Gobierno anuncia irrisorio bono alimentario, indigna a la ciudadanía y presionado resuelve aumentar

El gobierno nacional, indeciso de cómo y de qué manera ayudar a las personas de escasos recursos afectadas en sus actividades económicas por la crisis del coronavirus, anunció asistencia alimentaria mediante la entrega de bonos alimentarios a familias afectadas por las medidas sanitarias de aislamiento social, vigente hasta el 12 de abril. Las autoridades no encontraban la manera correcta de hacer llegar la asistencia, debido a cuestiones de logísticas y evitar aglomeración de personas. Finalmente anunciaron la formula perfecta, que consiste en una transferencia electrónica de un vale alimentario a las familias beneficiadas.

El monto corresponde a aproximadamente USD 1 por día para cada familia, mientras que en épocas normales una familia compuesta por cuatro miembros gasta diariamente entre USD 15 a 20 por la compra de alimentos, en cantidades mínimos necesarios. A consecuencias de la pandemia del coronavirus, los consumidores denunciaron que en los últimos días los productos alimenticios experimentaron incrementos en los precios entre 100 y 500% en las principales redes de supermercados del país. Las cadenas de supermercados culpan a los productores argentinos, quienes son los principales proveedores de alimentos de primera necesidad.

Primeramente, el gobierno anunció la distribución de kits de productos de primera necesidad a las familias, que por la cuarentena fueron imposibilitadas de realizar actividades económicas para satisfacer las necesidades básicas diarias. Infelizmente y como siempre, los aprovechadores caudillos políticos principalmente del partido del gobierno quisieron beneficiarse de la situación para sacar provecho electoral de las necesidades de la gente. La actuación de los políticos provocó indignación en la ciudadanía. El ministro de la Secretaria de Emergencia Nacional, Joaquín Roa, declaró que si la asistencia alimentaria por la crisis de coronavirus se politiza, él renunciará a su cargo. Una posición digna difícil de escuchar de autoridades y menos de los políticos paraguayos.

Ante el peligro de politización de la distribución de los kits de alimentos durante la crisis, fueron planteadas varias opciones como encargar a las entidades religiosas la identificación de las familias necesitadas sin tener en cuenta posiciones políticas y afiliaciones partidarias para garantizar el acceso al kit de alimentos a todas personas, que por las medidas sanitarias decretadas por el gobierno no realizan ningunas actividades económicas para generar recursos necesarios para comprar alimentos.

Lo que parecía que sería la solución definitiva al problema generó la reacción de la ciudadanía. El gobierno anunció que en vez de la distribución de kits de alimentos se va hacer transferencia monetaria a cada familia beneficiaria. La idea fue bien recibida, pero esta vez el problema radica en el irrisorio monto de poco más de USD 1 al día, que expuso al país a un paso de una eclosión social de la población que está a 17 días en cuarentena y la mayoría no acceden a cantidades de alimentos necesarias para satisfacer las necesidades alimenticias diarias. El ministro de Hacienda, Beningo López, confirmó que el gobierno decidió aumentar el bono alimentario sin precisar el monto, aunque se estima que el aumento será de unos 50% aproximadamente de lo fijado inicialmente.