del Mercosur Ampliado está conformada por 12 organizaciones nacionales de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, y se encuentra al servicio de todos los productores familiares, campesinos e indígenas, en el marco de sus reivindicaciones históricas relativas a las políticas de género y juventud, acceso a la tierra y reforma agraria, organización de la producción y comercialización, bases del desarrollo rural sustentable y la seguridad y soberanía alimentaria en los países de América del Sur.

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