24 abril, 2019

La educación no ha mejorado en 30 años de democracia

Ángel Giménez López, secretario general adjunto de la Organización Nacional Campesina (ONAC), quien es una víctima sobreviviente de la dictadura stronista (1954-1989), declaró que su único pecado para la época fue tener educación secundaria. Igualmente, precisó que el país hasta hoy día sufre las consecuencias del gobierno dictatorial, que dejó en total ruina económica, cultural, política y social al Paraguay. Al mismo tiempo, consideró a las personas que nacieron y crecieron en la época como una generación perdida, consecuencias de las restricciones de los derechos fundamentales.

“Cuando estaba en el cuartel para cumplir con el servicio militar obligatorio fui acusado de guerrillero comunista, integrante de la Organización Político Militar (OPM) por tener una alta formación académica para la época, sin pertenecer a un clan familiar aristócrata colorada, quienes eran los únicos privilegiados de asistir a la secundaria y a la universidad. Años antes, ingresé en la Congregación Siervo de la Caridad del seminario menor de la Iglesia Católica, donde terminé el estudio secundario. En la época, todos los varones a partir de los 18 años tenían que cumplir el servicio militar en las buenas o las malas”, declaró Giménez.

“El sostén del poder de Stroessner fue mantener a la población en la ignorancia. Abiertamente manifestaba si les daba educación al pueblo, con el tiempo, se revelará en su contra. Por eso, no existen grandes figuras sobresalientes en las ciencias, las artes y la cultura del periodo, se puede mencionar solamente dos referentes: Augusto Roa Bastos en la literatura (obligado a vivir en el exilio) y la multifacética Josefina Pla de origen española. Todas las personas que tenían formación; automáticamente, eran consideradas rebelde comunista anti colorado. La peor herencia de la dictadura fue la ignorancia”, agregó.

“Las Ligas Agrarias Cristianas (LAC) identificó la fortaleza del régimen, entonces desarrolló un sistema de educación alternativo y diferente de la educación oficial, por esa razón se crearon y fomentaron las escuelas campesinas en las comunidades, para que los hijos de los campesinos no asistan en la escuela lorito; se llamaba escuela lorito porque el alumno únicamente debía repetir, decir de memoria lo que le dicta el maestro. Sin embargo, en la escuela campesina se enseñaba a los niños pensar y ser consciente sobre la realidad política, económica y social del país. La LAC fue considerada por la dictadura como la principal amenaza no porque era un ejército armado, sino porque era un ejército de personas consciente”, añadió.

“La democracia heredó un pueblo ignorante, que tuvo como consecuencias los abusos del poder de las autoridades y la corrupción de los servidores públicos, entendidas como normales, como parte de la cultura paraguaya. Entonces, las personas no comprenden o no dimensionan en que les afectan las malas actuaciones de sus representantes y de los funcionarios públicos. En la actualidad, después de 30 años, las nuevas generaciones son más exigentes y controladoras no por la calidad educativa, más bien por el avance tecnológico y las redes sociales. La educación poco o nada ha avanzado durante el periodo”, concluyó.