25 marzo, 2019

En Paraguay, las políticas públicas para la Agricultura Familiar Campesina en los últimos 15 años han sido un rotundo fracaso

El Estudios de las políticas Públicas diferenciadas para la Agricultura Familiar Campesina (AFC) en el Paraguay —periodo 2004-2017—, realizado y presentado en Montevideo, Uruguay, por el consultor contratado por la Coprofam, Adrián Morínigo Villalba, demostró que las políticas públicas para la AFC han sido un rotundo fracaso. A pesar de las políticas públicas promovidas por las instituciones del Estado, la AFC va en una constante disminución. En el año 1991, la AFC generaba el 70% del Valor Bruto de Producción Agrícola, mientras que en el año 2008 la misma representaba solo el 32%. En la actualidad, el Paraguay es enteramente soberano en solo dos rubros: la banana y la mandioca.

Además, el estudio confirmó que las organizaciones campesinas siempre han denunciado: la AFC en Paraguay pasa por una crisis sostenida. Actualmente, el nivel de rendimiento alcanzado por la AFC, en la producción de diferentes rubros, está por debajo de los niveles de rendimiento medio por hectárea. La crisis de la AFC pasa por alto riesgo frente al cambio climático, de empobrecimiento del suelo, pérdida creciente de las semillas nativas, escasa inversión en tecnologías agropecuarias y manejo pos-cosecha, bajas coberturas de asistencia técnica y crediticia y una casi nula intervención para el acceso a mercados y precios de referencia.

La principal la característica de AFC es la precariedad. El 90% de la población de 18 años o más que trabaja allí no cuenta con seguro médico ni aporta a algún mecanismo de jubilación. El promedio de ingresos en el sector rural de un/a trabajador/a de 18 años o más es de Gs. 1.572.075, (282 dólares). El 90% de la población ocupada gana menos del salario mínimo. El ingreso promedio de las mujeres y de la juventud es todavía más bajo. Las deficientes políticas públicas destinadas al sector, que antes de garantizar el fortalecimiento de la AFC y el arraigo, fomenta más la descampesinización.

Así también, el estudio ha encontrado una gran diversidad de programas y proyectos: se desarrollan (14 proyectos y programas) que involucran principalmente al Ministerio de Agricultura Ganadería (MAG) y sus 6 dependencias, a entidades autárquicas como Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), Instituto Forestal Nacional (Infona) y la Itaipu Binacional. Los programas y proyectos más conocidos por los Agricultores son: Dirección de apoyos a la AF (DAAF); Proyecto de Agricultura Sostenible y Desarrollo Rural de Paraguay (Proders); Proyecto de Inclusión de la Agricultura Familiar en Cadenas de Valor (Proyecto Paraguay Inclusivo – PPI), Programa Sembrando Oportunidades y Programa de  Modernización de la Gestión Pública de Apoyos Agropecuarios (Pagro).

Estos programas apuntan a atender desde 7.000 productores a 60.000 familias o fincas con una diversidad de productos entregados: asistencia técnica, capacitación, transferencias en especie, o transferencias en efectivo. En los tres últimos años (2015 al 2017) se ha ejecutado un presupuesto aproximado de más de 700 mil millones de guaraníes, que traducido en dólares americanos son 121 millones. El universo de AFC atendida mediante estas acciones de manera directa es de 104.294, familias y más 35.000 beneficiarios, con un promedio de USD 1.160 per cápita.

La propias evaluaciones oficiales, realizadas a algunos programas específicos y, si bien no tuvieron como objetivo evaluar la calidad o el impacto de la implementación, proveen información que permite sostener lo que en párrafo anterior comentamos, que estas políticas son realmente un fracaso.  Algunos apuntes de las evaluaciones son los siguientes:

  1. Ineficacia en la instrumentalización oportuna del marco normativo, administrativo, financiero y reglamentario operativo.
  2. No se lograron establecer, desarrollar e implementar instrumentos innovadores de apoyo a la agricultura familiar.
  3. Los materiales adquiridos por los comités no cumplen con los requisitos mínimos de calidad.
  4. No se incrementó ni se incentivó la adopción de tecnologías agropecuarias y forestales, causado principalmente por la falta de acompañamiento de técnicos que colaboren en este ámbito.
  5. Falta de asistencia técnica por parte del equipo contratado, a pesar de existir un contrato de prestación de servicios profesionales y haber desembolsado el pago.
  6. Los proyectos productivos fueron efectuados sin tener en cuenta las condiciones productivas del lugar y de las familias involucradas.
  7. Los proyectos fueron establecidos sin tener en cuenta la realidad productiva de la zona y de los socios, causando un riesgo potencial de pérdida de la inversión realizada, siendo responsabilidad del Programa Nacional de Apoyo a la Agricultura Familiar, la aprobación.
  8. Las cantidades de beneficiarios se fueron reduciendo debido a la disminución de recursos financieros para la contratación de técnicos de campo, el promedio de atención por técnico es entre 118 y 124 familias.
  9. Las semillas entregadas son calificadas como de muy baja calidad, la mayoría no llega a germinar, de esta manera los agricultores pierden tiempo y absorben los costos.
  10. No se elaboró un plan de comercialización continua y rentable, por lo que los proyectos no pudieron ser aprovechados en un 100%.
  11. El 60% de los agricultores entrevistados manifestaron no tener apertura a los mercados, comercializan sus productos en sus propias fincas, el 25% organizan ferias semanales, y el 15% llevan sus productos a vender a los comercios locales.

Los propios datos oficiales del MAG delatan la ineficiencia de estas políticas públicas para la AFC. Los referentes de las organizaciones campesinas, entrevistados para el estudio manifiestan fuerte sospecha de que este fracaso es intencional de modo a favorecer al agronegocio, modelo que requiere de mayores territorios para avanzar en el cultivo de la soja.  Este fracaso no es asumido por los gobiernos y sus malas políticas, sino trasladan sobre el hombro individual de los agricultores para fomentar una desvalorización de su trabajo.

Leer el Estudios de las políticas Públicas diferenciadas para la Agricultura Familiar Campesina en el Paraguay, aquí.