19 octubre, 2018

Matías Carámbula: CNFR tiene un papel clave en reivindicar la importancia de las políticas diferenciadas en el contexto regional

Matías Carámbula, director general de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) de la Intendencia de Canelones (IDC), explica las acciones que viene realizando esa agencia y los desafíos que se ha trazado a nivel de la producción familiar.

Desde hace tres años, la ADR definió que su política central es la promoción y defensa de la producción familiar del departamento de Canelones*. “Entendemos un modo de producción que es el más importante del departamento y del país, para el cual es necesario tener políticas diferenciadas. La producción familiar genera soberanía alimentaria y fuentes de trabajo”, destaca.

La IDC y la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) poseen un convenio de fortalecimiento y apoyo mutuo. Además del convenio en sí, con cada una de las organizaciones del departamento de Canelones afiliadas a CNFR, la IDC tiene una diversidad de proyectos y actividades, en algunos casos en conjunto con los programas del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en otros, vinculados al desarrollo de rubros como el ovino o al fortalecimiento de las organizaciones y el rol de las mujeres rurales dentro de la organización. En ese sentido, existen ocho organizaciones del departamento cuya presidencia es ejercida por mujeres. El jerarca destaca que esto se ha dado gracias al desarrollo de un proceso de participación y fortalecimiento de la organización que CNFR ha venido llevando adelante, integrando jóvenes y mujeres a las directivas; y señala la preocupación de CNFR y de la intendencia sobre la permanencia de los jóvenes en el medio rural. También se desarrollan proyectos vinculados a propuestas de agroecología, ya que hay grupos dentro de las organizaciones que están empezando a transitar esa temática.

Los desafíos

“Hay un desafío mutuo: de la CNFR y de la IDC. Buscarle la vuelta, en base a propuestas, a proyectos, a programas, para que los productores familiares puedan seguir siendo productores. Muy básico, pero es la realidad. Uruguay transita ya desde la mitad del siglo pasado un proceso de disminución de los productores, particularmente de los productores familiares. Por ejemplo, trabajar con los jóvenes va en esa dirección: buscar resolver los problemas de relevo generacional”, señala Carámbula.

“Otro desafío que tenemos desde la intendencia, es el Plan de Ordenamiento Rural. Muchas sociedades de fomento rural han participado en todo ese proceso, aportando ideas, propuestas. Hay varios planos: algunos más vinculados a proyectos productivos, otros vinculados a proyectos sociales y culturales. También hay un plano de articulación política, nosotros escuchamos mucho los planteos de CNFR, a veces incluso en temas que trascienden el departamento de Canelones. Y eso es una parte política de una organización a la cual respetamos mucho”.

También es bien interesante discutir con CNFR el contexto regional, en el cual hay un proceso de desarticulación de las políticas diferenciadas hacia la producción familiar. El director de la ADR entiende que CNFR tiene un papel clave en reivindicar permanentemente la importancia de las políticas diferenciadas en un contexto regional en el cual ve que se van desarticulando esos avances que había tenido la producción familiar. “Hay un desafío bien grande que es el desafío político, mantener y profundizar las políticas diferenciadas hacia la producción familiar, y en eso tenemos que ser socios” subraya.

La experiencia de la COPROFAM y de la REAF

Uruguay ha recogido mucha experiencia a través de la COPROFAM y de la Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF), por ejemplo, en lo que tiene que ver con el sistema de compras públicas de alimentos, donde ha habido avances interesantes, asignándole una cuota y una ley a la producción familiar. Sin embargo, no hubo tanto avance en lo que es también una propuesta de la REAF, acerca de los sistemas de extensión rural y recomponer la importancia del asesoramiento técnico para los proyectos productivos de los productores familiares.

Se ha avanzado bastante en el tema del lugar que se le asigna a la mujer y la perspectiva de género. También “creo que Uruguay ha logrado, a través del Instituto Nacional de Colonización (INC), cambiar una trayectoria en la cual este instituto iba perdiendo tierra y protagonismo. Ahí todavía queda mucho para trabajar, pero es un avance bien importante el tema de la cantidad de tierra que incorporó el INC; la asignación de la cotitularidad es también una conquista de las organizaciones, es decir, que puedan ser socios del emprendimiento hombres y mujeres”.

Por otra parte, Carámbula expresa su preocupación sobre cómo puede repercutir la desarticulación existente de las políticas a nivel de las instituciones públicas, en el funcionamiento de los espacios de articulación y construcción de políticas públicas entre las organizaciones y el Estado. Observa que la REAF empieza a tener ciertos problemas de funcionamiento, porque es parte también de los cambios en los rumbos políticos que dejan de priorizar a la producción familiar y eso puede tener consecuencias para los países, vinculando siempre a la producción familiar con la soberanía alimentaria.

“Hay un gran desafío de las organizaciones de productores y de las instituciones del Estado, que es cómo mantener esos espacios y que sigan siendo espacios de diálogo y de construcción de política pública. Y en Uruguay hay que defender esas conquistas, que son conquistas sobre todo de las organizaciones de productores, como el acceso a la tierra, a los mercados, al asesoramiento técnico, a proyectos vinculados a la tecnología. Pero vemos que si no hay organizaciones fuertes que defiendan esos avances, se puede retroceder”, concluye.

 

* El departamento de Canelones está situado al sur de Uruguay, enmarca a Montevideo contra la costa. Es el segundo departamento de mayor producción a nivel nacional. Sus principales producciones son: la vitivinicultura, la lechería, la ganadería y la hortifruticultura.