23 julio, 2019

Ante el caos, nos fortalecemos para luchar contra las amenazas

Es difícil mirar la actual coyuntura política y económica de América Latina, especialmente América del Sur, y no preocuparnos por las perspectivas actuales que amenazan todas las iniciativas de construir un desarrollo sostenible y mejorar la calidad de trabajo y vida para la población de la región .

Se observa un profundo cambio de paradigmas impuesto por los nuevos gobiernos electos. Ellos están imponiendo una agenda neoliberal para el desarrollo de sus economías, con fuerte ajuste fiscal y visando la reducción de gastos públicos mediante reformas constitucionales que cambian el papel del Estado como proveedor, regulador y promotor del bienestar económico y social en beneficio de toda la totalidad su población.

Los ajustes macroeconómicos impuestos por estos gobiernos buscan aumentar el superávit primario y reducir los gastos públicos a costa de la disminución o extinción de derechos y el recorte en el presupuesto de las políticas públicas esenciales (salud, educación, previsión social, transporte, seguridad pública, entre otras), dejando de atender a miles de personas que más lo necesitan, sean del campo o de las ciudades.

Esta agenda neoliberal que preconiza el «Estado Mínimo» ya probó en el pasado, y viene probando en el presente que no promueve el desarrollo sostenible, tampoco el crecimiento de la economía. Por el contrario, han llevado a los países a seguidas recesiones económicas, estancando a los sectores productivos, generando desempleo y pierda de ingresos. El resultado es el deterioro de la calidad de vida de la población.

Las ideas neoliberales de progreso no respetan los derechos constitucionales y no concuerdan con la realidad de vida de las poblaciones. Para confirmar lo que estoy hablando, basta mirar los actuales indicadores de Argentina, Perú y Paraguay. Brasil sigue el mismo camino, cuyos impactos ya son sentidos en la clase obrera, que desde el 2014 ha visto sus índices de desempleo triplicarse -los datos del IBGE- tras una reforma laboral que ha debilitado las relaciones de trabajo, ha aumentado la informalidad y la subocupación y ha alcanzado derechos de los trabajadores. Otras reformas propuestas, como la de la previsión, que tramita en el Parlamento, refuerzan aún más las perspectivas de grandes pérdidas en la vida y en el futuro de los trabajadores y trabajadoras del país.

Se percibe claramente en los actuales gobernantes de la región, especialmente de Brasil, Argentina y Perú, el deseo de destruir toda base social organizada – sindicatos, gremios, ONG, cooperativas, asociaciones – y cualquier otro espacio que proponga el diálogo formal entre gobierno y la sociedad civil que ya han sido instituidos, bajo mucha lucha, en gobiernos anteriores. Estos espacios de diálogo de la sociedad civil con los gobernantes son extremadamente importantes para el fortalecimiento de la sociedad civil y el empoderamiento de los individuos. Sin libertad y organización sindical/gremial, sectores de la sociedad (principalmente los trabajadores), quedan desarticulados, fragilizados y totalmente a merced de las decisiones de gobiernos, que siempre son pensadas y tomadas en beneficio de pequeños grupos poseedores del poder y del capital.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en la reunión del Foro de los países de América Latina y el Caribe para el Desarrollo Sostenible presentó los nuevos indicadores macroeconómicos y sociales (haga clic aquí para acceder al estudio en su totalidad) que confirman el impacto políticas impuestas por nuestros gobernantes. El resultado es claro, preocupante y repugnante: pobres cada vez más pobres y desfavorecidos, los ricos acumulando aún más riquezas y el abismo de la desigualdad social aumentando cada vez más.

Además de aumentar el distanciamiento de las clases sociales, este escenario también pone más lejos a la sociedad ya los gobiernos de alcanzar las metas de la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible – lo que puede ser trágico para el planeta y para la vida de todos los que viven en él.

Cabe a nosotros luchar, como históricamente lo hacemos, con aún más foco e intensidad. Nos negamos a aceptar pasivamente esas imposiciones ya dejar a los trabajadores desamparados ante las políticas perversas que impactan derechos duramente conquistados y colocan el dinero por encima del ser humano. Defendemos y creemos en un presente y futuro donde la mejora de la calidad de vida es y será una realidad para todas / os, principalmente para las familias de los agricultores / as que están en los territorios rurales trabajando y produciendo alimentos.

Alberto Broch, Secretário Geral da COPROFAM e Secretário de Relações Internacionais da CONTAG (Brasil).