Red de tiendas “Mundo Rural” comercializa productos de la AFCI sin intermediarios

Olor a café, suaves luces, piso de madera, mermeladas, hierbas y colores beige y negro se fusionan en unas especiales tiendas en Chile. No son tiendas comunes.

Hablamos de la “Red Tiendas Mundo Rural”, un proyecto que ha ido creciendo poco a poco cada año con ayuda del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Son 5 tiendas las que están funcionando en este momento: 3 en Santiago, 1 en Concepción y 1 en Valdivia. El proyecto corresponde a uno de los componentes del Programa de Comercialización en Circuitos Cortos del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), cuyo objetivo es “habilitar e implementar espacios de comercialización, administrados por Empresas Asociativas Campesinas y bajo la identidad corporativa común de la marca INDAP “Mundo Rural”, para visibilizar y comercializar productos de origen campesino del país”. Cada mes llegan nuevos productos a las tiendas, productos que van desde orégano, producido por pequeños agricultores, hasta quesos. La variedad parece casi infinita.

Lineamientos

“Nosotros como Confederación le presentamos esta idea de tiendas al director de INDAP del primer gobierno de Sebastián Piñera. La idea era tener un espacio de venta de los productos de nuestros asociados en la Confederación, porque siempre me estaban diciendo: ‘Olguita ¿y nuestros productos cuándo van a estar en Santiago?’”, afirma Olga Gutiérrez, presidenta de la Confederación Unidad Obrero Campesina (UOC) quien, a su vez, fue la cabecilla de la primera tienda piloto Mundo Rural.

El inicio del sueño

Todo comenzó en el año 2015. Las organizaciones campesinas comenzaron a hacer gestiones para llegar a tener mesas de trabajo con INDAP con el objetivo de tener una tienda que les diera visibilidad como productores campesinos. Esto, el marco de los grupos de trabajo REAF Chile respecto a la comercialización.

Luego de varios intentos, recibieron una oferta de la alcaldesa de la comuna de Santiago, Carolina Tohá. Ella les ofreció un lugar modesto en la oficina de informaciones de la municipalidad de esa comuna, muy cerca de la Plaza de Armas; sin embargo, ahí tenían poco flujo y visibilidad. ¿Y si hacemos panfletos? Pensaron, pero estaban prohibidos. Tenían recursos del Estado y no podían infringir eso, así que no había forma de que la gente se enterara de esa tienda. El tiempo que estuvieron ahí sólo significó números rojos.

Agradecidos por la oportunidad, personas como Olga siguieron intentando tener un espacio más grande de comercialización y acudieron a INDAP para buscar opciones. Las propuestas no convencían mucho al instituto, pero finalmente decidió apoyar la moción de las confederaciones. Reunión tras reunión, se fueron pactando los puntos que llegarían a conformar la política pública que traería la Agricultura Familiar Campesina a la urbe: “INDAP nos cita a reuniones y se van tomando las medidas para crear una política pública que es el Programa Regular de Tiendas Mundo Rural”, afirma Olga.

La idea siempre fue tener un impulso para luego continuar trabajando solos, pero dada la situación en la que se encontraban las confederaciones campesinas, decidieron postular a otros proyectos. “Postulamos a un proyecto de Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC) por 6 millones de pesos, pero sólo para para darnos permisos nos cobraban 8”, explica Gutiérrez.

Hasta que un día, llegó la esperada llamada: “Señora Olga, tenemos la oportunidad de estar en La Moneda”. ¡Y nos movimos a La Moneda! exclama Olga.

La primera tienda piloto

Hace 4 años comenzó la primera tienda piloto de la Red Tiendas Mundo Rural. Con el paso del tiempo fueron armándose dos más, cada una cerca de una estación de metro: una en metro Pajaritos y la otra en metro Escuela Militar. “Tiendas Mundo Rural nace como resultado de la relación de trabajo de las organizaciones nacionales campesinas con INDAP en un proceso de construcción de políticas públicas. Es el resultado de las propuestas que, reiteradamente, las organizaciones venían sosteniendo frente al INDAP en el sentido de que éste, como institución del Estado, se inmiscuyera en una política destinada a contribuir a la comercialización de los productos de los campesinos “, menciona Óscar de la Fuente, presidente de la Confederación Campesina CONAGRO, quien está a cargo de la concesión de la tienda de Escuela Militar.

Cada tienda está administrada por una Empresa Asociativa Campesina, conformada mayoritariamente por productores de la AFC. En La Moneda hay 137 agricultores asociados a la tienda, de los cuales un 80% corresponde a usuarios de INDAP y, el resto, a agricultores relacionados a políticas de confederaciones o del Ministerio de Agricultura. La idea original de las tiendas no tenía cafetería ni almuerzos, sin embargo, fue exigido para que pudieran instalarse cerca del Palacio de La Moneda, ya que debían ser una opción más para quienes transitaran por ahí, quienes en general son personas pertenecientes al poder ejecutivo y turistas. De todas formas, ha sido de gran ayuda para la tienda.

Lo central de este proyecto es ayudar a la AFC, darle una ventana y lograr que los consumidores valoricen la Agricultura Familiar como algo más que tradiciones. Que se valore como producción de productos de consumo de alta calidad. Por esto mismo, es que las tiendas tienen productos con especialidad campesina, muchos de ellos cuentan con el “Sello Manos Campesinas” y otros son productos que han demostrado su calidad tras haber logrado todos los estándares requeridos. Óscar afirma que “en la medida en que el producto lleva un sello de calidad se puede abrir un mayor espacio y puede facilitar una mayor demanda por él. Está comprobado que los productos con sello están siendo más requeridos que los que no los tienen”.

Los trabajadores entregan sus productos directamente a las tiendas, lográndose así un circuito corto de comercialización a favor del productor. Dependiendo de la cercanía y comodidad del productor se evalúa caso a caso la forma de transporte de la mercancía, para no generar una carga para quien entrega sus productos.

En el caso de la tienda de La Moneda, cada cierto tiempo se realizan degustaciones hechas por los mismos productores, ya que “nadie se lleva un producto si no se lleva su historia”. Eso es una exigencia para los vendedores de la tienda, están obligados a conocer la historia de cada producto e informarla al consumidor cada vez que venden uno. Decirle “esta señora tiene certificaciones orgánicas, se da el trabajo de secar a sombra las hojitas, luego les da un golpe de calor para desprenderlas. Eso significa que ella está trabajando X horas para obtener este orégano que tiene un color y aroma distinto a los que se hacen en secado deshidratado para producir en muchas cantidades”, explica Olga.

En Chile son 260.000 familias las agrupadas en la AFC, de ellas, un porcentaje ha logrado tener visibilidad gracias a estas tiendas. “Esto es una política pública que nosotros hemos peleado por años, entonces es algo que queremos cuidar”, explica Daniela Encalada, administradora de la tienda Mundo Rural La Moneda. Los productos van rotando en la tienda sin privilegios, es decir, el producto que más vende no es necesariamente el que más rota. Todos rotan igual. Los precios de venta son estipulados por los mismos productores y se respetan. “Los productos son estacionales. Esto no es la gran industria donde las señoras tienen 1000 mermeladas de durazno. No. Serán 200 mermeladas que tienen por su producción que además es AFC, por tanto, la tierra es muy poca. Y ahí dicen ‘ahh entonces me llevo dos porque si no, se van a terminar. Luego les pasamos nuestro número y nos pueden contactar cuando quieran’”.

Resultados

El boca a boca ha hecho que los productos se hagan conocidos de a poco, tanto así que incluso se comercializa a través de una tienda online Mundo Rural: “Hay ventas, pero son bajas. Pensamos nosotros que en la actualidad hemos mejorado muchísimo varias cuestiones que estaban en ciernes y que en un tiempo más pueden mejorar”, afirma Óscar de la Fuente.

Una política pública como la que ha desarrollado INDAP, junto a las organizaciones campesinas de Chile, significa un gran apoyo a la economía de la pequeña agricultura. Gracias a ella personas como Olga, Óscar y todos aquellos detrás de ellos han logrado tener una ventana hacia los consumidores urbanos del país que, por cierto, no son pocos. La Agricultura Familiar Campesina puede competir con lo gourmet y sus productores puede llegar a comercializar sus productos en un restaurant. Ya se ha comenzado a hacer alianzas y el reconocimiento va avanzando de a poco. “Estas políticas públicas pueden fortalecerse o pueden sufrir un colapso, depende mucho de cuan comprometidos estén las autoridades con estas políticas. Por de pronto, depende mucho de nosotros, de cuan eficientes somos y mostramos que las organizaciones campesinas también tienen la capacidad para administrar este tipo de negocios. Por eso es que trabajamos constante y sistemáticamente para que nuestros equipos de especialicen y se ganen el derecho a representarnos bien”, afirma De la Fuente.