Incidencia de la ONAC en política de Estado mejora la vida de la población rural

«Las satisfacciones que tenemos los que alcanzamos esta edad es que vemos y vivimos diferentes situaciones y circunstancias en la vida. En mi caso, cosas malas y cosas buenas, una de las cosas buenas que me pasó es poder tener una vivienda digna, al menos en esta etapa final de mi vida», afirmó el agricultor Digno Pedrozo de 67 años, sentado en frente de su casa tomando tereré, en la Colonia Tembiaporã, ubicada en Alto Paraná. En la comunidad, 51 familias fueron beneficiadas con la construcción de viviendas en el marco del Programa Fondo Nacional de Vivienda Social (FONAVIS) del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH).

                                Típica vivienda de una familia campesina

La política de Estado de construcción de vivienda digna a la población de la zona rural es un fenómeno reciente en el panorama nacional, que ganó fuerza a mitad de esta década. «En la década de los 90, en Paraguay inició la política de construcción de viviendas sociales a las familias en situación de pobreza que residen en la ciudad. Una política excluyente, entonces discutimos internamente plantear al gobierno la ampliación del programa a la población del área rural», explicó Gabino Medina, secretario general de la Organización Nacional Campesina (ONAC).

El contexto inicial

Es importante resaltar que la ONAC fue la primera organización campesina en incluir la construcción de viviendas rurales entre sus reivindicaciones y plantear formalmente al gobierno a finales de los 90. En la época, la población se estimaba en 5.000.000 de habitantes y 40% residía en el medio rural. Históricamente, los programas de desarrollo de los gobiernos se han distinguido por su carácter excluyente hacia la clase campesina. La población rural se hallaba abandonada a su suerte, con una economía de subsistencia, sin acceso al mercado, aislada por la poca infraestructura existente y cuando se planteaba a realizar reclamos para mejorar sus condiciones de vida, fueron violentamente reprimidas por los distintos órganos represivos del Estado.

Excluido por el Estado, socialmente discriminado, el campesinado paraguayo obtuvo ciertos reconocimientos a partir del 2.000. En 2.008, año de gran cambio no solamente en el ámbito político del país, sino también para la agricultura familiar campesina, a pocos días de asumir el gobierno, Fernando Lugo creó la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria (CEPRA), integrada por diversas instituciones del Estado, con el propósito de desarrollar un Programa de Reforma Agraria Integral. Sus objetivos fueron la de coordinar y promover el desarrollo económico, social, político y cultural e impulsar la gestión coordinada de las políticas públicas en asentamientos campesinos.

«La CEPRA, tal vez no tuvo éxito en el cumplimiento de los objetivos para que fue creada, pero el gran mérito es el reconocimiento tácito a la población rural como integrante plena de la sociedad paraguaya, no una clase social de inferior categoría. En el ámbito estatal y social, la población rural fue reconocida como sujeto de derechos igual que otras clases sociales. Un sector de la población que realmente tiene múltiples necesidades y que cumple un rol dentro de la sociedad, con una identidad propia en lo económico, productivo, social y cultural. En esta circunstancia, fue aceptada la reivindicación de la ONAC de construcción de viviendas dignas a la población campesina», señaló Ángel Giménez, secretario general adjunto de la ONAC.

Inicio de la construcción de viviendas rurales

          Obra no terminada en la Colonia 4 de Octubre, distrito de Eusebio Ayala 

En 2.009, la Colonia 4 de Octubre, ubicada en el distrito de Eusebio Ayala, Cordillera, es la primera colonia de la ONAC seleccionada para la realización de las mejoras habitacionales. «Los pobladores, quedamos muy felices cuando nos informaron que nuestra comunidad salió en la licitación para la construcción de las viviendas. Poco después, la empresa ganadora inició la construcción de 66 viviendas. La obra nunca fue terminada. La empresa ejecutora fue demandada por incumplimiento de contrato y el caso está en los tribunales a 7 años», informó Alberto Hermosilla, dirigente de la colonia.

No es un caso aislado. Las primeras construcciones fueron un rotundo fracaso, la mayoría hasta ahora no están terminadas. «El gobierno de la época, supuestamente para mayor transparencia, determinó que las obras deberán ser adjudicadas a empresas por vía de licitaciones públicas.  Los resultados demostraron que la licitación no es el medio adecuado para la construcción de las viviendas sociales. Tres colonias de la ONAC salieron beneficiadas para la construcción de viviendas adjudicadas en esa modalidad. En las tres colonias, las empresas responsables nunca terminaron la edificación, a pesar de haber cobrados por adelantado el valor de las obras. Todos fueron a parar en el ámbito judicial. Eso pasó porque no hay una relación de trabajo conjunto entre la empresa constructora, la organización y las familias beneficiarias», aclaró Medina.

Propuesta de la ONAC para mejorar la política habitacional

La gremial articuló para cambiar la modalidad en la ejecución de la política de construcción de vivienda. «En aquel tiempo, exigimos a las autoridades responsables para cambiar el sistema, porque los resultados demostraron que la licitación no funcionaba, ya que el proceso es llevado a cabo entre cuatro pared como un negocio sin el contenido social. Entonces, planteamos directa participación de la organización y los beneficiarios en el proceso y la adjudicación sea directa, sin licitación. Al principio, los técnicos “grandes entendidos en la materia” consideraron como absurda nuestra propuesta, porque supuestamente la licitación es una garantía de transparencia en el manejo de los fondos públicos y evita los actos de corrupción, pero la realidad demostraba al contrario», explicó el secretario general.

En octubre de 2.014, ante el fracaso del programa habitacional, el gobierno de la época designó a la Ing. Soledad Núñez en frente a la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat). «A la nueva ministra hablamos sobre los problemas que hay en la política habitacional como consecuencias de la licitación, porque al ganar la licitación la empresa adjudicada tiene el poder total sobre la construcción, excluye la participación a la organización y a los beneficiarios. Le dijimos que nosotros queremos un sistema de trabajo coordinado para un mayor control y participación de la organización y de las familias beneficiarias, desde el diseño hasta la terminación de la obra. La nueva responsable de la secretaría de la vivienda aceptó nuestra propuesta de presentar un proyecto piloto de construcción en una comunidad rural, elaborada en forma conjunta con el Servicios de Asistencia Técnica (SAT) para la adjudicación directa», subrayó Florentino Martínez, secretario de finanzas de la ONAC y responsable político del programa de viviendas rurales de la gremial.

La presentación del primer proyecto

A inicios de 2.015, la Colonia 3 de Mayo, ubicada en el distrito de Carayao, departamento de Caaguazú, fue elegida por la ONAC para la elaboración de un proyecto piloto de construcción de viviendas dignas en comunidades rurales mediante la adjudicación directa. «Al inicio fue difícil, porque no es fácil trabajar en un lugar donde el sueño de una vivienda digna estaba truncado. Primero tuvimos que trabajar por la gente para instalar nuevamente en ellos la esperanza de tener una vivienda digna. Cuando presentamos el proyecto, la ministra se mostró muy interesada. Las gestiones burocráticas, que antes duraban mínimamente 24 meses, apenas nos llevó seis meses. La ONAC optó por trabajar con nosotros. Trabajar con una organización de carácter nacional facilitó para llegar al objetivo», dijo el Ing. Silvio Fariña, representante del SAT.

      Acto de inauguración de las 109 viviendas en la Colonia 3 de Mayo

En la comunidad, en el marco del Proyecto De las Carpas a las Viviendas Dignas, fueron construidas 109 residencias, sin ningún problema de retraso de la obra. Este proyecto representò el inicio de la implementación de una política habitacional exitosa en el país. «Las viviendas fueron entregadas en tiempo récord. En menos de seis meses las familias transformaron sus viviendas y me animo a decir sus vidas. Vamos a seguir fortaleciendo los programas de vivienda social del Gobierno porque es la vivienda un eje central para el bienestar de la gente», declaraba vía red sociales durante el acto de inauguración, Soledad Núñez, ministra de viviendas en la época.

Aplicación del modelo participativo en la política habitacional

La ejecución del proyecto resultó muy práctica, además demostró que la clave está en permitir la participación en el proceso a la organización y a las familias beneficiarias, sin necesidad de pasar por un largo y costoso proceso licitatorio, que excluye a los/as interesados/as. «La institución aprobò el sistema aplicado y reglamentò que el Servicios de Asistencia Técnica (SAT) necesariamente deberán acercarse a una organización y a las familias beneficiarias. Los SATs, son empresas constructoras registradas y habilitadas por la institución para trabajar en los programas habitacionales. Desde entonces, los SATs trabajan en los procesos documentales, administrativos y constructivos del proyecto conjuntamente con la organización y/o con las familias beneficiarias de una comunidad y son adjudicadas sin licitación para la ejecución de la obra. La secretaria de vivienda, que posteriormente fue elevada al rango ministerial, el MUVH, pasó de una institución corrompida a una institución eficiente. Podemos distinguir entre un ante y un después en la política de construcción de vivienda en el país con este modelo», señaló Medina.

En el informe final de gestión, la exministra Soledad Núñez afirmó que la ejecución de las políticas habitacionales se materializó en 37.161 viviendas, entre octubre de 2.014 a mayo 2.018, beneficiando a más de 180.000 paraguayos. Detalló que 11.480 viviendas fueron construidas en colonias campesinas y otras 6.034 en comunidades indígenas. La política habitacional se convirtió en una de las rarísimas programa del Estado paraguayo que efectivamente es bien aplicada. Nunca antes una política de Estado atendió las necesidades de la población rural, pero las familias de la agricultura familiar campesina siguen abandonadas en otras áreas, que igualmente son fundamentales para el bien estar.

Ver el video sobre el proceso llevado a cabo en la Colonia 3 de Mayo.