El elefante blanco fruto de la desidia estatal
Las tierras de Ex Antebi o Antevi kue en guaraní, comprende un área de 267.836 hectáreas, ubicadas en la zona fronteriza con Brasil en los departamentos de Concepción y Amambay, expropiadas a la firma Comercial e Inmobiliaria Paraguayo-Argentina S.A. (CIPASA), en el año 1995, por iniciativa de la ONAC con la finalidad de ser destinadas a la reforma agraria. En la época, la nula presencia del Estado en la región posibilitó a personas no sujetos de la reforma agraria como empresarios, políticos y capos brasileños apoderarse de grandes extensiones de las tierras a la fuerza con plata o plomo.
Antes de emitir cualquier juicio sobre las tierras del Ex Antevi, es necesario analizar el contexto de la época y la ubicación geográfica de las mismas para entender del porqué y cómo se llegó a esta situación. Las tierras fueron expropiadas en el año 1995, menos de dos años después de asumir el primer gobierno democrático en 40 años y 5 años de finalizar la dictadura más sangrienta de América Latina. El gobierno de la época también era del Partido Colorado y la mayoría de las autoridades en ese entonces formaron parte del gobierno dictatorial: fanáticos y fervientes colorados. Esta situación provocó el abandono del Estado paraguayo a las personas adjudicadas con las tierras, porque las mismas están ubicadas en departamentos históricamente anti colorado.
En la misma época, las bandas delictivas brasileñas empezaron a operar en Paraguay y aprovechando las circunstancias encontró el lugar perfecto para sentar las bases de sus operaciones en las tierras del Ex Antebi, no solo por la inoperancia estatal también por su ubicación estratégica, ya que están situadas en la frontera entre Paraguay y Brasil. La ONAC, se encontró rodeadas con sus asociados/as por mafiosos con armas de guerra, quienes empezaron a apoderarse de las tierras. La apropiación de la mafia por grandes extensiones no se pudo evitar, ya que los malhechores ofrecieron dos opciones a la población de la zona: plata o plomo. Evidentemente, las personas prefirieron preservar la vida y obligadas a entregar sus tierras a cambio de plata.
Con el tiempo, el Estado intentó reaccionar para recuperar las tierras, pero ya era tarde. En las tierras del Ex Antebi, los grupos mafiosos ya habían instaurado un Estado paralelo poderoso con una zona de exclusión, en que las leyes nacionales no son válidas y no son aplicadas. Hasta hoy día, en la zona rige la ley del mas fuerte y del silencio. Los sucesivos gobiernos no pudieron recuperar las tierras por las buenas ni por las malas, porque el propio Estado paraguayo se vio superado en logística, económica y militarmente, a consecuencias de deficiencias estructurales e intereses partidarios. En ciertas medidas, el propio Estado paraguayo está dominado por el estado instaurado en Antevi kue.
Las tierras del Ex Antebí generan enormes gastos al Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (indert) anualmente, sin que la institución reciba algún retorno de la inversión. En 2020, el 50% del presupuesto total del ente agrario será destinado a cubrir compromisos asumidos por tierras del Ex Antebi, que solo generan perjuicios al Estado, a la gobernación, a las municipalidades y al sector de la Agricultura Familiar Campesina (AFC). A más de 20 años, unas 80.000 hectáreas son explotadas gratuitamente por políticos, empresarios y mafiosos, quienes generan millones a costas de campesinos/as sin tierras.


