En San Juan Nepomuceno, agricultores dedican el tiempo a la formación durante el periodo lluvioso que afecta el país

En Paraguay, fuertes lluvias desde hace algunos meses castigan gran parte del territorio nacional, que de alguna manera afectaron la vida de la población en general. La crecida de los cauces hídricos provocó inundaciones en las ciudades, además de causar grandes pérdidas materiales, obligaron a miles de familias abandonar su residencia, quienes se ubicaron en los espacios públicos, en precarias viviendas. La caída en gran cantidad del agua, igualmente afectó a la población del área rural, principalmente por l destrucción de los caminos rurales, que la mayoría son terraplenados. En la ciudad y en el campo, el escenario es el mismo: personas impedidas por la lluvia realizar normalmente sus actividades.

En ese sentido, los agricultores familiares campesinos son los más afectados por las inclemencias climáticas. En Paraguay, para llevar a cabo la mayoría de las actividades relacionadas con la agricultura familiar campesina tienen grandes dependencias con el comportamiento del clima, es decir cuando ocurre algún de los fenómenos naturales no su pueden realizar, ya que la agricultura clase campesina tiene poco acceso a infraestructura, asistencia técnica y a las innovaciones tecnológicas de producción. La forma de trabajar la tierra y el proceso de producción de alimentos se caracterizan por el empleo de métodos rudimentarios, técnicas empíricas y prácticas primitivas.

Por lo tanto, los agricultores de la agricultura familiar campesina están imposibilitados de realizar sus trabajos habituales, incluso enfrentan grandes dificultades para el traslado de un lugar al otro por el mal estado de los caminos vecinales a consecuencias de las lluvias. Sin embargo, familias agricultoras del distrito de San Juan Nepomuceno, departamento de Caazapá, en vez de aceptar que no pueden ejecutar actividades productivas en periodos lluviosos, ya que no podían trabajar a causa de mal tiempo, decidieron realizar que, según ellos, son igualmente actividades productivas como cualquier otro que hacen en la chacra: la formación y el fortalecimiento organizativo.

El dirigente, Roque González, síndico y coordinador de la ONAC en Caazapá, declaró que durante los días lluviosos los agricultores se resistieron en aceptar que por ser agricultor familiar en días de lluvias no podían realizar actividades productivas, entonces de colonia en colonia realizaron encuentros de formación e información. ‘Los agricultores actualmente entienden que actividades productivas no se resumen en dedicar el tiempo a los trabajos manuales en la chacra, sino que es un complemento de otras actividades en que invierten el tiempo e igualmente son importantes, como la formación o capacitación, asistir en la reunión’, precisó.

Destacó que entre los agricultores existe una conciencia organizativa. ‘Los agricultores familiares comprenden que en forma individual no van a poder mejorar su calidad de vida y aisladamente no van a poder resistir mucho tiempo en el campo. Pertenecer a una organización campesina vas más allá de formar parte de un grupo afiliada a una institución jurídica, significa integrar una gran familia compuestas de personas de igual clase. La ONAC integran hombres y mujeres que se dedican a la agricultura familiar campesina’, puntualizó.