Congreso de la CNT marcará las pautas de las reivindicaciones sociales para las próximas décadas
En las últimas seis décadas, la alianza obrera-campesina protagoniza el escenario nacional por la defensa del sistema democrático y por las innúmeras conquistas de los derechos laborales, económicos, sociales y culturales existentes en Paraguay. Para fortalecer el proceso de las reivindicaciones y de conquistas sociales de cara a los nuevos desafíos para las próximas décadas en un mundo que experimenta grandes cambios y retrocesos en algunas áreas—Paraguay no es la excepción—, la Central Nacional de Trabajadores (CNT) convoca el VIII Congreso Nacional Ordinario a realizarse este miércoles, 16 de diciembre del 2.020.
Esta histórica alianza, que forjó el destino de la nación guaraní, se inició a principios de la década de los 60 con la fundación de la Central Cristiana de Trabajadores (CCT), antecesora de la CNT, con un espíritu de unidad entre los trabajadores de todos sectores. La CCT reconoció e incluyó al campesinado como un sector de los trabajadores y promocionó la formación de los jóvenes rurales, que resultó en la constitución de las Ligas Agrarias Cristiana (LAC). Las LAC hasta la actualidad es referencia nacional de la lucha campesina por la construcción de un Paraguay más justo, equitativo y democrático, además es considerada propulsora de todas las organizaciones campesina existentes en el país.
La alianza obrera-campesina entre la CCT y las LAC significó el principio del fin de la tiranía del gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner mediante la utilización de un arma que el dictador no permitía el acceso a la población, por considerar que representaba la mayor amenaza al régimen: el conocimiento a través de la educación. En la época, la sociedad paraguaya se caracterizaba por el alto índice de analfabetismo, en zonas rurales prácticamente no existían las instituciones de enseñanza. Sin embargo, promocionado por la CCT, las LAC bajo el lema de “Solo el pueblo salva al Pueblo” inició un proceso de enseñanza a la población campesina para leer, escribir y sobre todo a creer en “Otro Paraguay es posible de construir”.
Por esta razón, tanto la CCT como las LAC fueron duramente reprimidas por el gobierno dictatorial hasta exterminar como organizaciones estructuradas, empleando el terror con ejecuciones, desapariciones, torturas y apresamientos masivos de los dirigentes y los pocos sobrevivientes forzados a exiliarse en los países vecinos o vivir en la clandestinidad. Tras finalizar la dictadura, la alianza obrera-campesina siguió marcando las rutas de la lucha sociales y es la principal responsable de la vigencia de la democracia en el país, cuya efectividad está bajo observación, pero es mejor que una dictadura.
La Organización Nacional Campesina (ONAC), como sucesora histórica de las LAC que forma parte de la CNT, será la responsable de llevar adelante el proceso de unidad entre el campo y la ciudad, en un momento crucial para la humanidad. El mundo y el país atraviesa una grave crisis en medio de un periodo de grandes cambios y experimenta grandes retrocesos en algunas áreas, principalmente en los derechos sociales y laborales. En las reivindicaciones sociales de las próximas décadas se deberán tener en cuenta algunos factores como el cambio climático, avance de la tecnología, la pandemia y el auge de gobiernos autoritarios. Una vez más, la responsabilidad de marcar las pautas frente a estos desafíos recae sobre la alianza obrera-campesina, que se inicia el 16 de diciembre del 2.020 en el VIII Congreso Nacional Ordinario de la CNT.


