Agricultura Familiar Campesina de Los Sauces diversifica y mejora su producción con asesoría especializada de IICA
La Araucanía es una de las 16 regiones en que se divide Chile. Ubicada a más de 700 km al sur de Santiago, es cuna del pueblo mapuche, la cultura originaria indígena con mayor presencia en el país, y que mediante iniciativas de desarrollo y emprendimientos busca colocar sus productos incluso en los mercados internacionales.
El desarrollo de productos con valor agregado como vinagre de manzana, merkén, salsa de ají y el aceite de oliva “más austral del país” -con sus respectivos formatos de venta, marcas y etiquetado-, y de berries frescos como frambuesas, frutillas, arándanos y moras, es uno de los principales logros del convenio de asesoría especializada que llevan adelante Instituto de Desarrollo Agropecuario INDAP y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Los Sauces, Región de La Araucanía.
De acuerdo con el censo del año 2017, Los Sauces tiene una población de 7.265 habitantes, 4,1% menor a la cantidad de habitantes registrada en el censo anterior (7581 en el 2002). Este fenómeno se debe, entre otras razones, a la carencia de fuentes laborales estables, además del cambio gradual de rubro que ha tenido la zona durante los últimos veinte años, transformándose en un sector principalmente forestal, situación que llevó a muchos campesinos a vender sus tierras (de uso agrícola) al sector forestal, emigrando así hacia otras zonas de producción agropecuaria y provocando también una migración campo-ciudad, principalmente hacia urbes cercanas como lo son Temuco, Los Ángeles y Angol. La comuna fue declarada por las autoridades locales como la capital nacional de la rosa mosqueta, debido a la alta presencia de este arbusto en la zona.
Por eso, este convenio INDAP-IICA tiene tanta importancia e impacto positivo en nuestra comuna. Gastón Mella Arzola, alcalde de la Municipalidad de Los Sauces, expresó que este trabajo permitirá la reconversión económica de la comuna. “Hoy día estamos trabajando por reconvertir nuestra querida Los Sauces en una comuna frutícola, con frutales mayores, con berries, para poder llegar a cambiar la pequeña agricultura de subsistencia que existe”, afirmó.
La iniciativa está inserta en el Piloto de Desarrollo Rural que se ejecuta en esa comuna y que apunta a la diversificación productiva y a un mayor bienestar social y oportunidades para los habitantes del territorio, en un marco de sustentabilidad y cultura local. Los objetivos son aumentar la superficie frutícola, mejorar los sistemas de producción, fomentar el trabajo asociativo, desarrollar productos finales y generar canales de comercialización.

El proyecto ha sido posible gracias al aporte de INDAP de $179.289.000 y de IICA de $35.700.000, en mayo de 2020 se concretó el convenio con el IICA, que tiene una duración de tres años y beneficia a los productores del piloto. La asesoría prioriza los rubros de frutales mayores, frutales menores, hortalizas y agro elaborados, y contempla visitas de especialistas, días de campo, desarrollo de imágenes corporativas y el apoyo para la obtención de resoluciones sanitarias y el proceso de comercialización, entre otros aspectos.
Una de las beneficiadas con esta iniciativa es Fabiola Huenchuleo, del sector San Ignacio, camino a Traiguén, quien hasta 2019 se dedicaba a la apicultura, con 40 colmenas, y su huerta. Ese año sumó 7 mil plantas de frutillas, fruto que hoy vende en Los Sauces y Angol. “Las entrego en bandejas en locales comerciales y a particulares”, cuenta. En octubre del año pasado agregó 2.500 plantas de frambuesa que aún están en crecimiento.
“Gracias a la asesoría he aprendido mucho sobre control de malezas y plagas, fertilización y buen manejo de los cultivos. Además, ya se ven los resultados, porque la venta de frutillas ha mejorado nuestros ingresos familiares” (vive con su marido chofer y un hijo), añadió la productora.
María Alarcón, del sector Santa Magdalena, también se sumó a la diversificación y en 2020 plantó 630 nogales que han ido creciendo muy bien en su predio, donde también produce acelga, repollo, arvejas y cilantro, además de criar pavos, pollos y cerdos. “Con la asesoría he aprendido a podar, fumigar y poner cercos. Lo que me enseñan yo lo implemento y lo hago todo sola porque no me gusta pagarle a nadie”, cuenta.
Hernán Chiriboga, Representante del IICA en Chile, afirmó que “hemos colocado siete especialistas técnicos de manera permanente en el proyecto, técnicos en olivos, nueces, uvas y berries, así como especialistas en asociatividad y resoluciones sanitarias, entre otras áreas, que están trabajando permanentemente con los productores”.
“Cuando llegamos a la comuna de Los Sauces para ser parte del piloto nos encontramos con diferentes agricultores, pero uno que siempre nos llamó la atención y que estaba muy interesado en la capacitación, en el apoyo técnico y en la factibilidad de seguir avanzando fue don Emilio, explicó Carlos Inostroza, coordinador por parte del IICA del proyecto en la Araucanía.
Experiencia destacada
IICA ha apoyado el trabajo de estos productores campesinos con capacitaciones para el adecuado manejo de sus cultivos frutícolas y hortícolas, guías y registros productivos, así como con cajas de herramientas para recordarles las labores que hoy están mejorando su calidad de vida.
“Me gustaría tanto atravesar las cordilleras, irme al mercado internacional, esa es mi meta”, narra contento Emilio, ahora que ya tiene el aceite listo para la venta, luego de un proceso de varios meses en el cual recibió el apoyo técnico para materializar su sueño. El trabajo con Emilio Sepúlveda contempló la recuperación de casi 500 plantas de olivos. Él, al igual que sus abuelos, ha vivido toda su vida en estas tierras y a sus 60 años sigue trabajando día a día en el campo.
En Los Sauces, una de las 32 comunas de la Araucanía, la vocación agrícola es profunda y así lo demuestra el trabajo de Emilio Sepúlveda Marileo, productor de un aceite de oliva que, según expertos, tiene características organolépticas excepcionales para llegar a ser uno de los mejores del mundo.
El nombre elegido para su producto de alto potencial exportador fue Olivas de Quilquén, en alusión a la histórica estación del ferrocarril. Una estación que recibió el primer tren en febrero de 1888 y en torno a la cual creció el pueblo. “Este desarrollo lo comenzamos el año pasado con la idea de que se potencie casi 10 veces su producción. Desde que comenzamos a trabajar juntos hemos trabajado en poda, conducción y formación, y realizado algunos programas de aplicaciones de fertilizantes y manejo fitosanitario que han permitido obtener una pequeña producción como para obtener un buen aceite de la Araucanía, un aceite extra virgen de arbequina”, ahondó Joaquín Roa, especialista el aceite de oliva del IICA.
La arbequina es una variedad originaria de Palestina que se ha adaptado muy bien a Chile, el aceite que se obtiene de ella posee una gran suavidad, es ligero, tiene un olor afrutado y un llamativo color verde.
El aceite Olivas de Quilquén se encuentra listo para distribución y ha sido presentado a las más altas autoridades agrícolas de Chile. Ya existen negociaciones para que llegue a las Tiendas Soho, en Nueva York; a locales en el sur de España y a tiendas gourmet de Santiago y otras ciudades importantes de Chile.
Carlos Inostroza agregó que el proyecto no solo se centrará en olivas, pues dependerá a los productos y potencialidades de los agricultores. “Sumados al aceite de oliva tenemos el merquén (condimento), de la productora Ana Payne, y el vinagre de manzana del productor Luis Jara Sepúlveda. Los tres productos se suman a la identidad del territorio”, dijo el consultor del IICA.
Fuentes: IICA, ODEPA, Municipalidad de Los Sauces, MUCECH.
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