17 noviembre, 2018

Gobierno premia a grandes evasores y perjudica a agricultores familiares

El Brasil necesita revisar urgentemente sus políticas de concesión a diversos sectores si quiere un día disminuir el abismo social en que se encuentra su sociedad.

Un ejemplo práctico de esta discrepancia está en la aprobación reciente de una medida provisional que trata de la renegociación de deudas rurales. La materia, que fue aprobada en la Cámara de Diputados y sigue ahora al Senado Federal, no dio tratamiento igual a todos los agricultores del país, principalmente aquellos que viven en las regiones centro-oeste, sudeste y sur. La Contag trabajó en la defensa de la renegociación de las deudas para 2015 y en iguales condiciones para todas las regiones. Pero, desgraciadamente, la negociación no logró abarcar a todos y la Confederación continuará la presión en la búsqueda de la construcción de una nueva propuesta que garantice el éxito necesario.

Por otro lado, si hay una lucha ardua del movimiento sindical del campo en el convencimiento, el Parlamento y el Gobierno, de la importancia de la flexibilización para los agricultores familiares, esto no se ve cuando se trata de facilitar la refinanciación a los grandes empresarios.

Llamado Refis, el paquete de beneficios al mal contribuyente y evasor contumaz se convirtió en ley en octubre del año pasado bajo el aval del mismo Gobierno y de los mismos políticos que dificultan hoy las condiciones de los agricultores que, menos privilegiados, todavía luchan para producir alimentos de calidad para la mesa de la población brasileña.

No basta con ser desigual, el trato diferenciado todavía premia a aquellos deudores que a menudo no pagan sus obligaciones corrientes porque prefieren aguardar la edición de nuevos paquetes que faciliten y ofrezcan altos descuentos en sus multas.

En el caso de que se produzca una idea, quien se adhirió al nuevo Refis, denominado Programa Especial de Regularización Tributaria (PERT), puede pagar los tributos atrasados, en hasta 175 parcelas, con una rebaja del 100% de las cargas legales (incluyendo honorarios de abogados) y de hasta el 90% de los intereses y el 70% de las multas.

La Contag continuará atacando ese desequilibrio en el trato entre los diversos sectores productivos del país por entender que todos tienen su importancia para la economía y, por lo tanto, merecen igual condición de desarrollarse bajo la égida de la ética, del cumplimiento de sus deberes, así como de la garantía de sus derechos.

Solo así tendremos el país que queremos. Un Brasil de oportunidad para todos y de valorización del trabajador y trabajadora del campo.

Alberto Broch, vice-presidente y secretario de Relaciones Internacionales de la Contag