Fósforo, indispensable para la producción de alimentos, será recuperado como fertilizante agrícola

El fósforo (P) es uno de los 17 nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. El fósforo es un recurso utilizado como fertilizante en la agricultura, pero diversos reportes mundiales señalan que sus reservas, provenientes de rocas fosfáticas, se agotarán en los próximos 50-100 años. Casi todo el fósforo que utilizan los agricultores en la actualidad —y que consumimos en los alimentos que comemos— se extrae de unas pocas fuentes de fosforita, principalmente en Estados Unidos, China y Marruecos.

Los geólogos conocen otros depósitos, pero es más difícil acceder a ellos y contiene menos fósforo. Según un estudio, la contaminación por fósforo afecta a casi un 40 por ciento de la superficie terrestre del planeta. Y el deterioro va acumulándose. Los científicos creen que, a medida que las plantas agotan el fósforo disponible en el campo, los minerales y la materia orgánica del suelo liberan más fósforo. La escasez de fósforo en la naturaleza obligó a las plantas silvestres a desarrollar estrategias para conseguir la cantidad suficiente. Muchas desarrollaron sistemas de raíces amplios que buscan el fósforo. Algunas también pueden producir sustancias químicas para liberar el nutriente del suelo.

La creciente demanda de alimentos, biocombustibles y biomateriales está ejerciendo una gran presión sobre los recursos de fósforo, un componente clave en los fertilizantes necesarios para impulsar ese aumento de la producción.

La Universidad San Sebastián impulsa un proyecto para obtener este nutriente desde aguas residuales urbanas y beneficiar así a agricultores de Ñuble. Dos académicos de la sede Concepción desarrollan la iniciativa: “Reciclaje de aguas residuales: Economía circular en la recuperación de fósforo como fertilizante para la producción agrícola sustentable de la Región de Ñuble”. El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Ñuble por un monto de 300 millones de pesos.

Este producto será evaluado en primera instancia en campos vitivinícolas del Valle del Itata con productores del segmento Agricultura Familiar Campesina. “Promoveremos el uso sustentable del recurso, disminuiremos el impacto ambiental de los residuos líquidos urbanos y fomentaremos la economía circular recuperando fósforo desde una corriente residual para devolverlo en la forma de un macronutriente esencial para la agricultura”, asevera el doctor Christian Canales, académico de la Facultad de Ingeniería y Tecnología USS.

El doctor en Ingeniería Bioquímica agrega: “La iniciativa implica el estudio de las bases científicas de las opciones tecnológicas de recuperación de fósforo, evaluar su efectividad como fertilizante en pruebas de campo y con ello sentar las bases para la explotación del agua residual como fuente de recursos para la agricultura”.

Este desarrollo conduce a la elaboración de un producto con valor agregado, y es un avance sustancial respecto de los procesos convencionales de compostaje y otros que también buscan la transformación de corrientes residuales en fertilizantes agrícolas.  “Esperamos que beneficie no solo a los usuarios finales campesinos, sino que también represente una opción real de negocio para asegurar el suministro permanente de este nuevo producto”, dice el doctor Iván Ñancucheo, académico de la Facultad de Ingeniería y Tecnología Universidad San Sebastián.

Debido al crecimiento de la población y al aumento en la producción de alimentos, la demanda por fósforo se incrementará sustancialmente. Ante tal panorama, la Región de Ñuble tiene una oportunidad única de convertirse en pionera, a nivel país, al desarrollar una solución tecnológica que recupere este elemento químico a partir de las plantas de tratamiento.

En el mundo, la producción de productos ricos en fosfato, a partir de aguas residuales, es un aspecto que ha sido explorado y desarrollado con diversos grados de madurez industrial. “Sin embargo, persisten complejidades de naturaleza técnico-económica que han limitado el desarrollo comercial de esta idea, y que esperamos resolver con enfoques novedosos y adaptados a la realidad local de Ñuble”, afirma el doctor en Microbiología Ambiental Iván Ñancucheo.