Almacenar agua, tarea impostergable

Perú es uno de los diez países del mundo que posee mayor cantidad de agua dulce, gracias a la cordillera de los andes, afirma Everardo Orellana, Vicepresidente de la Confederación Campesina del Perú (CCP).

En el contexto del cambio climático nos enfrentamos a dos situaciones límite, explica. Perú posee el 70% de los glaciares tropicales del planeta, que dramáticamente cada año pierden grandes extensiones de nieve que era perpetua. La desglaciación está desapareciendo estas fuentes de agua junto a que pequeños cauces y almacenamientos, también dejan de existir porque se evaporan por las altas temperaturas y por las malas prácticas que deforestaron bosques de especies nativas y fomentaron el eucalipto que es depredador de fuentes de agua.

En el otro extremo, está siendo cada vez más frecuente una elevada precipitación de lluvias que adquieren picos nunca antes vistos, que se alcanzan en muy breve tiempo. En tres días o una semana llueve lo que normalmente se acumulaba en dos o tres meses de fuertes lluvias. El gran desafío es cómo aprovechar esa abundancia para retener los mayores volúmenes que sea posible, advierte Orellana.

El científico físico nuclear, Modesto Montoya, ex presidente del Instituto Nacional de Energía Nuclear IPEN, sostiene que existe agua abundante y suficiente en el subsuelo, que no se sabe aprovechar ni se cuida para recargar.

El Vicepresidente de CCP destaca la práctica de las “amunas” como método para filtrar al subsuelo aguas de lluvias para recargar los acuíferos. Esta práctica del incario se mantiene en Huarochirí, Lima, donde los campesinos hacen que las aguas de lluvias se desplacen por acequias para ser conducidas a lugares donde el agua desaparece porque se inyecta al subsuelo. Cada año en época de lluvias, se realiza este aporte al ecosistema y la naturaleza en medio de danzas y rituales que reivindican y ensalzan la importancia vital del agua.

Las centrales campesinas agrupadas en CONVEAGRO y la Junta Nacional de Distritos de Riego del Perú, que realizaron un Paro Agrario Nacional el 13 de Mayo, demandaron que se promuevan políticas públicas para fomentar la construcción de presas y ampliación de cochas andinas como estrategia para incrementar el almacenamiento de agua. Esta demanda, mediante el diálogo vinculante con el Gobierno, logró resultados. Ha sido promulgada la “Ley N°30989 que declara de Interés Nacional y Necesidad Pública la Implementación de la Siembra y Cosecha de Agua”, herencia ancestral que permitió a los antiguos peruanos garantizar la sostenibilidad agrícola en áreas alto andinas de cultivos, lugar en el que realizan sus actividades los pequeños productores que desarrollan la Agricultura Familiar.

Represa de Yanacocha

En mi tierra, Junín -dice Everardo- hay una zona donde convergen las aguas del río Consac y el río Cachi dando nacimiento al río Cunas. Allí deseamos que se construya la represa Yanacocha, con una altura de 28 metros y una longitud de corona de 284 metros para almacenar 45 millones de metros cúbicos que beneficiará a 15 mil productores de Chupaca y 50 mil de Concepción y Huancayo. Esta obra no se concreta por demora del expediente técnico y por oposición de las Comunidades ubicadas varios kilómetros arriba con el argumento de que esa represa no les beneficiará.

Con trámites que demoran largos años y últimamente con marchas, paro campesino y un plantón frente a la sede del gobierno regional de Junín, estamos demandando al Gobierno nacional y Gobierno Regional que en el plazo más breve pongan en ejecución la construcción de la represa Yanacocha.

Esta obra debe servir para distribuir el agua mediante riego tecnificado para cada una de las 65 mil unidades productivas de pequeña producción ubicadas en la parte baja de donde se realizará el represamiento. Así garantizaremos ahorro de agua, uso eficiente del riego y mejores rendimientos en productividad de cultivos y crianzas, tecnificados.

A los hermanos de las comunidades que se encuentran en las alturas, debemos atender su preocupación mediante instalación de riego tecnificado para la totalidad de unidades productivas familiares a partir de reservorios rústicos unifamiliares.