Paraguayos combaten el hambre durante la cuarentena total con olla popular
La unión hace la fuerza dice un conocido dicho popular. Esta expresión nunca fue tan oportuna para describir la actual situación de la mayoría de los paraguayos para combatir el hambre durante la cuarentena total, medida sanitaria que lleva más de 40 días de vigencia en el país. En cada barrio de las ciudades se forman espontáneamente, movidos por la solidaridad de algunos y por necesidad de otros, grupos de personas que se encargan de preparar comidas en grandes cantidades en improvisadas cocinas, que son servidas a vecinos de la zona, quienes tienen dificultades para satisfacer mínimamente sus necesidades alimenticias. Esta iniciativa es conocida como olla popular.
La guerra contra el nuevo coronavirus (Covid-19) la mayoría absoluta de los paraguayos sobrellevan con grandes sacrificios. Al mismo tiempo, están al frente de dos batallas, uno contra el Covid-19 propiamente y la otra es contra el hambre. Cabe aclarar que la problemática del hambre en el país no es una cuestión que apareció a consecuencias de la suspensión de las actividades económicas implementadas para evitar la propagación de la pandemia en el territorio nacional sino es una penosa realidad de longa data de una parte de la población y que sucesivos gobiernos no han logrado encontrar una solución.
Durante la cuarentena total, la mayoría de los paraguayos se encontró frente a un gran dilema que antes de luchar contra el Covid-19 primeramente deberán hacer frente a la falta de acceso a alimentos necesarias para satisfacer sus necesidades alimentarias mínimas diarias. Entonces, en cualquier lugar, plazas o en la calle misma con espacios suficientes para poder hacer fuego, poner grandes ollas y cocinar, las personas se reunen y empiezan a preparar los alimentos, para compartir con personas de escasos recursos de la zona. Paraguay se convirtió en un gran centro culinaria a cielos abiertos.
Las ollas populares funcionan mediante la colaboración de los propios beneficiados, quienes, al no tener los alimentos necesarios para preparar una refección completa en sus casas, aportan a la olla grande los que puedan, por eso la denominación de olla popular. Pero, el gran motor del sistema es la solidaridad, una cualidad inherente de los paraguayos y principalmente de los sectores más humilde de la población, que comparten los pocos que tienen para poder paliar las necesidades alimentarias de su prójimo. La Agricultura Familiar Campesina (AFC) ha prestado su grande contribución mediante donación de toneladas de alimentos, a diferencias de sectores empresariales que hasta el momento no realizaron acciones mínimamente destacables durante esta crisis del Covid-19.
El Paraguay, aplica unas de la más rigurosa medida sanitaria de aislamiento social de la región. La cuarentena total suspendió todas las actividades económicas y comerciales consideradas no esenciales y limitó la circulación de personas en la vía publica solamente en caso de extrema necesidad, como acudir al trabajo considerados esenciales, comprar alimentos, medicamentos o al hospital. Prácticamente, el país se encuentra en un estado de excepción y los organismos de seguridad han actuado con rigor para cumplir la orden de restricción social, en la mayoría de los casos con extrema violencia, contra aquellas personas que osaron violar la cuarentena.
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