19 octubre, 2018

Políticas públicas para la gestión del riesgo climático en la AFCI

Desde Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) se ha planteado desde hace muchos años la necesidad de contar con políticas públicas diferenciadas para la AFCI, dada la importancia socioeconómica que ésta representa.

Si bien en Uruguay se ha avanzado, se debe profundizar en los instrumentos de política pública.

En el último documento elaborado por CNFR denominado“Propuesta de políticas públicas diferenciadas para el desarrollo de la agricultura familiar”, que se actualizará en los próximos meses, se incorporan diecinueve líneas de acción, entre ellas la de gestión del riesgo en la agricultura familiar. A partir de la aceleración de los efectos del cambio climático y la vulnerabilidad a la que se expone la AFCI, es necesario reconocer que este tema es uno de los que, en los últimos años, viene afectando en mayor medida (más allá de los precios) a la agricultura familiar.

Seguros

Desde el Estado se han implementado algunas acciones, como los seguros para el sector granja que rigen desde el año 2002 y que han alcanzado una importante cobertura a partir dela creación del Fondo de Fomento de la Granja del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (FFG/MGAP), el trabajo conjunto con las gremiales rurales y el convenio entre el Banco de Seguros del Estado y el MGAP, que establece un apoyo diferenciado a favor de los más pequeños.

Por otro lado, se ha venido desarrollando como programa piloto en los últimos tres años, un seguro índice por sequía para la ganadería familiar que, lamentablemente, este año entrará en un impasse.

En cuanto a la agricultura de granos, se ha diseñado un seguro índice contra sequía, tratando de amortiguar los devastadores efectos de la zafra anterior, aunque en este caso existe una menor participación de la AFCI.

Fondos de contingencia

Sabido es que frente a catástrofes climáticas importantes no alcanza solamente con seguros: es necesario contar con instrumentos de segundo piso, como fondos de contingencias o catástrofes.

En este sentido, en el 2008 a través de la ley 18362, se creó el Fondo Agropecuario de Emergencia (FAE), gracias al cual se han ejecutado acciones, fundamentalmente de apoyo, con operativos de ración en los sectores ganadería y lechería, articulando con las organizaciones de base y algunas intervenciones en los sectores apicultura y granja.

Si bien se reconoce que existen un conjunto de políticas y se está trabajando en su ampliación, la preocupación de CNFR es que los eventos climáticos se están produciendo con mayor frecuencia e intensidad, por lo que se hace necesario ampliar y adecuar la cobertura de seguros existentes y, por otro lado, dotar de mayor fortaleza a los fondos de contingencias.

Disminuir la vulnerabilidad

Es necesario avanzar en la prevención, por ejemplo, mejorando el acceso a fuentes de agua y riego para enfrentar las sequías, buenas prácticas de manejo a nivel de los predios, fortalecer las capacidades de los agricultores familiares y sus organizaciones para desarrollar acciones colectivas como bancos de forrajes y el manejo de la información (alertas tempranas).

La investigación y la innovación en el manejo de los sistemas productivos de la agricultura familiar también cumplen un rol preponderante, así como la asistencia técnica y la extensión. Por lo tanto, la clave es profundizar en las políticas públicas integrales hacia la AFCI.

Si bien han existido ámbitos de trabajo conjunto, tanto a nivel nacional como regional a través de la REAF, incluso con el CAS, es necesario un abordaje integral de los sistemas de producción y de las políticas y programas disponibles.

Por consiguiente, es necesaria la coordinación interinstitucional y definir que estas políticas se transformen en políticas de Estado, sobre todo en momentos de tanta turbulencia en lo regional, como forma de consolidar un camino trazado pero que necesita un impulso importante.

Para el Estado y la sociedad civil invertir en la agricultura familiar es un buen objetivo, puesto que permitirá afianzar en el campo a un sector tan importante a nivel económico y social, pero por sobre todas las cosas el único que estará comprometido día a día en producir alimentos para nuestra sociedad, como integrante de la fase primaria de la generación de riqueza genuina para la economía nacional.

Desde CNFR entendemos que para incidir en las políticas públicas se debe tener capacidad de propuesta y esto es lo que estamos construyendo paso a paso.