23 julio, 2019

La ONAC donó más de 10 toneladas de alimentos a comunidades originarias del Chaco

La Organización Nacional Campesina (ONAC) realizó colecta solidaria de alimentos a los pueblos originarios del Chaco central. La semana pasada, un camión de gran porte recorrió las colonias de los departamentos de San Pedro, Caaguazú, Caazapá e Itapúa para la recolección de los víveres donados por las familias agricultoras campesinas destinados a las comunidades. Los nativos del Chaco paraguayo sufren con la escasez de alimentos a consecuencias del aislamiento provocado por las intensas lluvias registradas en los últimos meses.

‘Estas acciones se hace dentro del marco de la responsabilidad social y principio solidario de la organización y fue posible a la cooperación que tenemos con el INDERT. Como gremio, somos una entidad sin fines de lucro y sin pretensiones electorales, forma parte de nuestra accionar aportar nuestra ayuda a las personas afectadas por desastres naturales. Los compañeros originarios pertenecen al sector de la población más empobrecido, vulnerable, excluido y explotado del país. No es que están en estas condiciones a consecuencias de los grandes volúmenes de lluvias de los últimos tiempos, sino agravó la situación. El Estado ya no puede seguir postergando abordar los problemas de los pueblos originarios’, declaró Ángel Giménez, dirigente de la ONAC.

En la misma línea, Fulgencio Martínez, el líder de los originarios, señaló que los nativos del Chaco están en pésimas condiciones no es un hecho reciente. ‘Históricamente, nuestro pueblo siempre estuvo entre los más olvidado e ignorado del país. Estamos en estas condiciones por años de exclusión en los programas de los sucesivos gobiernos, que en la actualidad se refleja en la falta de políticas públicas destinadas a nosotros. El Estado paraguayo mantiene grandes deudas con los pueblos originarios y es responsable por la sistemática violación de nuestros derechos político, económico, cultural y social’, complementó.

Igualmente, agregó que a consecuencias de la desidia estatal surgen muchos otros factores que inciden en la condición de vida infrahumana de los autóctonos. ‘Como las tierras del Chaco no son aptas para la agricultura tradicional, entonces las poblaciones de la región enfrentan muchas dificultades para satisfacer sus necesidades mínimas de alimentación, agravada por la destrucción nuestro hábitat natural por el avance de la ganadería y la agricultura mecanizada sobre las comunidades de los pueblos originarios. La actividad empresarial no respeta nada ni a nadie, solo deja destrucción a sus pasos’, afirmó.

Por otro lado, Martínez describió la realidad de los nativos en el Chaco. ‘Con la destrucción de nuestro hábitat, que es la esencia de nuestra existencia y que nos provee todos los que necesitamos para sobrevivir, a los hermanos nativos no queda otra opción que buscar trabajo en las grandes estancias y generalmente se les pagan muy poco. La triste y pura realidad es que los originarios en el Chaco son personas que viven explotadas a nivel muy cercano o igual a la esclavitud. Es una realidad presente y común que nadie puede ocultar’, subrayó.