20 julio, 2019

De la tierra arrasada a la gran productora de leche

Dercílio e Irene, agricultores del Asentamiento Fruta D'Anta, con el resultado de un día de producción.

La primera conquista fue la tierra en 1987. Cuando el Plan Nacional de Reforma Agraria (PNRA) fue lanzado en Brasil, en 1985, la FETAEMG – Federación de los Trabajadores en la Agricultura del Estado de Minas Gerais – y los Sindicatos de Trabajadores (as) en la Agricultura comenzaron a movilizarse para que los Proyectos de Asentamiento (PA) de la región accedieran al Plan. Entre ellos estaba el Proyecto Fruta D’Anta, de la ciudad de João Pinheiro, que dos años después del lanzamiento del PNRA, conquistó su pedazo de tierra. Se asentaron 220 familias.

La tierra recibida, sin embargo, estaba en total estado de abandono, después de haber sido muy explotada por carbonarias. Al principio el Incra – Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria – entendía que esta tierra no servía para la reforma agraria. Pero los agricultores y agricultoras, que anhelaban un espacio para construir sus planes de trabajo y de vida, creían en la calidad y potencial de este suelo, y por él batallaron hasta alcanzar su conquista. Entre ellos estaban Dercílio Ángel León y su esposa Irene de Oliveira Moraes.

Muchas dificultades se enfrentaron al principio, principalmente por la condición de la tierra. Con mucho trabajo empezaron a ser superadas, y la producción se inició con cultivos de subsistencia (huerta, cultivos de época y ganado de leche). A las pocas familias asentadas comenzaron a acceder créditos del PRONAF – Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar y créditos específicos para Asistencia Técnica, para organizar y aumentar la producción de alimentos en el asentamiento.

Otra política pública que benefició a los jóvenes y adultos del asentamiento fue el PRONERA – Programa Nacional de Educación en la Reforma Agraria, que trajo más conocimiento y formación para esos agricultores y agricultoras asentados de la reforma agraria. Con el paso de los años el Fruta D’Anta se fue estructurando cada vez más, con red eléctrica, construcción de escuelas y otras mejoras. Además de apoyar la producción, esas políticas posibilitar la creación de una cooperativa propia, la Cooperfruta, y la construcción de un almacén y de un supermercado, uno de los locales donde la producción es comercializada.

Cooperativa construida en el asentamiento.

Leche como principal fuente de ingresos del asentamiento

Todas las producciones progresaron, pero la que más funcionó, y hoy es el carro jefe del Asentamiento Fruta D’Anta fue la cría de ganado de leche. «Con los pocos recursos y el proceso de recuperación de la tierra, esa producción fue la mejor opción. Era lo que conseguimos hacer con menos dinero y estructura en aquel momento», cuenta Dercílio, que participó de todos los momentos marcantes de la trayectoria del asentamiento Fruta D’Anta y tiene hoy, como muchas familias del local, la producción de leche como su principal fuente de renta.

Dercílio e Irene lograron acceder a las políticas públicas disponibles para asentados de Reforma y adquirieron equipos para el ordeño mecánico del ganado, y hoy la producción diaria va de 350 a 500 litros. Toda la leche producida es entregada a la Cooperfruta, que hace el trabajo de paulización y fabricación de yogurt, así como de comercialización de los productos. Además de la leche, la pareja también trabaja con la producción de naranjas, y las comercializa en una feria libre local.

Dercílio, Irene y otros varios agricultores asentados del Fruta D’Anta, con sus producciones y el trabajo de cooperación de Cooperfruta, logran sacar una buena renta mensual, y son un caso de éxito de la agricultura familiar brasileña.

La pareja de agricultores con una de las maquinarias de la producción de leche.

Al mirar a toda la lucha iniciada allí en los años 80, Dercílio conmemora mucho las conquistas que posibilitan el sustento de su familia y la construcción de su patrimonio. «Es muy bueno tener mi propio negocio y no necesitar más trabajo para generar riqueza para granjeros, como era antes de que todo esto sucediera. La reforma agraria fue muy importante en mi vida, influenció cambios sociales y económicos para mi familia. Tener el apoyo de mi esposa Irene, mujer del campo que también batalló mucho, fue fundamental para fortalecer y aprovechar nuestra experiencia productiva», reconoce Dercílio.

Contatos da experiência:

Federação dos Trabalhadores na Agricultura do Estado de Minas Gerais – FETAEMG
(31) 3073-0000

Cooperativa dos Fruticultores da Agricultores Familiar do Noroeste de Minas Gerais – COOPERFRUTA
(38) 3561-3492

Dercílio Ângelo Leão
(38) 99966-6446