Agricultura Familiar fuente de progreso: Isabel Huanca, ejemplo de mujer emprendedora

Isabel Huanca es una campesina comunera de la Comunidad de Chucchucalla ubicada en el distrito de Yanaoca, provincia de Canas en la región Cusco que se encuentra a 4 mil metros de altitud. Pertenece a la Federación Provincial de Campesinos de Canas (FPCC), base de la Federación Departamental de Campesinos del Cusco (FDCC) afiliada a la Gloriosa CCP. Como protagonista del programa Sierra Productiva que lidera la FDCC, es un valioso ejemplo de lo que la Agricultura Familiar es capaz de lograr en generación de valor.

Dos mujeres son las protagonistas de esta historia de éxito. Isabel, acompañada de su Madre, doña Rosa Quispe viuda de Huanca, inició la transformación de su predio de Agricultura Familiar con innovaciones tecnológicas de Sierra Productiva, en el año 2013. Con capacitación de campesino a campesino liderada por Yachachiq (campesino líder tecnológico que enseña haciendo), instaló riego por aspersión y goteo para cultivo de pastos asociados, huerto fijo a campo abierto con 12 variedades de hortalizas y granos y tubérculos en pequeñas parcelas y elaboración de abonos orgánicos como compost y bocachi así como biol para abono foliar.

Las hortalizas se cosechan todos los días de año para preparar ensaladas de 3 y 4 colores, mientras las hojas son utilizadas en torrejas y tortillas. Los excedentes se venden a familias vecinas todos los días y en la feria semanal de los domingos. En granos cultiva quinua, tarwi, cebada, habas y arvejas. Los tubérculos papa, oca y mashua. Con los pastos alimenta dos vacas que le dan 15 litros diarios cada una durante 7 meses al año, tiene leche los 12 meses por la programación que ha organizado. Los pastos también son el sustento de la crianza tecnificada de cuyes.

Su chacra se ha convertido en su super mercado, que le abastece de alimentos con una amplia diversificación de nutrientes de calidad.

Chavelita, como le dicen de cariño, también ha innovado su vivienda. Tiene una cocina mejorada con chimenea para expulsar el humo. Posee terma solar con usos diversos como aseo cotidiano en lavamanos y ducha, agua caliente en el lavatorio de la cocina, también para lavar ropa en el patio y para la sala de procesamiento del cuy. Ha instalado un eco baño que purifica aguas de los servicios del hogar que luego son reutilizadas en riego. No contamina aguas superficiales ni del subsuelo. La sangre del beneficio del cuy se destina a mejorar la calidad de los abonos orgánicos.

Isabel optó por la crianza de cuyes como su emprendimiento económico fundamental. Empezando de menos a más, logró construir y manejar 3 galpones. El galpón principal tiene 200 cuyes madres programadas en distintas edades de gestación, para garantizar una saca planificada ajustada a los compromisos con la red de clientes. En otro galpón están los machos, programados para la saca. Un tercer galpón tiene a los gazapos destetados esperando pasar al segundo galpón de saca y algunas hembras pasarán a continuar el ciclo de reproducción.

Al principio vendía los cuyes en pie, sin beneficiar. Cuando su “Asociación Cuy Eco Andino” consiguió abastecer cuyes a restaurantes de la ciudad del Cusco, la demanda de los restaurantes y hoteles se fue diversificando. Unos solicitaban cuyes beneficiados, enteros. Otros preferían sin cabeza ni patas. También los quieren semi deshuesados. Después surgió la demanda del cuy deshuesado.

Isabel ha instalado en su predio una pequeña sala de procesamiento que cumple todas las exigencias de las normas sanitarias de procesamiento de alimentos. En ese lugar especial realiza el beneficio de los cuyes y según sea el requerimiento del cliente, procede a semi deshuesar o deshuesar. Luego pasa al empacado al vacío que es la forma en que el producto llega a los restaurantes y hoteles con quienes tiene ventas por contrato.

En la evolución del mercado de carne de cuy que la Agricultura Familiar ha ido construyendo, el cuy sin beneficiar, tiene una curva descendente, mientras que la demanda en mayor ascenso está siendo de carne pura, de cuy deshuesado. La diferencia en precios es que por el cuy en pie pagan 15 soles (4.54 dólares) y por un cuy deshuesado cuya carne pesa 800 gramos, pagan 44 soles (13.33 dólares).

Chavelita, vende 3 mil cuyes al año. De momento sus ventas ascienden a 6 mil soles por mes (1,818.18 dólares). Si toda su producción fuera destinada al mercado mediante la calidad de cuy deshuesado empacado al vacío, las ventas se elevarían a 10 mil soles por mes (3,030.30 dólares).

Isabel es una lidereza de la pequeña producción campesina de Agricultura Familiar que también ha dado el salto a manejar las tecnologías de información y comunicación (TIC). El teléfono celular es un instrumento que usa para el vínculo con los clientes que frecuentemente la llaman para coordinar, adelantar el tiempo de los pedidos o para una solicitud adicional. El predio de Isabel en Chucchucalla está en la parte alta, al sur este de Yanaoca, a unos 20 minutos de distancia del pueblo, por lo cual necesita una movilidad para transportar sus productos. Llama a alguna de tres personas que le prestan servicios de motocar para que suban a recogerla antes de las 4 de la mañana y llevarla con sus productos para que tome el bus que parte de Yanaoca a las 5 de la mañana con destino a Cusco donde realiza la distribución a restaurantes de la principal capital turística del Perú o al Valle Sagrado de los Incas. Accede a internet para auto capacitarse e intervenir en cursos online.

Dos mujeres, hija y madre, son ejemplo de lo que logran las familias campesinas de pequeña producción de Agricultura Familiar cuando adoptan los enfoques de Sierra Productiva, alternativa protagonizada por FDCC y CCP que se replica en 18 regiones del Perú con alrededor de 80 mil familias comuneras.