Denuncian que empresa vinculada a la corrupción genera división para beneficiarse de campos petroleros de comunidad de Miramar y Vichayal en el norte peruano
La presencia de empresas extractivas en territorios comunales, muchas de ellas manchadas por los escándalos de corrupción, vienen ocasionando no solo grandes riesgos de contaminación ambiental, sino que aprovechan de su poder para azuzar el divisionismo entre los comuneros para sacar grandes beneficios económicos a su favor.
Esto es lo que viene ocurriendo en la Comunidad Campesina de Miramar y Vichayal, ubicada en la provincia de Paita, en la región Piura, en el norte peruano, donde desde el año 2014 tiene presencia la empresa Graña y Montero Petrolera –GMP, luego de ganar una licitación para explotar el denominado Lote III, en la que resultó ser la única empresa habilitada.
Hay que remarcar que GMP, es una empresa subsidiaria del grupo Graña y Montero, socia de la corrupta empresa brasileña Odebrecht y uno de las protagonistas de los graves escándalos de corrupción en el Perú, conocido como Lava Jato.
Asimismo, es una de las compañías actualmente denunciadas por ser parte del llamado “Club de la Construcción”, una asociación delictiva que se conformó con la finalidad de adjudicarse de manera fraudulenta las licitaciones de megaproyectos pagando millonarios sobornos, generando grandes perjuicios al país.

Un importante sector de comuneros de Miramar y Vichayal, ha denunciado que GMP viene gestionando un permiso para explotar 389 pozos petroleros -de los cuales 159 ya están en producción- por un lapso de 30 años, a cambio de lo cual pretende hacer un aporte que no tiene relación con las millonarias ganancias que obtendrá la petrolera.
“Pretenden aportar tres millones de soles anuales, pagando en dos cuotas por año, lo cual es una burla pues estarían explotando unos ocho mil barriles diarios de petróleo de gran calidad durante 30 años”, afirma un representante de los comuneros. Agrega que además “se estarán afectando unas 13 mil 500 hectáreas de terrenos que quedarán inservibles y contaminados”, remarca.
Señala también que GMP tampoco ha cumplido con presentar el Estudio de Impacto Ambiental, y pretende validar un estudio realizado por una empresa que explotó anteriormente dichos campos petroleros. A todo ello se suman las maniobras para dividir a la comunidad y los ofrecimientos a algunos dirigentes cuestionados que solo buscan sus propios intereses, denuncian los comuneros.
Hay que remarcar que, en la actualidad, la Comunidad Campesina de Miramar y Vichayal, viene atravesando una crisis organizativa, pues en las últimas elecciones comunales, la empresa petrolera también pretendió tener injerencia apoyando a listas que eran funcionales a sus intereses.

Los comuneros están solicitando el apoyo de la Confederación Campesina del Perú, CCP, para que puedan resolver los problemas que vienen atravesando y, sobre todo, evitar que estas empresas vinculadas a la corrupción sigan perjudicando a la comunidad.


