En Cobquecura se construirá Primera Planta desalinizadora de la región de Ñuble Planta desaladora que entregará agua a campesinos
En el Chile de hoy, nos enfrentamos a una situación de escasez hídrica que se ha ido prolongando mucho tiempo, la que, junto a un proceso de cambio sociocultural, ha provocado la multiplicación de conflictos relacionados con el agua a lo largo de todo el territorio nacional.
En el país coexisten hoy dos sistemas paralelos para la provisión de estos servicios esenciales para la subsistencia humana; uno para el mundo urbano y otro para el mundo rural, los que presentan fuertes diferencias sobre todo en la administración de los sistemas y en las instituciones dedicadas a su supervigilancia y fiscalización.
Los derechos humanos no son sino, la expresión jurídica de la dignidad humana, por lo que dotar al agua y al saneamiento de tal calidad, habilita a las personas a exigir su cumplimiento, lo que permite a su vez, la satisfacción de las necesidades más básicas de las personas.


Este es un proyecto piloto que contempla el uso de una planta desalinizadora para uso individual y asociativo, con valor productivo, la que captura el agua de mar a través de una puntera y la almacena en un estanque desde donde se dirige a la planta que es capaz de procesar y producir 30 mil litros de agua al día.
La región de Ñuble tendrá su primera planta desalinizadora por nano filtración, en el marco de las políticas que se enfocan en asegurar el agua para consumo humano. Un anuncio que llega a penas días después de la declaratoria de Zona de Emergencia Agrícola para la región.
La planta será construida en Cobquecura, en el sector costero de Buchupureo, con apoyo técnico de la Universidad de Concepción y financiamiento de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), permitiendo asegurar un sistema de agua potable para 200 familias del sector y sectores rurales aledaños como Los Maquis y Copiulemu.
Proceso de nano filtración
Será la Universidad de Concepción la encargada de desarrollar el proyecto, que consta de un proceso de nano filtración para la obtención de agua para consumo humano, industrial y de regadío, a partir de agua de mar, aguas salobres o aguas con alto contenido de hierro, arsénico, calcio, magnesio y metales pesados.
La primera etapa de este proyecto considera la captación del agua salobre desde un pozo playero a un estanque de almacenamiento de 10 metros cúbicos, ubicado a unos 50 metros al exterior de la línea de alta marea. La segunda etapa es la planta de nanofiltración instalada en un sistema modular (contenedor). La producción de la planta de nanofiltración pasa a la unidad de almacenamiento de agua desalinizada y cloración en 20 m3, compuesta de dos estanques de 10 m3 cada uno.
El ingeniero agrónomo explicó que la sal extraída del agua se devuelve, en la misma concentración que es obtenida, sin alterar el medio ambiente. “La extracción del agua se hace a través de un pozo que está donde se alcanza la marea más alta, 80 metros adicionales. Se hace un pozo de 30, 40 o 50 metros y se saca el agua, que en esa condición es salobre, no salada, tiene la mitad o menos de la concentración de sales, en este caso cloruro de sodio, que el agua de mar. Procesamos 2 metros cúbicos de agua, dejamos un metro cúbico de agua potable, y el otro metro cúbico se devuelve con las sales que se le sacó al metro anterior, y este nuevo metro cúbico tiene la misma concentración de sal que el agua de mar, o inferior”- explicó el profesor de la Universidad de Concepción, Alfredo Joerges.
Por su parte, Claudia Ortiz, directora ejecutiva interina de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad de Concepción, explicó que “el gran problema del agua de mar es poder extraer el cloruro de sodio, porque es la molécula más pequeña, la osmosis inversa que es la técnica más utilizada en la actualidad, logra atraparla prácticamente en un 99,9%, pero con nano filtración en cambio, concluimos que había que hacerlo en dos etapas. La primera queda con un 5% de cloruro de sodio, lo que puede tener un uso industrial, pero no para beber, y después se pasa por una segunda filtración, para lograr un producto que cumple con la normativa chilena de potabilidad”.


