17 diciembre, 2018

Sicarios brasileños al servicio de los sojeros instauran el terror y miedo en las comunidades campesinas e indígenas

El jueves 15 de noviembre, en el local de la Central Unitaria de Trabajadores-Autentica (CUT-A), se reunieron las principales organizaciones campesinas, sindicales, estudiantiles, partidos y movimientos políticos de izquierda del Paraguay, entre ellas la Organización Nacional Campesina (ONAC). En dicha reunión, las organizaciones sociales condenaron los últimos episodios de violencia en el campo, desencadenado por los “sojeros” con el apoyo de grupos de civiles armados (matones y/o sicarios brasileños), y denunciaron la “permisividad” del gobierno, y de las instituciones del Estado en general, con el crimen organizado. El encuentro fue realizado con el fin de coordinar acciones unificadas, de todos los sectores y actores sociales, para exigir seguridad y garantías en las comunidades campesinas e indígenas, defensa del medio ambiente y la recuperación de las tierras públicas.

Arguyeron que, en la actualidad, en Paraguay no existe gobierno, más bien existen dos grupos (mafiosos-políticos-económicos) antagónicos que luchan por el control del Estado. Entonces, el grupo que se hace con el control del Estado, utiliza el aparato estatal para dos fines:  blanquear la capital acumulada provenientes de actividades ilícitas, como el narcotráfico, el contrabando, licitación amañada u obras super facturadas, etc., y para legitimar actos ilegales, principalmente vía el Poder Judicial, como el despojo de tierras, legalizar tierras mal habidas, enjuiciar y encarcelar a dirigentes sociales, cometer asesinatos, desalojar a comunidades enteras, utilizar venenos no permitidos, contaminar nacientes y arroyos, deforestar,  etc. Pero, cada grupo persigue el mismo objetivo: la acumulación de riquezas.

Señalaron como ejemplo el caso del clan familiar del exsenador Oscar González Daher, actualmente privado de su libertad, que utilizó la influencia política para acumular, blanquear o mover dinero en el sistema bancario y financiero por el monto correspondiente al 20 % de la deuda externa del Paraguay, ocho billones de guaraníes. Indicaron que el exsenador usaba y abusaba de su posición para manipular el Poder Judicial y los fiscales a su favor en cualquier litigio, pero el principal modus operandis consistía en la usura, es decir con la constitución de empresa familiar que se dedicaba a otorgar préstamos con garantías hipotecarias, pero con alta tasa de interés muy por encima de lo permitido legalmente. Entonces, utilizaban el Poder Judicial para despojar “legalmente” a los dueños de propiedades de alto valor de mercado por falta de pago de préstamos irrisorias.

Explicaron que, en el escenario político, el exsenador Oscar González Daher fue y/o era el hombre fuerte del gobierno de Horacio Cartes. Durante el periodo presidencial de Cartes (2013-2018) su entorno familiar, entre esposa, hijos y hermanos movieron ocho billones de guaraníes de origen desconocido o no justificado, sin llamar la atención a los organismos del Estado. Pero, todo cambió, en diciembre de 2017, cuando el actual presidente de la República, Mario Abdo Benítez, derrotó en las internas del Partido Colorado al candidato del Honor Colorado, movimiento partidario del cual formaba parte. Cinco días después, González Daher fue destituido de su cargo de senador, pero en las elecciones generales de abril logró recuperar la banca y juró como senador, posteriormente tuvo que renunciar al cargo por presión ciudadana.

Así mismo, indicaron que el pueblo está abandonado por el Estado. Mientras que los grupos disputan el control estatal, los grandes terratenientes, ganaderos y sojeros, en alianza con los grupos mafiosos brasileños, como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermello (CV), instauran el pánico y el miedo en las comunidades campesinas e indígenas, principalmente en las zonas fronterizas con Brasil. En Paraguay, es de público conocimiento la existencia del narcopolítica, la narcocarne y, ahora, la narcosoja, declararon.

Concluyeron que solamente la unidad entre todos los sectores y actores de la sociedad se podrá hacer frente a este escenario e instaron a las personas, grupos y organizaciones no realizar cualquier acción aislada para evitar enfrentamientos y la muerte de campesinos o indígenas. Acordaron que a inicios de diciembre se llevará a cabo otra plenaria nacional para determinar las acciones concretas a ejecutar a inicios del próximo año.