14 agosto, 2018

El Grito de 1912 vive

Este junio se cumplieron 106 años de la huelga agraria conocida como Grito de Alcorta que dio origen a nuestra entidad, la Federación Agraria Argentina (FAA). En ese momento, como ahora, los agricultores vivían en un país profundamente desigual. El Grito fue el desenlace de una etapa de la agricultura que reflejaba un país que era para pocos: una Argentina incipientemente agroexportadora de trigo, de cueros y de carnes a todo el mundo, pero donde se consolidaba un negocio que era para un puñado de dueños de las tierras. La situación de las familias colonas que gestaron esta huelga histórica y fundaron nuestra entidad, arrendatarias de esas tierras, era insostenible: las trabajaban bajo condiciones leoninas y siempre bajo la incertidumbre de ser expulsados de las mismas.

Nuestra historia de lucha como entidad es continua, colectiva, plural, ininterrumpida y siempre difícil. Nos hermana, nos hace amar la tierra, el galpón, el monte, el camino y el canal. Defenderlos, pelear por ellos para que no nos arrebaten el sustento, ni el futuro, ni la historia personal, ni los recuerdos de las voces, ni los aromas entre ese entorno. Nuestra historia de lucha federada se renueva y en determinados contextos, como en el actual, es especial.

El 25 de junio pasado lo vivimos con un doble compromiso: por un lado, por la inauguración del “Espacio de Conmemoración Histórica Grito de Alcorta” que, tras varias décadas, hemos materializado. Esto, además, con todo lo que genera llevar adelante la gestión del espacio con espíritu solidario para compartirlo con la sociedad. Por otro, por nuestro afán de consolidar una institución en unidad con todos los federados que queramos honrar aquella historia, para renovar la lucha y transformar esta realidad, tan lejana pero cada vez más parecida a la de 1912.

En cada gestión, el Grito vive.

Haber logrado reunirnos hace pocos días con el presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri, y poder ser la voz de cada federado que tiene la esperanza de seguir siendo chacarero, para transmitirle nuestra realidad, honrando los orígenes de nuestra FAA, fue muy importante. Y resulta complemento de ese compromiso que se renovó en la inauguración y gestión del Espacio que conmemora nuestra historia y que reunió a los federados provenientes de diversos ámbitos.

En Argentina, en los dos últimos meses se ha agravado notoriamente la economía nacional. La situación afecta a los chacareros y a los trabajadores, a las PYME del campo y de la ciudad. En ese contexto, junto a las entidades de productores agropecuarios colegas habíamos solicitado la audiencia el 24 de mayo. Previamente, desde FAA le habíamos planteado al jefe de gabinete de ministros de la Nación, Marcos Peña, que los pequeños y medianos productores atravesábamos una crisis productiva, económica y financiera, que podría transformarse en una crisis social de no existir respuestas, en las economías pampeanas y extrapampeanas.

En ese tiempo -se estaba terminando la cosecha- solicitábamos la declaración de emergencia en varias provincias, se perdió el 30 por ciento de la cosecha gruesa por las inclemencias climáticas y desde el Ministerio de Economía trascendió la información de que el gobierno pensaba modificar el régimen de retenciones a los granos. En aquél momento, el dólar había dado el salto de 21 a 25 pesos y era una preocupación. Y el Banco Central había incrementado las tasas de interés al 40 por ciento para contener la depreciación de nuestra moneda. Por entonces decíamos: “Con estas tasas de interés, es imposible producir”.

En el lapso transcurrido entre ese pedido de audiencia hasta que el presidente nos recibió, el dólar subió a casi 30 pesos, mientras que la tasa de interés superó el 50 por ciento y alcanzó el 61 por ciento.

En la reunión con el Ing. Macri, el primer tema que se trató fue el de las retenciones. Nos informó que, si bien había diferencias en su gabinete, no era su voluntad cambiar el régimen establecido. Desde la Federación Agraria, le recordamos que había otras preocupaciones además de ese tema. Entre ellas señalamos el nivel de las tasas o la situación de las economías regionales, en crisis por el incremento de las tarifas y de los combustibles, de las importaciones y de los costos en dólares.

FAA le explicó, entre otras cosas, que al tambero le están pagando 6 pesos por litro de leche, cuando el costo de producción es de 7,50 y que el precio de ese bien para el público triplicaba ese valor. En la producción de cerdos, que también tiene insumos dolarizados, los productores están cerrando los criaderos. Los costos se incrementaron, el consumo bajó por la pérdida de poder adquisitivo del salario y además compiten con la carne congelada importada de Estados Unidos o con los derivados de lácteos de los países vecinos.

El presidente se mostró receptivo con los planteos de FAA y expresó entender nuestra situación, la de los pequeños y medianos agricultores familiares. Sin embargo, quienes integran los equipos ministeriales presentes en la audiencia, expresaron al primer mandatario que los productores porcinos y tamberos antes estaban subsidiados y que, tras quitarles esa ayuda, “se ha demostrado que no son eficientes”. Por tanto, señalaron que “deben reconvertirse” y que “si Argentina quiere venderle al mundo, debe abrirse al mundo y permitir importaciones de todo tipo de productos agrícolas ganaderos”.  También dijeron que “con el funcionamiento de mesas de competitividad se garantiza el diálogo y que los problemas se van solucionando”; y que “si hay libertad de mercado el sector hará inversiones millonarias”.

Qué paradoja… Argentina va a contramano del mundo.

Ese mismo día se conocían los millonarios subsidios destinados por el gobierno de Donald Trump a los sojeros de Estados Unidos. Soja que es importada por Argentina y cuyo ingreso este gobierno justifica. El gobierno de Macron en Francia, le dijo no a nuestros productos porque prioriza cuidar a sus ganaderos. Los productores de la Unión Europea reciben subsidios y fondos para producir más alimentos y de mejor calidad, para que agricultores y jóvenes sigan viviendo y produciendo en el campo. En esos países, el Estado está presente a favor de las prioridades de sus ciudadanos y regula a los mercados.

En Argentina, en cambio, manda el mercado. Se sigue garantizando que la renta financiera sea el gran negocio, se acelera la desaparición de productores, se concentra y se extranjeriza al sistema productivo.

Toda esta situación nos hace seguir luchando, como lo hicieron nuestros pioneros de Alcorta. Y nos llevan a decir, hoy como siempre, ¡que el Grito viva!

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