Mensaje de un eucalipto (antes de quemarse a lo bonzo en medio de un monocultivo)
Ese es el nombre de una canción perteneciente a Alicia Paz que emerge con una voz propia en el dinámico universo musical chileno. Destacamos ese título de canción porque relaciona de manera audaz los incendios forestales, con los monocultivos y la pérdida de hábitats de otras especies nativas. Es decir, es un arte que se instala en un tiempo determinado, no canta por cantar. Entre los cantores que han motivado su trabajo composicional destaca a Violeta Parra y Víctor Jara son grandes influencias. Hay un grupo chileno que me gusta mucho que se llama La Lira Libertaria. Y música de otros lados: la música veracruzana (México) y en particular un grupo que se llama Son de madera; el folklore argentino Cafrune, Atahualpa Yupanqui y Nenette, entre muchos otros.
En una entrevista realizada por el Diario digital El Desconcierto, Alicia Paz explica: Mis canciones son muy íntimas y me gusta pensar que algunas son irreverentes, o a lo menos honestas respecto de lo que siento y pienso. Actualmente siento que me encuentro en un momento de apertura de mi música. Empecé a escribir canciones hace varios años, pero no las compartía públicamente, sólo las tocaba con amigos y familiares y pedía que no me grabaran ni me subieran a internet. Las redes virtuales y toda la exposición que conllevan me dan mucha ansiedad, así que es un gran paso para mí verme en un video mostrando mi cara y cantando, siento que estoy mostrando algo que salió de muy dentro de mí a gente que no conozco.
Álvaro Galmés Cerezo de la Universidad de Barcelona, en el documento Ética y creatividad, la participación social en los procesos creativos, señala la necesidad “de un acercamiento de la creatividad a la sociedad en la que se desenvuelve; el creador debe asumir su responsabilidad en el terreno de la cultura, debe de tener en cuenta que sus obras contribuyen a la educación sentimental de la sociedad en que se desarrolla, debe de asumir un papel clave en la evolución cultural”. Y eso sucede con la cantautora que estamos presentado, pero también sirve para un conjunto de creadores que, desde la invisibilidad de los medios, escriben y cantan la historia de las emociones de sus comunidades.
Como también lo dijo Víctor Jara en una composición de bellas tensiones sonoras, el hombre es un creador. Entre los seres vivientes el ser humano es el único ser que crea y el lenguaje es lo que nos hace humanos. Con reproducirse y comer no le basta, el ser humano es fundamentalmente proyectual, es decir, capaz de imaginarse en un tiempo distinto al que habita. Detrás de una estructura compositiva está el hombre o la mujer que realiza está acción de plasma en música o poesía, o cualquier otro soporte, experiencias y emociones La mayoría de los cantores populares tiene una matriz común: el mundo rural y la décima espinela como soporte literario.
A Alicia Paz, parodiando a Terencio, la música no le es ajena como tampoco sus búsquedas y formas musicales, pero tampoco le resultan indiferentes las relaciones del hombre con la naturaleza, “desde antes de nacer creo le interesa el universo sonoro- dice la cantautora. “Empecé a tocar violín cuando tenía siete años. Cuando cumplí catorce años mi padre me regaló una guitarra, que aprendí a tocar sola, con la ayuda de YouTube. Más tarde cuando estudiaba en la universidad aprendí a tocar bajo en un taller de música latinoamericana Taller Popular Merkén. En ese taller aprendí las bases de muchos estilos latinoamericanos, y le agarré el gusto y sentido a tocar en grupo, comencé a entender la música por capas y por momentos, y aprendí lo que implica tocar en vivo, desde montar, probar sonido, escuchar el concierto después y entender qué salió bien, qué se puede mejorar”, destaca Alicia Paz.
Tiene 28 años. Estudió ingeniería en recursos naturales y trabajó un período de tiempo en agroecología. Nada del hombre le es ajeno. Se ha dedicado a varias cosas, desde arrear ovejas y hacer clases en escuelas rurales, hasta programar. Actualmente trabaja desarrollando aplicaciones web para proyectos con impacto socioambiental, por ejemplo, ahora mismo está haciendo una app para hacer diagnósticos de predios de agricultura campesina que buscan transicionar hacia la agroecología.
Una destacada participación musical tuvo la cantautora en el festival medio ambiental del Huillin, Huerere, Cunco, con un estilo de música que entrelaza desde la zona central a Chiloé. Después de estos silenciosos procesos de apropiación de distintos lenguajes musicales y finalizar su proceso de formación sistemático, se fue a vivir a Chiloé donde residió 3 años y allá comenzó a componer. “Chiloé es un lugar hermoso, pero la vida es muy distinta a la de Santiago. Allá conocí de cerca la soledad, la melancolía del invierno, el poder de la naturaleza. Pasaba mucho tiempo sola y pensaba mucho, así que empecé a plasmar lo que me pasaba en poesía y música”.
La relación del hombre con la tierra genera percepciones, historia creencias y fantasías: un conjunto de tradiciones que debaten su vigencia entre los procesos de globalización y modernidad. La agricultura se desarrolla en un paisaje geográfico (campo) y en un espacio cultural (tradiciones). Se trata de una forma de vida, arraigada en el alma de nuestra identidad, que tiene sus códigos, símbolos y tradiciones. Nuestras narrativas individuales se incorporan a un texto común.
Hay conocimientos que se instalan o desaparecen, se superponen o permanecen y textos que hablan entre ellos, traspasándose significados. Hoy por hoy, habitamos esa red múltiple de relaciones sociales múltiples. Junto con ello, los sistemas por donde transita la cultura son distintos a los que se conocían hace una década: el tiempo que un niño está frente a un profesor real/presencial es mucho menor que lo que está frente a un computador. La realidad virtual no imita la realidad, la simula a base de generar una semblanza de realidad.
La cultura abarca un rango mucho más amplio que las bellas artes y que el conjunto de las artes. El hombre es un ser material y afectivamente vinculado a cosas, diseños y personas. Como la artista es un ser búsquedas y hallazgos, otro desafío grande (que tiene) diría que es la originalidad. En este tiempo donde la tecnología ha abierto muchas puertas, a veces siento que es muy fácil caer en la tentación de intelectualizar y sobrecargar la música con sonidos y atmósferas prestadas. En ese sentido me atrae el desafío de ser honesta con mi esencia, con la simpleza y la profundidad.


