Brasil y Chile hacen primer acuerdo de equivalencia para productos orgánicos de América Latina

Comenzó a valer el acuerdo de equivalencia de productos orgánicos entre Brasil y Chile, que fue firmado en septiembre del año pasado durante una reunión del Consejo Agropecuario del Sur (CAS). Este acuerdo establece que ambos países aceptarán las certificaciones emitidas en el país de origen del producto, lo que disminuye la burocracia e incluso los costos para la exportación de los productos.

Antes del acuerdo, tanto Chile y Brasil hacian una exigencia que los productores interesados en exportar deberian contratar certificadoras del país vecino, generalmente empresas privadas, para visitar la producción y emitir una certificación especial que permitiría la exportación de forma legal. Esto aumentaba los costos y afectaba principalmente a pequeños productores.

El nuevo acuerdo establece la definición de un sello especial que formará parte de los productos, y valdrá como comprobación de calidad de los mismos. El memorándum del acuerdo fijó las normas y los requisitos de calidad para estos alimentos.

La validez definida para este acuerdo es de cinco años, con renovación automática después del término de cada período. Esta es la primera vez que se hace un acuerdo de este tipo entre países de América del Sur.

Las organizaciones de agricultores familiares de Brasil y Chile, Confederación Nacional de los Trabajadores en la Agricultura (CONTAG) Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile (MUCECH), celebran el convenio y están optimistas con el resultado de la medida para los pequeños productores.

“Nosotros hemos apoyado fuertemente, desde las organizaciones campesinas, este convenio”, cuenta Orlando Conteras, presidente de MUCECH. “Cada vez que se da una conexión necesaria para exportar, se pone en valor el trabajo orgánico de la pequeña agricultura. Chile y Brasil tienen un gran trabajo en la producción orgánica y que cada país reconoce su reglamentación interna y la testificación que existe, pone en valor este trabajo “, afirma.

Para Antoninho Rovaris, secretario de Política Agrícola de la CONTAG, “todo lo que se haga para facilitar la vida de los agricultores familiares es una buena iniciativa y debe ser apoyada”. Él cree que ese tipo de iniciativa rompe con pragmatismos ya superados para el actual modelo de agricultura. “Este convenio es una buena experiencia para comenzar a desmitificar que el intercambio es una cosa pobre y la exportación es algo rico. Esto es un intercambio de oportunidades y productos, que seguramente va a generar ingresos para ambos lados”, completa.

Es de gran importancia también la participación de todos los actores en la celebración y práctica del acuerdo, como afirma el secretario general de COPROFAM, Alberto Broch. “Esperamos que esa y otras iniciativas similares tengan participación directa de los agricultores y también de sus organizaciones, siempre con foco central en la agricultura familiar, especialmente ahora que entra en el Decenio de la Agricultura Familiar”, concluye Broch.