22 julio, 2019

La tierra es de quien vive y trabaja en ella

Foto: Comisión Pastoral de la Tierra (CPT)

El movimiento sindical rural brasileño perdió otra vida a causa de la violencia en el campo. La Confederación Nacional de los Trabajadores Rurales Agricultores y Agricultoras Familiares (CONTAG), lamenta por el asesinato del compañero de lucha Carlos Cabral, presidente del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras Rurales (STTR) de Río María / PA, asesinado con cuatro tiros a principios de mes.

Carlos Cabral es el tercer presidente del Sindicato de Trabajadores (as) Rurales de Rio María / PA asesinado en los últimos 30 años. Además de él también fueron muertos, Expedito Ribeiro de Souza (1991), y João Canuto (1985). Todos tienen el mismo historial de lucha para garantizar que trabajadores rurales e indígenas del sur de Pará tengan acceso a la tierra para vivir con sus familias y producir alimentos.

Los datos del Cuaderno de Conflictos en el Campo Brasil 2018 de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), divulgados en abril de este año, puntuan que de todo Brasil, el Pará es el estado con más casos de violencia ligados a la ocupación y la posesión de la tierra. Son 121 casos, con 16 muertes de trabajadores y trabajadoras rurales. El informe también muestra que en todo el país fueron 24 asesinatos, el 54% son de líderes de movimientos.

Algunos conflictos agrarios, en Pará, se conocen internacionalmente, como: la matanza de Eldorado dos Carajás, con 19 trabajadores rurales asesinados, la masacre de Pau D’Arco, 10 trabajadores muertos, y el asesinato de la misionera norteamericana Dorothy Stang, 2005, Anapu (PA). «No es matando, no es sacando la vida que nos va a callar y parar la lucha por la reforma agraria en Brasil. Seguiremos firmes para que los trabajadores rurales, los agricultores familiares, los indígenas, todos los pueblos tradicionales permanezcan en la tierra y tengan derecho al territorio. ¡La tierra es de quien trabaja en ella! «, Dice Elias D’Angelo Borges, secretario de Política Agraria de la CONTAG.

Además de la disputa por la tierra con granjeros, los líderes sindicales y de movimientos sociales, luchan todos los días contra los grandes proyectos de explotación de mineral y de madera. «Además de expulsar a los pueblos tradicionales de sus territorios, los grandes proyectos dejan impactos irreparables: contaminación del aire y del agua, devastación y modificación de la selva nativa, asentamiento de los ríos, trabajo esclavo, enfermedad de la población local, entre otros aspectos negativos» denuncia el secretario de Política Agraria de la CONTAG.

En el marco de la actual coyuntura política que atraviesa el país, en lo que se refiere a las cuestiones agrarias y ambientales, la CONTAG ha sumado esfuerzos con varias organizaciones, a ejemplo de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), del Consejo Nacional de Derechos Humanos en la Cámara y en el Senado, para que los culpables por tantas barbarie en el campo brasileño sean castigados y para que esos crímenes no vuelvan a suceder en Brasil.

La tierra es de quien en ella vive y en ella trabaja.