Seguridad alimentaria, Investigación y Desarrollo, claves para la producción de alimentos en tiempos de crisis
El mapa productivo de Chile es labor de miles productores. No hay una matriz única. Para el diseño de políticas públicas es primordial tener datos frescos y actualizados. Chile es un país con una amplia variedad de culturas, identidades, paisajes y climas que reflejan la diversidad de quienes lo habitan. Las particulares características de su geografía influyeron en los patrones de asentamiento de su población y en su actividad económica, formando una heterogeneidad de áreas con características y retos variados.
El censo agropecuario 2022 se realizará después de 15 años en el mes de septiembre. El último se fue en el año 2007. La crisis sanitaria, económica, social y cultural de nuestro país ha mostrado realidades que, antes de esa explosión social, estuvieron sumergidas. Gran parte de los avances de la humanidad- señalaba un Informe FAO acerca del destino de la producción de alimentos y la agricultura- se han conseguido en detrimento del medio ambiente. Los impactos del cambio climático ya se están haciendo notar y, si no se les pone freno, seguirán intensificándose en los próximos años.
Los procesos de producción integrada a nivel mundial han aportado numerosos beneficios, pero las dificultades a la hora de regular esos procesos subrayan la necesidad de encauzarlos hacia unos resultados más equitativos y sostenibles. A medida que las tendencias globales inciden en la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y agrícolas, surgen una serie de incertidumbres. La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana- como fue definido en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación realizada el año 1996.
En Chile, la senadora Alejandra Sepúlveda (FVRS) ofreció una pormenorizada entrevista a Radio Bío Bío, donde profundizó acerca de una problemática que viene advirtiendo desde hace un tiempo: la importante disminución de la producción de alimentos en nuestro país. Cabe destacar que la senadora es Médica Veterinaria y miembro de la Federación Regionalista Verde Social. En ese sentido, la parlamentaria citó un censo agropecuario realizado durante la pandemia, en donde -destacó- se pudo observar “cómo sostenidamente ha ido bajando la cantidad de hectáreas en relación con la producción de alimentos, con un 12% menos en cereales, un 32% menos en leguminosas, un 35% menos de hortalizas, un 28% menos de cultivos industriales, etc”.
La senadora sostuvo que “tenemos una complicación grave de producción de alimentos”, y que si bien “es cierto que quizás lo podemos traer de afuera (…), el problema es que también hay una crisis alimentaria en el mundo”.
Ante esto, Sepúlveda advirtió que en Chile “hay un millón 114 mil hectáreas en el país sin producir”. “Son terrenos en los que antes se producía y en los que hoy en día no hay nada sobre el suelo. Y la mitad de esos territorios eran de la pequeña agricultura familiar campesina”, detalló.
“Tenemos un millón 200 mil hectáreas sin producir y nosotros comprando afuera. Lo que hay que tratar de hacer es cómo hacer más competitivo el sector y para eso necesitamos investigación y desarrollo, pero también el apoyo del Estado, sin duda”, apuntó al respecto.
Lo anterior, porque entre los factores que han generado este desaprovechamiento del territorio disponible para producir, Sepúlveda menciona la sequía y también la seguridad en regiones como La Araucanía, entre otros.
Desafíos. Para el año 2050 se prevé que la población mundial alcance los 9.700 millones de personas, lo que iría acompañado de un incremento del doble del ingreso medio per cápita, aumentando en más de 50% la demanda de alimentos en el mundo. Esto representa un enorme desafío para la agricultura mundial, ya que la mayor demanda por alimentos ocurrirá bajo condiciones de limitación de suelos y de agua disponible, ante un acelerado cambio climático, que exige una creciente adaptación, tanto en la forma de producir como en los atributos de los alimentos producidos, lo que se traduce en exigencias por una producción sustentable y saludable- señala la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias.


