22 julio, 2019

Posición de COPROFAM sobre el Acuerdo de Asociación MERCOSUR – Unión Europea

La Confederación de Organizaciones de Productores Familiares del MERCOSUR Ampliado – COPROFAM manifiesta sus consideraciones y preocupaciones con la firma apresurada del Acuerdo de Asociación MERCOSUR – Unión Europea (UE), en especial por la falta de consulta y transparencia pública en la difusión de informaciones consistentes sobre la redacción final a ser aprobada, y por el impacto de ese acuerdo de comercio en la agricultura familiar, campesina e indígena (AFCI) en la región.

Al cabo de 20 años de negociación entre los dos bloques, el MERCOSUR concluyó la firma del Acuerdo de Asociación con la UE el pasado 28 de junio. La UE, en su conjunto, es el segundo destino comercial del MERCOSUR, y ese acuerdo comprende un comercio recíproco total de aproximadamente 90.000 millones de dólares. El acuerdo se estructura en una serie de Capítulos, Apéndices y Anexos en los que se disciplina la relación comercial entre ambas partes. Además, se incluye un capítulo político y de cooperación que define las bases para el diálogo político y la concertación entre ambos bloques.

La COPROFAM tiene como uno de sus pilares – y razón de su constitución – la salvaguarda de la AFCI de la región en las negociaciones comerciales entre los países del MERCOSUR y de este bloque con otros actores, como la UE.

La COPROFAM, en calidad de observadora, siempre presentó sus contribuciones en las rondas ampliadas del Comité de Negociaciones Birregionales, en el sentido de salvaguardar a los sectores vulnerables y potenciar el desarrollo de la AFCI a través de la negociación de cuotas y aranceles sin que las concesiones previstas signifiquen perjuicios a esos sectores más vulnerables de la AFCI. Salvaguardar y potencializar la AFCI mediante el acceso a mercados para la producción agropecuaria, garantizando transparencia pública y participación social en el proceso, es el principio orientador que la COPROFAM defenderá frente a toda deliberación gubernamental que pueda impactar sobre el sector.

Si bien es cierto que las partes esperan impactos positivos de esa apertura comercial para algunos sectores de ambas economías – especialmente aquellos que recibirán mayores beneficios  del crecimiento económico, la generación de empleo, inversiones e innovaciones –, la AFCI caracterizada por la reproducción de prácticas sostenibles de preservación del suelo, del agua y del medio ambiente, así como de las culturas, saberes tradicionales que tanto contribuyen al desarrollo rural sostenible y a la seguridad alimentaria y nutricional de la región, puede estar en riesgo.

Especialmente en lo que se refiere a los Capítulos: Reglas de Origen; Medidas sanitarias y Fitosanitarias; Facilitación aduanera y del comercio; Compras Gubernamentales; Empresas del Estado; Comercio y desarrollo sostenible; Micro, pequeñas y medianas empresas; y Solución de controversias. La COPROFAM entiende que dicho instrumento puede generar impactos positivos y negativos según los rubros, la realidad de cada país, el nivel de organización de la agroindustria familiar, así como sus capacidades y políticas públicas existentes. Por ejemplo, el sector lácteo puede tener gran desventaja frente a los competidores de la UE, que reciben fuertes incentivos internos para la producción de este rubro. En particular el Capítulo Cooperación debe tener a la AFCI como sector estratégico que genera condiciones para asegurar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y cumplir con las metas de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar (DAF).

Los parlamentos de ambas Partes aún deben ratificar dicho acuerdo, pero la AFCI debe ser salvaguardada y sus políticas fortalecidas en ese proceso. Asimismo, los gobiernos deben generar ámbitos de participación inclusivos que permitan a las organizaciones representativas la defensa de sus intereses legítimos en las diferentes negociaciones en curso, también en las que se refieren a los acuerdos comerciales con Canadá, EFTA, Corea del Sur y Singapur.

Esos temas ya presentaron serios desafíos al desarrollo de la AFCI en el MERCOSUR Ampliado. Y ahora se profundizan en un escenario marcado por la reorientación política y los ajustes fiscales implementados por algunos países del bloque. Los cortes de presupuestos en las políticas públicas de los Estados miembros afectan profundamente la agricultura familiar, sus derechos sociales, el acceso a crédito e inversión productiva, el desarrollo de agroindustrias familiares, perjudicando la oferta de productos y su comercialización en mercados públicos y privados. Lo que ha generado sub-empleo, concentración de renta y de bienes naturales, y el aumento de la pobreza y de la miseria en el campo en varios países.

Por lo tanto, la COPROFAM manifiesta su preocupación y solicita a los Ministerios de Agricultura de los países del bloque, a los Organismos Internacionales (FAO, FIDA, y IICA) y a sectores de la academia dedicados al análisis y producción de datos sobre agricultura – en particular sobre agricultura familiar – la elaboración de estudios técnicos e indicadores de impacto de dicho acuerdo comercial sobre la AFCI, con el objetivo de definir estrategias y acciones que salvaguarden los intereses y las políticas públicas conquistadas para este sector a lo largo de las últimas dos décadas.

Asimismo, en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y del Decenio de la Agricultura Familiar (DAF) esos datos e informaciones pueden ayudar a fomentar el fortalecimiento de las políticas públicas y la proposición de nuevas políticas que promuevan el desarrollo socioeconómico, la organización productiva e inserción comercial del sector en esse nuevo escenario.

La COPROFAM entiende que todo acuerdo político y comercial produce impactos sobre la vida económica y social de las poblaciones involucradas, con lo que toda deliberación debe garantizar mecanismos de control y participación social de las organizaciones representativas. Por lo tanto, manifestamos, además, nuestro interés y disponibilidad de seguir dialogando con los gobiernos miembros sobre los temas que conciernen a la AFCI en la implementación de dicho acuerdo.

Esperamos que nuestras alianzas fortalezcan las acciones de salvaguardia, protección y desarrollo socioeconómico de la AFCI y que los países miembros se esfuercen por garantizar un ambiente sano de comercio exterior en el que nuestro sector contribuya al desarrollo sostenible y a la soberanía alimentaria del Mercosur y de la Unión Europea.