El año de la pandemia decidimos transformar la crisis en oportunidad

En la actualidad, estamos en un momento de grandes complejidades y antes de tomar cualesquiera determinaciones se debe tener en cuenta el factor pandemia, cuyo desenlace final es imprevisible, que genera más dudas que certeza. El impacto de una crisis depende de cómo absorbemos, es un estado emocional, aunque en esta ocasión no se puede negar las consecuencias catastróficas sobre la economía, la política y en lo social, pero superar a una crisis —más allá de representar un gran desafío— es una decisión.

La agricultura familiar campesina, un sector de la población paraguaya fundamental por la función que cumple para la sustentabilidad del sistema económico, político y social del país, también sufre con las consecuencias de la crisis, aunque en menor medida en relación a los trabajadores dependientes de la población urbana. No obstante, eso no significa que este sector se encuentra en un estado de confort, sin pasar necesidades. Al contrario, por sus características especiales necesita de políticas públicas diferenciadas.

En Paraguay, la crisis generada por la pandemia faltó poco para desatar el caos total, por varios factores intrínseca del país, como la incapacidad del Estado de adoptar las medidas adecuadas y brindar asistencias rápidas a una emergencia o la imposibilidad de los habitantes de sobrevivir por un largo periodo con la suspensión de sus actividades económicas por falta de ahorro. La situación no llegó a tal punto porque estas familias o personas tienen algún familiar o amigo de la agricultura familiar campesina. Miles de personas de la ciudad se fueron a vivir en las colonias campesinas en casa de familiares o conocidos para no sufrir con la falta de acceso a alimentos.

La ONAC no estuvo inmune a las consecuencias de la pandemia, pero sin importar cuan grande fuera el desafío, asumimos el compromiso de que esta crisis no puede tener impactos negativos sobre la organización y entonces resolvimos actuar. Decidimos prestar nuestros servicios a la sociedad, cooperar con el Estado y ofrecer asistencias a las personas que pasaban por grandes dificultades, con el fin de generar cambios en los paradigmas sociales. El año de la pandemia decidimos transformar la crisis en oportunidad y generamos conciencia sobre la importancia de la agricultura familiar campesina y logramos fortalecer la figura de nuestra organización en todos los sectores en el país.