19 junio, 2019

Más que una agenda política, el Decenio de la Agricultura Familiar es una agenda humanitaria

Foto: ©FAO/Giulio Napolitano.

Está comenzando una fase muy especial para la agricultura familiar, campesina e indígena del mundo. Una era de más reconocimiento, protagonismo y acciones en pro de esa actividad que involucra, en su amplitud, millones de vidas, saberes, culturas y esfuerzos. Que promueve alimentos para las personas, con cuidado con los recursos naturales y más salud y sostenibilidad para el presente y el futuro, cuestiones fundamentales que están entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas a ser alcanzados para 2030. Por todo esto, la agricultura familiar gana un espacio de destaque en la agenda política mundial con el Decenio de la Agricultura Familiar de las Naciones Unidas.

El Decenio, lanzado oficialmente en la última semana en la sede de la FAO en Roma, es fruto de una gran movilización en favor de una mayor atención de los gobiernos y de la sociedad a la agricultura familiar, que ha comenzado desde hace muchos años. A mediados de 2008, el Foro Rural Mundial inició una campaña por la creación de una agenda política específica para este sector por la ONU, y contó con el compromiso de algunos gobiernos y diversas organizaciones representativas de la agricultura familiar en esta misión, entre ellas nuestra COPROFAM, que apoyó totalmente esa articulación y las mejoras significativas que esta agenda podría traer a los agricultores de América Latina y de los demás continentes.

La primera conquista resultante de este proceso llegó en 2014, con el Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF), gran agenda aprobada por la ONU y coordinada por la FAO con el objetivo de buscar soluciones para el desarrollo de la agricultura familiar a nivel mundial a lo largo de todo el año de 2014. Esta iniciativa involucró a todos los actores esenciales, de todos los continentes, a la pauta: gobiernos nacionales, organismos internacionales, organizaciones de agricultores y ONGs. Los resultados fueron muchos encaminamientos provechosos, como proyectos de inversión en propiedades de agricultura familiar en diversos países y nuevas estructuras a nivel político y decisorio en los gobiernos federales, como comités y secretarías para tratar de políticas públicas para la agricultura familiar en su base.

Sin embargo, el AIAF no alcanzó la totalidad de los objetivos planteados, y la agricultura familiar aún enfrenta una serie de desafíos para superar todas las dificultades que aún se vive por los agricultores en muchos territorios del mundo. El hambre, la desigualdad social, la falta de inversiones y de políticas públicas aún marcan familias agricultoras en muchos países, entre ellos los de América del Sur, y es una gran vergüenza que un sector tan fundamental para la soberanía alimentaria de la sociedad y con tamaño potencial transformador para el futuro de este mundo en que vivimos, sigue viva la sombra de todos estos graves problemas y al margen social.

En ese sentido, el Decenio viene como una oportunidad de dar continuidad a lo que fue comenzado allí en 2014, con más enfoque, más fuerza y voluntad de resolver esos problemas y llevar oportunidades que la agricultura familiar necesita allí en la base. Allí donde están los millones de hombres y mujeres trabajando de sol a sol para producir alimentos para la mesa de todos, sea en el campo o en la ciudad.

Para avanzar en la construcción de políticas públicas específicas, el Decenio presenta el Plan Mundial de Acción. Este Plan fue construido de forma colaborativa con las organizaciones de la sociedad civil, los organismos internacionales y gobiernos involucrados desde el AIAF. Él trae siete pilares que buscan atender de la forma más completa las demandas que la AF necesita para su desarrollo.

Los problemas y las demandas requieren soluciones urgentes. Ahora es trabajar para que este Plan del Decenio sea implementado. En este sentido es necesario la unión de todos – agricultores, organizaciones representativas, gobiernos, agencias de cooperación (FIDA y FAO), institutos y universidades para que podamos avanzar en la elaboración de nuevas políticas y ajustar y ampliar las existentes, dando condiciones a los agricultores resolver sus problemas y mejorar sus condiciones de trabajo y producción en los territorios rurales.

El Decenio llama y desafía a todos a trabajar juntos. El foco ahora es fortalecer la agricultura familiar, llevando esperanza de mejorar las condiciones de vida para millones de agricultores familiares que producen diariamente nuestros alimentos. El Decenio de la Agricultura Familiar debe ser pensado para todas esas vidas. Millones de personas esperan por ellas, mientras se dedican diariamente al trabajo con la agricultura familiar.