En el Día del Árbol, nada que festejar

En Paraguay, cada 19 de junio se celebra el Día del Árbol. El objetivo de la celebración consiste en recordar y comprender la importancia de proteger las superficies arboladas por los múltiples beneficios que ofrecen a las personas y al planeta, como: la regulación de la temperatura, la protección contra la erosión de los suelos; alimentos para el consumo. Así también, cumplen un papel fundamental en la retención del oxígeno para los seres vivos. En el país, la tala de árboles o la deforestación es provocada por la acción humana, en la mayoría de los casos, para la obtención de suelos para la agricultura y la ganadería empresarial.

En 2018, el Paraguay ocupó el segundo lugar entre los países que más deforestan en el mundo, con una tasa de 9,6% atrás de Malasia que registró el 14,4% de tasa de deforestación. El bosque es un bien protegido por varias leyes, como la Ley forestal 422/1973 o el Decreto 18.831/1986, que obligan a cada establecimiento ganadero mantener el 25 % de la masa boscosa. Así también, está la Ley 2425/04, conocida como la Ley de Deforestación Cero, que fue prorrogada en sucesivas ocasiones y actualmente se encuentra vigente, que prohíbe las actividades de conversión de suelos de bosques en todos los departamentos de Región Oriental. En la práctica, son leyes inexistentes, principalmente para los sojeros, quienes son los grandes responsables de la deforestación en el país.

La deforestación es un fenómeno presente en todo el territorio nacional, pero la situación es crítica en el Chaco paraguayo, región en que registra la mayor tala indiscriminada del área boscosa. Entre el año 2017 y 2018, fueron cortadas 225.065 hectáreas de árboles, es decir, unas 616 hectáreas por día. El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) informó que, entre enero 2014 y enero 2018, fueron deforestadas 1.057.888 hectáreas en la Región Occidental del país. La deforestación del Chaco no solo afecta a la flora y a la fauna, sino también a los pueblos originarios, quienes son forzados a abandonar sus comunidades.

La criminal deforestación del Chaco ganó impulso con el Decreto 7.702/2017, promulgado por el entonces presidente Horacio Cartes, dueño de grandes extensiones de tierra en el Chaco, por el cual autorizaba a los estancieros y ganaderos a desmontar el 100 % de sus tierras, en violación de las leyes ambientales existentes, por suerte que el actual presidente dejó sin efecto apenas a pocos días de asumir el cargo, en agosto del año pasado. La región chaqueña experimenta la invasión y expansión de la agricultura mecanizada, principalmente de soja. La Asociación Rural del Paraguay (ARP) declaró que, para 2030, las proyecciones son optimistas y llegarían a las 800.000 hectáreas.

Este panorama nada alentador obliga a todos los sectores asumir el compromiso de impulsar la construcción e implementación de políticas de protección del área boscosa, sino las consecuencias cada vez más serán peores. Prolongadas sequías, inundaciones mucho más repentinas y fuertes, aumento de temperaturas a niveles extremas afectarán al país sino se detiene la tala de nuestros bosques. El Chaco se convertirá en un desierto en apenas 100 años si continúa con este ritmo la deforestación. En el Día del Árbol, las estadísticas sobre la deforestación en el país indican que no hay nada para festejar.