19 junio, 2019

Achetoni habló sobre la pobreza, la desaparición de productores y el rol de los pequeños agricultores desde la 6° Conferencia Mundial de la Agricultura Familiar

Vista de los asistentes a la Conferencia Mundial de AF

El presidente de FAA, Carlos Achetoni, asiste esta semana a la VI Conferencia Mundial de Agricultura Familiar. Desde allí analizó la situación productiva, social y económica argentina y la relacionó con el trabajo que realizaron en esta semana los representantes de la agricultura familiar de todo el mundo, y en especial los integrantes de la delegación de Coprofam, que él integra.

En relación con el preocupante 32% de pobreza difundido ayer por el gobierno nacional y los datos preliminares del Censo Nacional Agropecuario que indican una gran concentración y desaparición de productores, dijo: “Reiteramos la necesidad de que en nuestro país la política vea el rol que podemos y debemos cumplir los agricultores familiares para luchar contra la pobreza y el hambre, para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el arraigo en los pueblos del interior. Representantes de todo el mundo, reunidos acá en Bilbao, están valorando el rol de los agricultores familiares, mientras que en Argentina seguimos desapareciendo y las personas siguen sumidas en la pobreza”.

“Ayer se difundieron cifras que alarman. Más de 14,3 millones de argentinos son pobres. Es un escenario que entristece y preocupa, pero también nos obliga a reiterar lo que muchas veces dijimos. Los pequeños productores, los agricultores familiares, podemos, queremos y debemos cumplir un rol mucho más destacado, podemos garantizar la seguridad y soberanía alimentaria, fortalecer con nuestro arraigo en los pueblos el desarrollo rural y producir los alimentos que tantas personas necesitan”, señaló el dirigente, que también es secretario de Formación y Capacitación de Coprofam.

Y añadió: “Para eso, debe haber también un cambio trascendente en las políticas asistencialistas. Hoy se destinan exorbitantes sumas de dinero para intentar resolver el problema del hambre y se aborda este flagelo de manera parcial y recurrente con acciones que dejan inmersos aún más en la pobreza a los sectores más desprotegidos. Los aleja de la posibilidad de trabajar y ser autosustentables, con la consecuente pérdida de dignidad. Es evidente que, de una vez por todas, hay que propiciar condiciones de trabajo digno para los que no lo tienen y posibilidades de desarrollo para los agricultores familiares. Esto último puede hacerse sin gastar más, sólo reasignando las partidas presupuestarias que hasta el momento han sido aplicadas para mitigar situaciones y se ha demostrado que no las han solucionado”.

Finalmente, expresó Achetoni: “Los pequeños productores no podemos seguir desapariendo. Según datos preliminares del Censo Agropecuario difundidos ayer, las explotaciones agropecuarias bajaron un 30% en los últimos 30 años, es decir que la concentración aumentó fuertemente. Insistimos en la necesidad de políticas públicas específicas que nos sostengan, que nos permitan seguir trabajando y que no nos lleven a dejar nuestra actividad, que ya ha demostrado ser valiosa no sólo desde lo productivo sino también desde lo social, cultural, económico y demográfico”.