[Audio] Entidades de base de CNFR dan ejemplo de solidaridad y organización en tiempos de coronavirus y devaluación

Desde el 13 de marzo -día en que fueron diagnosticados los primeros cuatro casos de COVID-19 y se declaró la emergencia sanitaria en todo el territorio uruguayo- hasta el 25 de marzo, hay 217 casos confirmados de coronavirus. Se registran contagios en ocho de los 19 departamentos del país: Canelones; Colonia; Flores; Maldonado; Montevideo; Rocha; Salto; y Soriano.

Aunque el Gobierno no decretó la cuarentena obligatoria, la consigna es permanecer en domicilio y restringir a la mínima expresión el contacto con otras personas y las salidas del hogar. En este marco la actividad social, cultural y económica –fundamentalmente en los centros urbanos- tiende a cero. Fueron suspendidos todos los espectáculos públicos; no se dictan clases en ninguno de los tres niveles de enseñanza, ya sean públicos o privados; cerraron sus puertas los grandes centros comerciales y la mayor parte de los locales gastronómicos; mientras que las entidades financieras y dependencias de la administración pública redujeron sus horarios de atención al público o directamente no abren. El único sector de la economía que a pesar de todo mantiene su actividad es la cadena de distribución de alimentos, tanto a nivel mayorista como minorista.

Respecto al mercado de trabajo, la seguridad social recibió en menos de 15 días -desde la declaratoria de emergencia sanitaria a la fecha- alrededor de 60.000 solicitudes de amparo al Seguro de Desempleo en un universo de algo más de 1.200.000 asalariados registrados. También es preocupante la circunstancia de miles trabajadores cuentapropistas e informales, que no acceden a las prestaciones del Instituto de Seguridad Social y padecen la reducción dramática de sus ingresos.

En el ámbito agropecuario, por un lado los ciclos biológicos y por otro la responsabilidad asumida de abastecer de alimentos a la población, imponen continuar con el trabajo cotidiano a nivel de predio, casi como si no pasara nada.

Lourdes Ferreira, integrante de la Mesa Ejecutiva de CNFR y presidenta de la Sociedad de Fomento Rural (SFR) Colonia 18 de Julio, en Salto, cuenta que en su organización han adaptado rutinas y procedimientos para poder llevar a cabo su actividad en condiciones seguras. En este sentido, esta entidad de base de Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), que junto a las SFR Salto; Colonia Gestido; y Osimani y Llerena, destina buena parte de su esfuerzo a abastecer al Estado de frutas y hortalizas, implementaron un sistema de trabajo en el packing donde acondicionan la mercadería que comercializan, que minimiza el riesgo de contagio de Covid-19.

Hasta diciembre de 2019, este colectivo abasteció en el momento pico de ventas a 99 clientes institucionales de los departamentos de Salto; Paysandú; Rivera; Tacuarembó y Artigas, operativa en la que participaron alrededor de 50 familias productoras. Durante 2020, según narra Ferreira, “solamente estábamos abasteciendo al Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) en Salto y Paysandú. Las licitaciones para los otros departamentos estaban trancadas. A raíz de lo que está pasando se ve que se tuvo que acelerar los trámites de las licitaciones, así que empezamos a repartir nuevamente, a través del Instituto Nacional de Alimentación (INDA) del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES)” en los departamentos con los que ya trabajaban, aunque no en centros educativos, que permanecen cerrados.

Ferreira recordó que el año pasado se llevó a cabo un plan piloto con tres escuelas públicas, que fue bien evaluado por las Directoras de las instituciones, y que la organización tiene la capacidad de abastecer a más escuelas, por lo que cuando se levante la emergencia sanitaria habrá que negociar cómo se continua este trabajo.

La referente gremial destacó que por iniciativa de la organización, se le ofreció colaboración al INDA, a través del armado de una canasta de frutas y hortalizas que contiene entre nueve y nueve kilos y medio de mercadería, a un precio más que económico, para que sea distribuida en forma gratuita entre hogares en situación de vulnerabilidad.

“Esta canasta está a muy bajo costo, porque sentimos que la población está con muchas necesidades, hay hogares con riesgo nutricional, en donde hay niños” que comían en las escuelas o los Centros de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF), “y hoy no lo tienen”. Esta canasta contiene “zanahoria; zapallito; morrón; papa; cebolla; zapallo; naranja y boniato, y esta semana su precio fue de 226 pesos” (unos 5 dólares). El valor de la canasta, a precios de Mercado Modelo, asciende a por lo menos 280 pesos. “Tenemos 200 canastas para entregar. Veremos si la semana que viene” el INDA sigue adquiriendo estas canastas, lo que dependerá del precio, según explicó Ferreira.

La dirigente gremial destacó la devaluación del peso uruguayo con respecto al dólar “es un gran problema que tenemos los horticultores. Nosotros vendemos todo en pesos y los insumos son todos en dólares. Es una realidad bastante difícil de llevar”.

De acuerdo a la información oficial disponible, la cotización de la moneda trepó desde los 38,15 pesos por dólar el 2 de enero de 2020 a los 45,25 pesos el 25 de marzo, habiendo alcanzado el pico de 47,20 pesos por dólar el 19 de marzo.

El mensaje de las autoridades de gobierno es que “no nos endeudemos en dólares. Pero cómo hacemos, si tenemos que comprar desde la semilla a todos los insumos en dólares? Si uno no se endeuda es porque no va a plantar nada”, afirmó Ferreira.

Consultada sobre los canales de comercialización, Lourdes Ferreira explicó que la mayor parte de la producción se destina a las compras públicas, y que los volúmenes restantes se venden en el Mercado Regional Norte, un centro de acopio mayorista local. No remiten mercadería al Mercado Modelo, “porque se paga muy poco”.

En términos generales, el productor que remite al Mercado Modelo percibe por su mercadería alrededor del 40% menos de lo que el Observatorio Granjero releva y divulga como precio mayorista de referencia de frutas y hortalizas en el principal centro mayorista de comercialización del país. El precio de los diferentes rubros publicado por esta oficina técnica es el precio al que vende el mayorista del Mercado Modelo al distribuidor o al comerciante minorista. Vale decir que a ese valor hay que descontarle la ganancia del operador del Mercado Modelo, la del comisionista, y el costo de flete, que generalmente paga el productor.

Respecto a las ventas al Estado, Ferreira señaló que “estamos muy contentos. Estamos vendiendo a precio de Mercado Modelo más un adicional” que cubre los costos logísticos. “Para nosotros, que somos pequeños productores familiares, este canal de comercialización nos sirve un montón. Esperamos que nunca se corte y que podamos seguir abasteciendo al Estado”, concluyó Ferreira.