Los agricultores familiares deben participar e incidir en ámbitos de diálogo político

Mario Buzzalino, presidente de Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), evaluó muy positivamente la Conferencia Regional de América Latina y Caribe del Foro Mundial Campesino – FIDA, que tuvo lugar en Montevideo, Uruguay, entre el 21 y el 23 de mayo.

“Es importante y un honor, como uruguayos, haber sido anfitriones de esta instancia en nuestro país. En un mundo cada vez más globalizado es fundamental que los agricultores familiares participemos e incidamos en ámbitos de diálogo político, tanto a nivel local como a nivel nacional e internacional, porque cada vez más las condiciones del mundo externo determinan nuestras formas de producir y de vivir porteras adentro”, sostuvo.

Y agregó: “lo importante en este tipo de instancias es asistir con los pies bien puestos en la tierra, pero con mirada de alcance amplio, realizando aportes que son producto del trabajo acumulado desde la base, cada vez más fuertes y cada vez más ‘profesionalizados’, es decir, que implica que nos formemos día a día, que nos hagamos de un método de trabajo y contemos con información de calidad. A esa formación contribuye también este tipo de espacios, de la misma forma que el diálogo cotidiano con nuestras familias, nuestros vecinos y a la interna de cada una de las organizaciones, incorporando otro tipo de aportes, como los que brinda la academia”.

Como institución, la CNFR siempre ha estado atenta a esta mirada, por ejemplo, con lo que implicó la conformación de la Coprofam, allá por la década del 90; cuando se avecinaba un Mercosur que generaba muchas incertidumbres para la agricultura familiar; y siendo un actor relevante en la creación de espacios como la REAF, que hoy es visto como un ejemplo en diferentes regiones.

Buzzalino destacó que estas actividades contribuyen también al enriquecimiento a nivel humano de los agricultores familiares participantes, pues se produce un intercambio y conocimiento de experiencias y de multiplicidad de culturas.

En cuanto a los resultados surgidos de la conferencia, el dirigente manifestó su conformidad, porque “de este tipo de instancias, más que resultados, creo que lo que nos llevamos son nuevos desafíos, nuevos comienzos para seguir insistiendo tozuda y justificadamente en la importancia de la agricultura familiar para el desarrollo de los países, el ordenamiento territorial y la mejor distribución de la riqueza. En ese sentido, considero que se trabajó bien y se colmaron las expectativas, la pelota está en nuestra cancha y nos vamos con más elementos para definir cómo jugar el partido”.

Afirmó que estas reuniones también ayudan a relativizar la realidad que nos toca vivir, al comparar regiones y países. Con una mirada acumulada, podemos ver que como país estamos mucho mejor en algunos aspectos que en otros y, a pesar de que no es suficiente, en Uruguay venimos de un acumulado de diálogo político, reformas institucionales y generación de políticas que reconocen la necesidad de la mirada de política diferenciada, y eso tenemos que cuidarlo para seguir yendo a más, porque no basta. “Eso tiene la contracara de dejar de ser prioritarios en la cooperación internacional de algunos organismos y el desafío de entablar otro tipo de vínculos con los mismos (no sé si de “adultos”, pero al menos sí de un adolescente con ganas de independizarse). Para eso falta mucho trabajo aún y es preciso consolidar las organizaciones de productores, porque hay desafíos que solo pueden ser abordados por medio de la escala que nos puede dar la organización. El primer desafío es seguir siendo productores y seguir trabajando para el fortalecimiento de nuestras organizaciones locales, nacionales y de carácter regional, como la Coprofam. Segundo, continuar avanzando en los procesos de formación de dirigentes y asociados y, por último, encontrar nuevas y mejores formas de financiamiento del trabajo en las organizaciones, de manera de lograr mayor autonomía y capacidad para que éstas se constituyan en herramientas de desarrollo rural y de diálogo político. Para eso, lo primero es que haya gente; debemos priorizar el trabajo con jóvenes y mujeres, apuntando a procesos de renovación y reproducción de la agricultura familiar”, agregó.

“Estamos convencidos de que debemos ser sujetos activos en las políticas públicas desde su diseño, en la implementación y en los procesos de evaluación y rectificación. Para este trabajo nos vamos con una agenda actualizada y algunos compromisos alentadores”, subrayó.

Finalmente, el presidente de CNFR trasmitió la preocupación por el panorama regional en el que en los últimos años se viene dando un proceso de retroceso de esas políticas, tanto por cambio coyuntural global de los mercados, como por cambios de visión política local. Con este panorama, el hecho de que Naciones Unidas haya definido el decenio de la agricultura familiar y esté definiendo sus directrices —que va de la mano de los Objetivos de Desarrollo Sostenible— es una oportunidad para dar señales a los estados y a los organismos de cooperación, de seguir acumulando en clave de políticas de estado para el desarrollo de la agricultura familiar, más allá de las oscilaciones políticas de corto y mediano plazo.