19 junio, 2019

Migración, a una taza de calidad de Café Presidencial

Los pequeños productores de AIPEYA en plena cosecha de café variedad catoaí rojo

El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, a través de su Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, viene aplicando políticas públicas diferenciadas que se plasman en la ejecución de programas y proyectos orientados al fortalecimiento de la base productiva, al fomento e incentivo de la producción en aquellos sectores y/o rubros considerados estratégicos. El Café es uno de ellos.

La aplicación de la agenda ya cumple una década y tiene la particularidad de desarrollarse conjuntamente con pequeños productores de café. El “Primer Censo Nacional del Café”, surge del diálogo entre productores y gobierno como insumo indispensable para orientar la gestión pública y la política nacional del café, en el proceso de generación y actualización de información estadística.

Esta es la historia de un grupo de productores cafeteros que desde 2011 fueron impulsados por políticas nacionales que les permitió desarrollar su producción con apoyos concretos como el proyecto piloto de AMNIN Apolobamba y la cooperación internacional con parcelas de sistemas agroforestales amigables con el café. Además de obtener equipamiento para la producción y transformación como: pico, pala, mochila fumigadora, desyerbadora, tijera podadora, peladora, tostadora, molino y secadora.

Un poco de historia

En el año 2005, Rupertino Yapu Vargas y su familia migraron del altiplano a los Yungas del municipio de Charazani, buscando mejores oportunidades para lograr estabilidad económica con el cultivo de coca; una actividad que, por el momento, solo les permitía sobrevivir.

El municipio de Charazani forma parte del Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba, ubicada en provincia Bautista Saavedra al oeste del departamento de La Paz-Bolivia. Su característica natural está dada por diversos pisos ecológicos que presenta regiones de Puna, Cabecera de Valle, Valle y Sub Trópico.

En esta zona, “el cultivo de coca no es fomentado; pero el café es otra historia”, afirma Yapu.

Los inicios de la Asociación

Durante una reunión de productores que buscaban una alternativa para activar la economía del sub trópico de Charazani y las regiones aledañas, surgió la Asociación Integral de Productores Ecológicos de Yungas de Apolobamba (AIPEYA) y su interés por fomentar la producción de café.

Los productores entendieron que era fundamental cooperar entre ellos para comercializar su producción a un precio más justo. Desde principios de 2010 los productores de Paujiyuyo, mayoría migrantes del altiplano, empezaron la implementación de parcelas de cultivo de café orgánico ecológico con variedades criolla y catoaí rojo en sistemas de manejo agroforestal; pero con muchas dificultades para colocar el producto en el mercado formal.

«Basta que el productor reciba algo más de dinero por el café que cultiva para que pueda adquirir mejores alimentos, que sean beneficiosos para la salud y mejore varios aspectos de su vida. La actividad cafetalera puede lograr que las personas no tengan la necesidad de irse a la ciudad para tener oportunidades o un futuro para su familia”, recalcó.

La tendencia al éxodo de los jóvenes es igual a otras zonas rurales, dado que no hay universidades o apoyo para el desarrollo productivo. La falta de dinero hace que migren en busca de oportunidades, huyendo de la pobreza.

«Yo, por ejemplo, retorné a Charazani para sembrar y hacer viveros, pero tampoco tenía el capital. Entonces me vi nuevamente obligado a salir a la ciudad para conseguir un trabajo y obtener los recursos que necesitábamos”, recuerda.

Parcelas de café en plena crecimiento y floración de variedad Catucai Rojo

Variedades y rendimiento

Las variedades de Café que se cultivan son criollas, catucai rojo y amarillo. “Tenemos parcelas instaladas con sistemas agroforestales que son amigables con el café. Además de beneficiar el área protegida con los sistemas agroforestales (que tienen los comunarios), se evita que haya deforestación”.

En el año 2010 se plantaron pequeñas parcelas de café asociado con especies forestales y frutales para lo cual no se realiza una quema de campos como es habitual. Gracias a las prácticas adquiridas por los productores migrantes, se observó que el suelo tenía buena fertilidad y desarrollo de plantines en tierra.

Actualmente, los socios de la Asociación Integral de Productores Ecológicos de los Yungas y Apolobamba tienen entre 3.000 – 3.400 plantas de café por hectárea; y 90 árboles forestales por hectárea entre semi sombra y sombra (mara, cedro, pino y árboles frutales). Además, cuentan con una producción de 80 a 100 quintales por hectárea.

Café cereza, variedad catoaí rojo

Una visión a futuro

Yapu y los demás socios, aspiran a contar con más de 10 hectáreas de café por cada productor e incrementar la producción de 80 quintales a 120 quintales para que la actividad sea sostenible en Charazani. Actualmente poseen entre 2 a 5 hectáreas cada uno. Para lograrlo, es necesario contar con la certificación orgánica internacional y venderlo bajo ese sello.

Así mismo para la Asociación Integral de Productores Ecológicos de Yungas de Apolobamba (AIPEYA), lo ideal sería establecer una cafetería en una de las capitales de Bolivia para destinar su producción hacia el comercio, además de colocar su producto en supermercados y vender el excedente para su exportación.

Café transformado de la Asociación Integral de Productores Ecológicos de los Yungas y Apolobamba (AIPEYA)

Cuando los méritos son reconocidos

En 2015, los pequeños productores de Caharazani asociados en la AIPEYA concursaron en el “Torneo de la Taza de Calidad”. Se inscribieron, mandaron su muestra de café y salieron premiados entre los mejores. Wilson Yapu destaca que “se trataba de café de la variedad catoaí rojo, que, gracias a las condiciones generadas por la altura y la singularidad del ambiente, se logró una pequeña producción fácil de manejar”. La misma obtuvo más de 88 puntos y formó parte de la categoría de áreas protegidas.

A su vez Rupertino Yapu Vargas presidente de AIPEYA en ese entonces, padre de Wilson, ganó el “Torneo Nacional Taza de Calidad Café Presidencial Evo Morales” en 2015. De esta manera y por primera vez, Charazani desplazó al centro cafetero de Bolivia, Caranavi, del primer lugar.

Catadores expertos del café provenientes de Corea, Japón, Argentina, Perú, Bolivia y Lituania calificaron a la Asociación Integral de Productores Ecológicos de los Yungas y Apolobamba (AIPEYA) con el puntaje más alto: 88.94 sobre 100, a un precio de 6,5 $us/libra. Seguidos de la Unión Proagro del municipio de Caranavi que quedo en segundo lugar alcanzando 87.06.

Para ese entonces, la Asociación recién cumplía un año de estar legalmente constituída y se componía de 80 pequeños productores. Yapu afirma que “solo nos inscribimos al concurso para conocer nuestra capacidad y calidad, en ningún momento pensábamos llegar a los primeros puestos. Quedamos sorprendidos al observar que nuestro café es valorado y que ya cumple con los requisitos de la taza de excelencia”.

Este torneo tuvo origen en la conformación del primer Concejo Nacional de Taza de Calidad de Café Bolivia, integrado por la Asociación Nacional de productores de café (ANPROCA), la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (FECAFEB), el Gobierno Autónomo Municipal de Caranavi,  el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo FONADAL. Cabe resaltar que la actividad caficultora en Bolivia beneficia a más de 37 mil productores y el Torneo ayudó a consolidar y fortalecer la imagen de Bolivia como país productor de café de Alta Calidad.

Ganar ese torneo los impulsó a producir más café. Los primeros 10 quintales por hectárea que produjo cada miembro de la Asociación ya fueron vendidos en 2017, ahora cuentan con más parcelas con las que esperan cubrir la demanda que les llegó desde Canadá, Estados Unidos y China.

A raíz de la premiación, Yapu se interesó por aprender todo lo referido a la calidad, sabor y catación del café. Ahora su familia y otros integrantes de la Asociación saben que si se aprovecha su potencialidad productiva puede convertirse en una actividad económica que garantice el desarrollo rural y con ello un mejor acceso a la seguridad alimentaria.

Asociación Integral de Productores Ecológicos de los Yungas y Apolobamba AIPEYA primer lugar del Torneo Nacional Taza de Calidad Café Presidencial Evo Morales Ayma en 2015

Rumbo a la sostenibilidad

Yapu indicó que para lograr sostenibilidad y no depender de la cooperación privada o estatal, es necesario mejorar los ingresos económicos. Para alcanzar esto “necesitamos una certificadora boliviana con normativas de requerimiento de mercados internacionales que mejore la certificación del producto, también en la denominación de origen, que daría valor agregado a la producción del café”.

Actualmente, los ingresos económicos no son atractivos en el área rural, provocado la migración constante de jóvenes y mano de obra productiva; pero si se diera la oportunidad de exportar estos productos estratégicos y exóticos con certificación adecuadas a las normas internacionales, se tiene la oportunidad de conquistar muchos mercados internacionales que los requieren.

Disponibilidad de café Apolobamba: El café Apolobamba puede ser adquirido en las oficinas de SERNAP ubicada en Sopocachi, La Paz. El paquete de café molido de 250 gramos cuesta 35 bolivianos.

Comercialización de café Apolobamaba en oficinas de SERNAP ubicada en Sopocachi, La Paz

Caso escrito por: Daniel Huayhua Kuno – CIOEC Bolivia.