Iniciativa de mujeres fortalece la unidad y promueve el desarrollo comunitario en Yvype

Mujeres campesinas se organizan y hacen funcionar el comedor comunitario Rosa Mística en el Asentamiento Capiivary-Yvype, ubicado a unos 10 km de la ciudad de Pedro Juan Caballero, capital departamental de Amambay. La idea surgió de la necesidad de crear una nueva motivación a los ocupantes del asentamiento, cansados y agotados por muchos años de lucha por la regularización de la colonia. Así también, para hacer uso más frecuente del centro comunitario, que se limitaba como lugar de encuentros para las reuniones de carácter organizativa y con las autoridades.

Nilda Lezcano, presidenta de la comisión vecinal de la colonia, declaró que en la plaza de comunidad existe un centro comunitario, no abandonado, pero en ese entonces, no se estaba haciendo uso de la infraestructura para otros fines en beneficios de la gente, por ejemplo como un lugar de encuentro de confraternidad entre de los pobladores. “Desde hace muchos años, estamos luchando por la regularización de nuestra colonia, con el transcurso del tiempo, la gente estaba medio separada, distanciada uno del otro. Poco a poquito, estábamos perdiendo la unidad; ya no existía el entusiasmo y el trato familiar de antes entre los compañeros, tal vez, provocado por muchos años de resistencia.”, dijo.

Agregó que los integrantes de la comisión constantemente manifestaban la preocupación que tenían por el debilitamiento en la capacidad de gestión y pérdida de la fuerza de convocatoria, ocasionada por la división. Eran consciente de que, si la situación continuaba, podrían ser desalojados del lugar, ya que hasta el momento lo que les mantienen es la fuerza aglutinadora, expresó. “El desalojo va a frustrar el objetivo principal de lucha, la regularización de la colonia, y terminar con el sueño de muchas familias de acceder definitivamente a un pedazo de tierra. Además, se perderán los grandes sacrificios hechos por los compañeros hasta el momento”, aclaró.

Comentó que, básicamente, lo que ocurría era la pérdida de interés, porque los pobladores se sentían agotados por los muchos años que llevaban en la lucha, sin resultados. Señaló que necesitaban una nueva motivación y una nueva razón de continuar e insistir con sus reivindicaciones, entonces el entusiasmo volvió con el comedor comunitario. Explicó que la idea surgió después de la celebración de una fiesta religiosa. “Tenemos como patrona (protectora) del asentamiento a la Virgen María, entonces resolvemos realizar un gran encuentro para celebrar su día, entre las compañeras decidimos hacer un karu guazú (gran comilona) en el día para los niños de la comunidad, pero para eso era necesario la colaboración de todas las personas. Con mucha alegría, todas las personas acercaban sus aportes”, explicó.

Expresó que, al constatar la disposición de colaborar de los pobladores, pocos días después las mujeres se reunieron para formalizar el comedor con la idea de organizar algunas veces la comilona a los niños. “Para cumplir con las cuestiones burocráticas procedimos a la elección de las personas integrantes de la comisión pro-comedor. Seguidamente, llevamos a la municipalidad y a la gobernación, que casi instantáneamente aprobaron”, dijo. Añadió que el comedor funciona cada martes y atiende a 62 niños, gracias al apoyo de las autoridades e instituciones; personas y empresas de buena voluntad de todo el departamento.

Igualmente, además del comedor comunitario, el local se ha convertido en el lugar de encuentro recreativo dentro de la comunidad, puesto que las mujeres han mejorado la plaza con plantación de árboles y la instalación de juegos para los niños. “El uso se ha ampliado, en el Centro Comunitario los pobladores reciben atención médica y, próximamente, se llevará a cabo el curso de aprendizajes de oficios a mujeres y hombres de todas las edades”, concluyó.