Ejemplo de asociativismo para superar la falta de políticas públicas

En Paraguay, no existen políticas de Estado, muchos menos políticas públicas diferenciadas destinadas a la Agricultura Familiar Campesina (AFC), más bien existen proyectos y programas específicos diseñados por cada gobierno desde un concepto empresarial, que quiere anexar y someter a la AFC al concepto de competitividad, entendida como que el agricultor queda al libre albedrío del intermediario y el mercado, en desiguales condiciones, situación donde terminan beneficiándose las empresas que lucran con los productos de la AFC. 

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) es la institución responsable de ejecutar los proyectos y programas agrícolas del gobierno. Es difícil conocer los números exactos sobre cantidades de recursos aplicados y números de familias beneficiadas por los programas y proyectos de la AFC, ejecutados por el MAG, puesto que en el organismo no existe base de datos.

Entre 2015 y 2017, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ejecutó un presupuesto aproximado de más de 700 mil millones de guaraníes, que convertidos en dólares americanos de la época son 121 millones, aproximadamente. El universo de AFC atendida mediante estas acciones de manera directa es de 104.294, familias y más 35.000 beneficiarios, con un promedio de USD 1.160 per cápita, pero en los territorios de la AFC poco o nada impactan la ejecución de estos proyectos. Fuente: Estudios de Políticas Públicas diferenciadas para la Agricultura Familiar Campesina en el Paraguay periodo 2004-2017

Los proyectos y programas no parten de la necesidad de las organizaciones ni de un diagnóstico serio a las necesidades que afrontan la AFC. Las organizaciones de carácter nacional o regional no son consideradas, ni son sujetos de consultas, ni convidado de piedra. La mayoría de los proyectos y programas son elaborados desde una perspectiva solo asistencialista. Ofertan cría de pollos, cerdos y huertas sin pensar en la rentabilidad, sin un estudio previo, sin conexión con el mercado, con la oferta y la demanda.

Finalmente terminan generando dependencia y miseria que posibilidad de superación de las familias en situación de pobreza. Generalmente, los técnicos del MAG tienen sus comités antiguos, conformados por ellos en programas anteriores — algunos datan de más de 18 años— y que han sido beneficiados con varios proyectos, y siempre con los mismos sujetos, con prácticas asistencialista y clientelista afines al partido de gobierno.

Proceso Organizativo de la Agricultura Familiar Campesina en Paraguay

En Paraguay, la falta de políticas públicas para la AFC se manifiesta en la forma organizativa y de lucha del sector. En el país, ser agricultor/a familiar campesina significa pertenecer a una casta guerrera y formar parte de una organización para toda la vida. Terminada una lucha te espera otra, la lucha es constante y nunca se termina. A pesar de las dificultades, ser agricultor/a familiar campesina significa tener una vida inmensamente feliz e independiente, una persona que vive cada momento intensamente. Pertenecer a la AFC es tener un propósito en la vida y ese propósito se cumple en forma gradual. Un proceso largo, que no se puede caminar en forma individual y raras veces se pueden saltar las etapas.

La primera etapa de ese proceso es formar parte de una Comisión Vecinal de Sin Tierra, caracterizada por gran unidad entre los miembros, impulsados por el objetivo común de conquistar un pedazo de tierra. Es uno de los periodos más difíciles, lleno de incertidumbres y en que todo puede pasar. La Comisión Vecinal Sin Tierra se forma para reivindicar algún inmueble abandonado, improductivo o cuando existen indicios de que un tierra teniente posee una extensión mayor a lo que está especificada en el título de propiedad. En Paraguay, esta práctica es muy común y es una de las herencias de la dictadura. Durante el gobierno dictatorial, cualquier persona a fin del régimen autoritario tenía la potestad de adueñarse de grandes extensiones de tierras del Estado. Para superar esta etapa puede llevar años, requiere de mucha resistencia y muy pocas personas que iniciaron la lucha logran llegar al final.

La verdadera lucha empieza recién después de conquistar la tierra, es un aforismo entre organizaciones campesinas. En esta etapa se forma la organización para el arraigo; la Comisión de Fomento y Desarrollo, que viene a ser la representante legal de los pobladores de una colonia, para reivindicar mejorías de la comunidad como acceso a electricidad, educación, salud, agua potable, camino y muchos después la construcción de viviendas dignas. Generalmente, en esta etapa se pierde el principal componente que permitió a ese grupo de personas a acceder a la tierra: la unidad. Esta perdida es a consecuencias de elementos externos a lo organizativo: intereses políticos y también religiosos. Aunque persisten los objetivos y necesidades comunes del grupo, las personas tienden a actuar en forma más individualista, buscando hacer prevalecer los intereses personales sobre los intereses colectivos.

En última instancia, se forma la organización con fines productivos y económicos, siempre se constituye un Comité de agricultores/as, que puede ser una sola organización integrada por todos los pobladores de la comunidad o fragmentados en pequeños grupos. Esta etapa, es un periodo de transición se abandona una organización de carácter social para formar otro con fines económicos. La formación de un Comité se caracteriza por la excesiva burocracia y representa grandes desafíos a las personas que integran la nueva organización para adecuarse a las exigencias legales, que la mayoría son absolutamente innecesarias, pero requieren tiempo y recursos —económicos y humanos— para cumplir. Para el sector de la AFC, organizativamente esta fase representa el más difícil de superar. Solamente algunas muy pocas organizaciones logran sobrevivir el tiempo suficiente para adquirir la fortaleza necesaria para avanzar a una organización con plena capacidad legal, la Asociación.

La fuerza de voluntad de agricultores/as familiares del distrito de Simón Olivar para avanzar en el proceso organizativo

En el distrito de Simón Bolívar, ubicada en el departamento de Caaguazú, familias agricultoras asociadas a varios Comités estaban estancadas a mucho tiempo sin poder avanzar a la próxima etapa en el proceso organizativo. El principal obstáculo encontrado es económico. Se puede señalar que la falta de recursos se debe a que cada Comité está integrada por pocas personas, entre 10 a 15 agricultores/as familiares de diferentes rubros productivos. Para avanzar a una organización de mayor capacidad legal requiere la inversión de una considerable suma de recursos y los pocos integrantes de cada Comité no tienen condiciones para aportar el monto necesario, ya que también son de escasos recursos.

Aunque tenían voluntad de progresar en lo organizativo, la falta de recursos imposibilitaba dar el próximo paso para constituir una Asociación.  Una organización de esta naturaleza implica cumplir una serie de requisitos formales, que requiere realizar muchas gestiones ante diferentes instituciones estatales y en cada institución se debe completar varias exigencias, con la presentación de las documentaciones respaldatorias. Paraguay, administrativamente es un país muy centralizada, cualquier gestión necesariamente se debe realizar en la Capital, por lo tanto, para gestionar la regularización de la Asociación demanda muchos gastos extras.

No solo se debe gestionar la formalización, además una Asociación debe disponer mínimamente de un personal contratado en el área contable, que igualmente demanda recursos. También, se requiere de la intervención de un escribano habilitado en la redacción de las documentaciones notariales, legalizaciones de cada documento antes de ser presentado en las instituciones públicas, ademas para la inscripción como persona jurídica de la organización. Actualmente, para cubrir los gastos para la formalización de una organización con personería jurídica se requiere mínimamente de USD 3.000 de inversión.

En la época, en el distrito existía una coordinación de organizaciones de la AFC, un espacio de dialogo y encuentro entre los Comités de Agricultores de todas las comunidades campesinas del municipio, que tiene como objetivo analizar la situación de la AFC en el distrito, sobre ese análisis discutir y elaborar el plan organizativo y productivo de cada Comité para el ciclo de producción. En una de esas reuniones, los/as dirigentes de los Comités realizaron una discusión sobre la situación de las organizaciones y abordaron las dificultades que enfrentaban para formar una Asociación. Entonces, llegaron a la conclusión que en vez de formar varias organizaciones fragmentadas en pequeños grupos porque no crear una sola de carácter distrital, que aglutine y represente a todas existentes en el municipio.

La experiencia organizativa clave para formar la Asociación

Los/as dirigentes, de un análisis particular de cada Comité llegaron a una conclusión general sobre las dificultades de los/as agricultores/as del distrito para avanzar en el proceso organizativo. Sobran voluntad, experiencias organizativas, pero falta recursos. Al finalizar la reunión, los/as dirigentes acordaron, entre las prioridades para el próximo periodo, realizar los trabajos a medidas de las posibilidades para la constitución de una organización de carácter distrital, para aglutinar bajo una figura jurídica y organizativa a todos los comités de la AFC entonces existentes en el municipio. Para los/as agricultores/as familiares, constituir una organización con personería jurídica representa una oportunidad de mejorar sus condiciones de vida.

La constitución de una sola organización con personería jurídica de carácter distrital se traduce en una serie de ventajas para los/as agricultores/as del municipio para avanzar en el proceso. El proyecto abarca a un número considerablemente mayor de personas y analizando desde el punto de vista económico, la idea es bastante viable. La falta de recursos para formalizar la organización —principal limitación para constituir una asociación—en este caso será más fácilmente superada, con un mínimo aporte de cada socio/a. La cuestión no representaba un problema, ya que los miembros de los Comités tenían la voluntad y necesidad para constituir una Asociación, pero no tenían capacidad económica suficiente para costear los gastos.

Se conformó la comisión organizadora, compuesta por dirigentes de cada comité al fin de socializar con socios/as individuales de cada organización el proyecto colectivo. La comisión organizadora además de impulsar la creación de la asociación también es el órgano responsable de realizar todas las gestiones necesarias para la legalización. En esta etapa, la comisión organizadora tiene atribuciones en lo político, económico y administrativo. Entre sus competencias administrativas está la convocatoria para la realización de la asamblea constitutiva; en lo político buscar cooperaciones con entidades públicas y privadas para asistencia.

Finalmente, en el día y fecha fijada por la comisión organizadora se reunieron los/as socios/as constitutivos en asamblea para formal y legalmente constituir la Asociación. En la reunión, participaron representantes de 12 comités de agricultores/as del distrito, totalizando 170 personas. En la Asamblea Constitutiva se aprobó la denominación como “Asociación de Productores de Grano de Simón Bolívar”; los estatutos sociales y fueron electos las autoridades y la sindicatura, quienes desde entonces son los representantes legales de la organización.

La realización de la asamblea constitutiva apenas es el cumplimiento del primer de varias exigencias legales. Es el inicio de un largo y costoso proceso técnico-administrativo extremamente burocrático. Para legalización formal, la asociación debe pasar por unas diez instituciones públicas diferentes y en cada institución se debe presentar todas las documentaciones referentes sobre la organización. En Paraguay, una de las características marcantes de las instituciones públicas es la falta de formalismo, cada institución establece los procedimientos y requisitos según el criterio de su máxima autoridad.

Actores intervinientes

Para la constitución, los actores intervinientes fueron prácticamente los/as agricultores/as familiares del distrito de Simón Bolívar, aglutinados/as en 12 Comités de agricultores/as, que se dedicaban a diferentes rubros de producción. Una vez constituida, la parte administrativa corresponde a la junta directiva electa en la asamblea de socios/as fundadores, encabezada por el presidente/a, tesorero/a, secretario/as y sindico/a.

Para cumplir con el proceso burocrático, primeramente, se solicitó el reconocimiento de la organización a la municipalidad y al gobierno departamental. Posteriormente, las documentaciones se presentan en varias instituciones como Subsecretaria de Estado de Tributación del Ministerio de Hacienda; Abogacía del Tesoro; Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad); Dirección de los Registros Públicos del Poder Judicial; Dirección de Extensión Agraria (DEAG) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Banco Nacional de Fomento (BNF).

Para brindar formación en el ámbito organizativo, administrativo y político sobre empresas asociativas rurales a socios/as, la nueva organización recibió el apoyo de Coordinadora de Empresas Asociativas Rurales Departamentales (Ceard), una entidad del ámbito privada formadas por cooperativas y asociaciones rurales que busca mejorar la calidad de vida de las familias campesinas a través del esfuerzo propio y ayuda mutua.

También, la Asociación recibe acompañamiento y asistencia técnica permanente brindada por una técnica contratada por la Conferencia Episcopal Paraguaya. Mediante el apoyo de la entidad religiosa, la Asociación tiene a su disposición a una personal permanente para administrar las documentaciones, mantener al día las obligaciones fiscales, organizar encuentros de formaciones y asistencia técnica a socios/as en el área productivo.

La Municipalidad de Simón Bolívar brindó apoyo a la Asociación para la construcción de la sede, ubicada en el centro de la ciudad. Este local se utiliza como centro de comercialización de la producción de socios/as de la organización. Para la venta de la producción en el local, la Asociación implementa varias metodologías como feria de productos campesinas; delibery de productos agrícolas; restaurant de comidas típicas preparadas con ingredientes frescas y caseras, que son comercializadas a pobladores de la zona, viajantes o turistas.

Acceso a bienes y servicios a través de la Asociación

El salto de una etapa organizativa a otra representa para la AFC superar un eslabón en la búsqueda del arraigo en condiciones dignas de las familias campesinas en el campo. Al fin y al cabo, el objetivo de la formación de cualquier organización es mejorar las condiciones de vida de las personas que integran. Las familias campesinas del distrito de Simón Bolívar mediante la unidad bajo la figura jurídica y organizativa de una Asociación acceden a bienes y servicios en el área de formación, asistencia técnica, productivo y acceso a mercado.

Mediante la conformación de la Asociación, las familias agricultoras de Simón Bolívar gratuitamente reciben asistencia y acompañamiento técnica permanente de una especialista en desarrollo rural, comprometida con la organización. Desde la formación de la organización una profesional trabaja y acompaña a la Asociación, quien es la encargada de brindar asistencia técnica y coordinar los trabajos en el área productiva, organizativa, formativa y de comercialización. El acceso a asistencia técnica de las familias fue posible gracias al apoyo recibido de la Pastoral Social de la Iglesia Católica desde el inicio de la conformación de la organización.

Los/as socios/as de la Asociación han participados en varios cursos y reciben formación constante en el área de gestión administrativa, asociativa, organizativa, productiva, comercio, manejo de producción, conservación y recuperación de suelos, mediante el apoyo de entidades privadas cooperantes como la Ceard y otras instituciones. Los cursos de capacitación constituyen un elemento esencial para el sector de la AFC para mejorar la calidad de vida de las familias campesinas en el campo.

El centro de comercialización Agro Vida está ubicado en un punto estratégico de la ciudad, del distrito y del departamento de Caaguazú para comercializar la producción. El sitio fue cedido por el gobierno municipal a la Asociación, que también se encargó de la construcción de la infraestructura para servir como sede administrativa, local gastronómico, centro de ventas y exhibición de productos agrícolas frescos, sanos, libres de productos químicos. El lugar se encuentra al lado de una de las principales y más transitadas rutas del país, por donde transitan miles de personas diariamente, que facilita la comercialización de la producción.

El aumento en cantidad y calidad de la producción es otro de los resultados obtenidos por las familias socias de la Asociación, que se debe a una asistencia y acompañamiento tecnificado para la elaboración de un plan productivo adecuado, conforme a las necesidades técnicas de cada caso particular. La planificación de la producción representa ventajas significativas en una finca familiar, aumenta la productividad mediante la rotación de los cultivos con rubros adecuados para cada ciclo de siembra y ayuda en la conservación del suelo.

El cambio del sistema productivo también se destaca entre los resultados obtenidos por miembros de la organización. En forma gradual se implementa las prácticas agrícolas sostenibles con el fin de abandonar la agricultura tradicional, que es muy perjudicial al suelo, al ambiente y para la salud de las personas, además de utilizar muchos productos químicos. Cabe destacar que al inicio la idea encontró mucha resistencia por parte de los/as agricultores/as y representó uno de los mayores desafíos para la Asociación, aunque en la actualidad la mayoría de las familias aplica el sistema agroecológico.

También, la conformación de la Asociación permite mayor integración de la población en las comunidades rurales del distrito. En ese sentido, en cada colonia se instauró la política de cultivar un rubro principal, que al día de hoy significa una fuente de ingresos seguro y representa la mayor parte de los recursos obtenidos por cada familia. Además, la producción unificada aporta ventajas a la hora de negociar con los compradores la comercialización de los productos, obteniendo siempre mejores precios. La adopción de un rubro común principal entre los miembros de una comunidad permite y facilita realizar la venta conjunta.

Conclusiones finales

La Asociación es una herramienta de la AFC para superar la falta de políticas públicas en el país. Esta figura concede la condición de persona jurídica, sujeto de derechos y capacidad de contraer obligaciones al sector, resultado de un alto grado de desarrollo organizativo, sentido de pertenencia, conciencia de clase y unidad de un grupo de personas en la búsqueda de construir un futuro mejor para su familia en el campo. Para la AFC llegar a esta organización significa haber transcurrido un arduo camino y superados varias etapas en forma comunitaria.

La asociación se forma como resultado del desarrollo de una organización en el proceso organizativo, pero no significa el final de la evolución. El largo proceso de lucha se inicia con la comisión sin tierra. Una vez conquistada el acceso a la tierra, se transforma en una comisión de fomento y desarrollo; y posteriormente al comité de productores. La historia organizativa demuestra que el sector de la AFC vive con la constante necesidad de superar etapas; permanecer mucho tiempo en una fase puede significar la aniquilación. Evolucionar para sobrevivir y a veces es preciso el apoyo de otros actores para avanzar en el proceso.

Para las familias agricultoras del distrito de Simón Bolívar conformar una organización asociativa además de avanzar en el proceso organizativo también significó superar la barrera de falta de políticas de Estado para acceder a servicios básicos necesarios como asistencia técnica, que permitió mejorar la producción y obtener mayores ingresos. Además, la perseverancia fue premiada mediante el apoyo recibidos por actores cooperantes, quienes en este caso cumplen las funciones naturales que corresponden al Estado.