17 diciembre, 2018

Luchar por una vida digna: seguiremos siendo cavernícolas

Lunes, 30/07/2018

El gobierno del presidente, Horacio Cartes, sustentó su campaña proselitista sobre dos ejes fundamentales, el combate frontal a la pobreza y a la corrupción. En la evaluación final, al término del periodo presidencial, se ha incrementado considerablemente el índice de pobreza y de la extrema pobreza. Notable el retroceso a un nivel ya superado de la corrupción (la corrupción institucionalizada).

La falta de políticas publicas para la agricultura familiar campesina e indígena favoreció el aumento de pobres y de pobres extremo. Factor determinante para el considerable crecimiento de la migración, especialmente de jóvenes, del campo a la ciudad y a los países vecinos. Este gobierno fue del famoso “plan piloto”, a pesar de las grandes cantidades de recursos invertidos, lo cierto es que a ciencias ciertas nadie sabe responder, (donde se implementó?, quien o quienes fueron los beneficiarios? y que resultados obtuvieron?).

Es evidente la existencia de un grupo reducidas de personas, que usan y abusan de su investidura, en busca de beneficios, particular y corporativa, a costas del pueblo paraguayo. El ministerio público ha iniciado algunas investigaciones contra los corruptos, pero con ningún resultado convincente de este organismo que dice representar a la sociedad. La justicia no ha dictado una resolución condenatoria en los casos de corrupción. Está totalmente sometidas al poder político de turno y actuando de forma complaciente con los implicados.

Por otro lado, impresionante el menoscabo y desprecio a los dirigentes, sociales y políticas, contrarias a la autoritaria, soberbia y dictatorial forma de gobierno. Ni el gobierno dictatorial de Stroessner (1954-1989) se atrevió atacar el local de un partido opositor, en marzo del año pasado, la policía atropelló la sede del Partido Liberal provocando la muerte de un joven político.

Existe un plan de criminalización y persecución a los dirigentes campesinos ejecutados por los organismos de seguridad y judiciales corruptos, alienados y sometidos. Un claro ejemplo: la Corte Suprema de Justicia anuló la sentencia a los once campesinos y campesinas, encarcelados por más de seis años, afirmando que fueron condenados sin pruebas incriminatorias. En algunos casos las condenas impuestas llegaban a cuarenta años de privación de libertad.

El año pasado, con este escenario desfavorable, las organizaciones campesinas salimos a la calle a exigir asistencia y políticas públicas diferenciadas para la agricultura familiar campesina e indígena. Una manifestación pacífica, entre penas y penurias, de 47 días de duración. Por la firme resistencia sobre nuestras reivindicaciones la Ministra de Hacienda, Lea Giménez Duarte, nos calificó de forma peyorativa como cavernícolas.

Si nosotros, los agricultores y las agricultoras, no defendemos la agricultura familiar ¿Quién defenderás por nosotros?, la Organización Nacional Campesina (ONAC), con todas las persecuciones y las ofensas, reafirma el compromiso histórico de luchar por una vida digna de los agricultores y agricultoras de la agricultura familiar campesina e indígena: acceso a la tierra, vivienda digna y agua potable; educación y salud (gratuitos y de calidad); políticas públicas diferenciadas; seguiremos siendo cavernícolas.

Be the first to comment

Leave a Reply