17 diciembre, 2018

Iniciativa de mujeres campesinas les permite mejorar la calidad de vida

Situación de la Agricultura Familiar Campesina 

La Agricultura Familiar Campesina (AFC) provee más del 80 % del total de los alimentos tradicionales e indispensables que son consumidos, por lo menos, tres veces al día por los paraguayos. A pesar de la importancia que representa en la economía nacional y en la producción de alimentos, nunca fue considerada en la agenda de los sucesivos gobiernos. En 1989, llegó fin la dictadura de Stroessner —que duró 34 años— y desde entonces no existe una ley aprobada específicamente para beneficiar al sector. La población campesina aún representa el 39,5 % del total en el país. La AFC está inmersa en graves crisis productivas y de comercialización, como resultado de la falta de políticas públicas diferenciadas. Esto motiva la migración de la población rural más joven a las grandes ciudades y/o a los países vecinos.

En julio del 2017, cuando la situación ya era insostenible y las agricultoras y los agricultores vivían en las penurias por las dificultades financieras en las que se encontraban, entonces las organizaciones convocaron una gran manifestación para exigir políticas públicas para la AFC. En la ciudad de Asunción, capital de la República, se congregaron más de 40.000 agricultoras y agricultores de todas partes del país. La movilización obligó la promulgación de una ley que declaraba la agricultura familiar campesina en estado de crisis.

Manifestación campesina en la ciudad de Asunción

La lideresa departamental

La lideresa Paulina Figueredo vive en el Asentamiento Gasory del distrito de 3 de Mayo, departamento de Caazapá. Este departamento está ubicado en el centro sur de la región oriental con 184.530 habitantes. Es el más pobre entre las 17 divisiones políticas del país. Conforme al último censo oficial, el 56 % de los habitantes viven en condición de pobreza. El 33,54 % de esa población están en la extrema pobreza, es decir en estado de indigencia. La gran mayoría son ancianos, mujeres y niños.

Hija de agricultores y líder de su comunidad, encabeza a un grupo de agricultoras y agricultores en la lucha para acceder a un pedazo de tierra, sufre persecución por parte de los fiscales y policías. A pesar de ocupar tierras fiscales o excedentes que pertenecen al Estado, está imputada por la fiscalía desde hace más de cuatro años, por supuesta invasión de propiedad privada y que, próximamente, será juzgada en el juicio oral y público por dicha causa.

Madre soltera de tres hijos, dos son mayores de edad y un menor de 11 años, con quien vive en el asentamiento precario. En el XII Congreso Ordinario de la ONAC, realizado en noviembre del año pasado, fue electa para representar a las mujeres agricultoras del departamento de Caazapá en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de la Organización Nacional Campesina (ONAC). Meses antes, participó en la gran manifestación campesina en la ciudad de Asunción.

La lideresa Paulina Figueredo con su hijo Ulises de 11 años durante la gran manifestación

De vuelta a sus hogares se encontraron con el problema de siempre

Las campesinas y campesinos de distintas bases del departamento de Caazapá, que participaron en la movilización regresaron a sus hogares después de más de 40 días, agotados física y económicamente, aunque disponían de suficientes alimentos se hallaron con las premisas de siempre: ¿Cómo y qué hacer para generar ingresos?

En Paraguay, las ideas que provocaron las grandes transformaciones e innovaciones en el país siempre han surgidos en una ronda de tereré, la bebida distintiva del pueblo paraguayo. La dirigente Paulina Figueredo declaró que en una mañana se citaron con las demás mujeres de su comunidad para tomar el tereré. «Nos reunimos con las compañeras de mi comunidad en un tereré jere (ronda de tereré) con el fin de buscar algunas alternativas válidas para paliar la difícil situación económica que estábamos pasando. Al término de la reunión decidimos comunicarnos con los demás dirigentes de las bases de la ONAC, para ver qué acciones podíamos llevar adelante como organización ante la problemática en que nos encontrábamos. Fijamos un nuevo encuentro para el fin de semana siguiente».

A la reunión asistieron 15 mujeres agricultoras de distintos asentamientos y dos docentes voluntariosos para ayudar en las redacciones de los documentos. «Desde el inicio [de la reunión] percibimos que todas teníamos algún producto que queríamos vender, pero nadie vendía nada». El problema radicaba en que siempre vendían a los intermediarios y por las crisis imperantes ni ellos estaban comprando los productos, entonces eso imposibilitó la comercialización de la producción familiar. «La idea siempre fue buscar a algún intermediario y/o acopiador a quién de cualquier forma vender algo».

A pesar de que durante todas sus vidas se dedicaron a la agricultura, ningunas de ellas tenían experiencias de intercambios directos con los consumidores. «Al principio, nadie se entusiasmó con la idea de salir a comercializar su producción. Todas éramos tímidas. Lo nuestro siempre fue la chacra, cuidar la casa, los hijos, los animales y cuando terminábamos las cosechas los intermediarios llegaban a nuestras casas para comprar la producción».  Con el desarrollo de la reunión de a poco las participantes ganaban confianzas y enriquecían el encuentro con sus aportes. Después de muchos intercambios de ideas llegaron a la conclusión de que lo más práctico sería probar la suerte en las ferias. «Surgieron varias ideas, pero por las circunstancias nos pareció más viable la feria: para iniciar no necesitaríamos grandes cosas solamente una o dos mesas para la exposición de los productos y un lugar en que haya muchas concurrencias de personas».

Al término del encuentro, las agricultoras ya estaban entusiasmadas con la idea de la feria. «La discusión final entre las compañeras fue sobre la figura legal de la agrupación: comité o asociación». Acto seguido decidieron por el último: «Inicialmente decidimos llamar a la organización: Asociación de Mujeres Feriantes de Caazapá-ONAC, pero con el transcurso del tiempo percibimos que era muy específica, entonces cambiamos por Asociación de Productores de Caazapá-ONAC, mucho más amplia e igualitaria». Con el cambio de la denominación, la estructura prácticamente se dividió en dos partes. «El propósito de la constitución de la organización siempre fue que las familias asociadas a la ONAC generen ingresos mediante la comercialización de sus productos. Por eso la división estratégica en comercialización (ferias) y producción».

«Habíamos señalados y escogidos como el lugar ideal la ciudad de San Juan de Nepomuceno, la capital económica del departamento, a sabiendas de que la municipalidad posee de una pequeña infraestructura para las ferias». Paulina Figueredo se acercó a la municipalidad de dicha ciudad a los efectos de averiguar sobre la posibilidad de usufructuar el lugar de las ferias. «En la municipalidad me dijeron que no habría problema, pero por cuestiones formales se debía presentar la solicitud por escrito». La lideresa declaró que siguió las recomendaciones. «Fue una decisión casi de inmediato y nos concedieron el usufructo del local que de hecho estaba sin uso. Ahora cada viernes hacemos la feria en el lugar».

La agricultora Victoria Duarte una de las feriantes

Beneficiarios y proyección

Los feriantes declararon: «por la iniciativa, las familias agricultoras directamente beneficiadas son más de 200. Los beneficiarios indirectos son más de 1000 personas entre adultos, personas de tercera edad, niños y niñas, que mediante esta iniciativa están mejorando su calidad de vida y saliendo de la extrema pobreza». Señalaron que en cuanto a los consumidores son imposibles de determinar. «En cada feria aparecen nuevos compradores atraídos por los bajos precios y la calidad de la producción, pero ya existe una clientela formada y son los pobladores de la zona».

Con la experiencia de la feria se están proyectando para dar otro paso de transformación en la organización, admiten la falta de experiencias, pero no la falta de voluntad. «Estamos con la idea de ir más allá de una simple organización de feriantes. Queremos convertir nuestra organización en una cooperativa, aunque es una otra forma de organización requiere mucha más preparación, no obstante, unidas y unidos por un ideal común todo es posible de construir».

Definición de la Agricultura Familiar Campesina por las agricultoras

Para nosotras, las agricultoras o campesinas paraguaya la agricultura familiar campesina es: «una forma de vida asociada con actividades productivas y económicas en que los trabajos son ejecutados con la participación de todos los miembros de la familia, donde cada integrante familiar desempeña una función productiva».

«Ser campesina o campesino en una expresión cultural».