20 mayo, 2019

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu capacitó a semilleristas de papa en el marco del proyecto “Incremento de la Productividad del cultivo de la papa”

Fuente: www.mundoagropecuario.cl

Este instituto corresponde a las regiones de BioBío y Ñuble, acoge a 38 investigadores, quienes se enfocan en las temáticas de: mejoramiento y recursos genéticos; tecnologías emergentes para la agricultura y; agricultura sustentable. Con el proyecto mencionado, INIA Quilamapu pretende capacitar a semilleristas de papa. . La iniciativa ha tenido buenos resultados ya en las comunas de Los Álamos, Arauco, Cañete y Tirúa.

Este proceso comenzó con una gira técnica en Osorno, la cual benefició a 18 agricultores productores de semillas de cuatro comunas de la provincia de Arauco, quienes viajaron a la comuna mencionada con investigadores del programa de mejoramiento genético de papa de INIA Remehue, en manejo de enfermedades. Esta última institución comprende las regiones de Los Lagos y Los Ríos y sus líneas de investigación se enfocan en producción sustentable de sistemas ganaderos de rumiantes y producción en el cultivo de papa.

En este sentido, la capacitación tuvo como finalidad la adquisición de conocimientos técnicos fitosanitarios por parte de los semilleristas, de manera que estos puedan transformar su producción de papa a una certificada, para lo cual es necesario que manejen eventuales enfermedades relacionadas con esto. Según Mario Saavedra, ingeniero agrónomo y encargado de la oficina de INIA Quilamapu, la certificación de la producción papa semilla implica un valor agregado, ya que “su producción solo es posible en zonas libres de enfermedades cuarentenarias, lo que la hace ser un nicho localizado”.

La gremial coincide con la opinión de Luis Miquel, gerente general del Consorcio Papa Chile SpA, quien expresa una gran preocupación por mantener zonas libres de enfermedades cuarentenarias, para lo cual resulta necesario entregar el conocimiento y las capacitaciones a los productores, de manera que ellos cumplan con la normativa vigente. Esto, debido a que actualmente no existe garantía de sanidad o pureza del producto, más que la palabra del mismo productor; lo cual se convierte en un factor de gravedad, ya que “el principal vector de transmisión de enfermedades es la semilla contaminada y la semilla corriente”.

Además, dada la gravedad del problema, es probable que en el corto plazo se deba dejar de producir la semilla corriente, para lo cual deben estar preparados los productores. Por último, Miquel concluye diciendo que:

“Es fundamental que la pequeña agricultura acceda a los conocimientos y manejos adecuados para una producción sustentable y rentable del cultivo y ello pasa por capacitarse y estar dispuestos a cumplir la normativa vigente”