19 junio, 2019

Las voces de miles en Bilbao

Campo Verde no Mato Grosso. Agricultura Familiar, Irrigacao, caprinocultura. 2004. ©Ubirajara Maachado

La responsabilidad y compromiso que asumen cada una de las organizaciones agrarias en la VI Conferencia Mundial para la Agricultura Familiar es, por lo menos, motivante. Estamos frente a una oportunidad muy valiosa de hacer llegar las necesidades y propuestas de nuestro sector, la agricultura familiar, campesina e indígena (AFCI), a los tomadores de decisión para implementar mejores políticas públicas diferenciadas.

En este encuentro será posible analizar experiencias de todas las regiones del mundo, recoger las enseñanzas positivas, y planificar estrategias de actuación adaptadas específicamente a cada contexto.

Es en este sentido, que COPROFAM elaboró documentos referidos a la situación particular de las mujeres, jóvenes rurales y la AFCI en general en el Mercosur Ampliado,  aportando al debate su mirada crítica sobre los avances y los pendientes en materia de políticas públicas para un desarrollo rural inclusivo y sustentable. Una mirada que puede ser considerada como referencia para organizaciones y gobiernos de otros continentes por la naturaleza de gestación, en el marco de un diálogo institucionalizado de la Reunión Especializada de Agricultura Familiar (REAF), que durante 15 años permitió acuerdos que incidieron en transformaciones institucionales, diseño e implementación de instrumentos y asignación de presupuestos crecientes. Cambios que dieron como resultado mejoras en los niveles de ingresos de la población rural, reducción del hambre y la pobreza, y que indican que invertir en la AFCI es una buena asignación de los recursos públicos en beneficio de la sociedad en su conjunto.

La AFCI produce el 60% de los alimentos que se consumen en la región, contribuyen por una parte a preservar cultivos tradicionales (mantenimiento de la biodiversidad), y por otra a producir diversos rubros con tecnologías menos intensivas en la aplicación de insumos que utiliza la agricultura de gran escala (aprovechamiento sustentable de los RRNN).

 Para continuar avanzando en esta dirección, en conexión con la  nueva agenda internacional pautada por los ODS 2030, la Década de la AF y consagrada por NNUU, es indispensable asegurar políticas públicas relacionadas a:

  • Disponibilidad de educación y salud en el medio rural.
  • Desarrollo de tecnología apropiadas para la AFCI.
  • Acceso a recursos naturales y financieros.
  • Implementación de inversiones en conectividad de transporte y comunicaciones.
  • Acceso equitativo de las mujeres y los jóvenes a los instrumentos de política que apoyan las actividades económicas.
  • Participación en la toma de decisiones y seguimiento de sus resultados.

El próximo decenio deberá contemplar los puntos enunciados y lograr articularlos en cada localidad, región y continente del mundo.

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