Concluye una nueva semana de protesta social creciente en Lima y en varias regiones del país, mientras el congreso y gobierno cada vez más aislados se resisten a acatar la voz de las calles

La protesta social ha seguido extendiéndose a cada vez más regiones del país, mientras que Lima, la capital, ha sido testigo de una semana intensa de movilizaciones de las diversas delegaciones que han arribado de las regiones del surandino, a las que se han sumado los diversos conos y vastos sectores populares que se han unido a la exigencia nacional que pide adelanto de elecciones y la renuncia de Dina Boluarte.

Y en tanto la protesta se acrecienta y suma cada vez nuevos sectores sociales, institucionales, estudiantiles y gremios de profesionales, el ejecutivo que encabeza la cada vez más repudiada Dina boluarte, así como el congreso, pretenden seguir reprimiendo la voz de la calle, mientras sienten que su margen de maniobra es cada vez precario ante la contundencia de las manifestaciones de la población.

En efecto, en esta última semana la protestas que inicialmente se había centralizado en las regiones de Puno, Cusco y Apurímac, se ha extendido a las regiones de Tacna, Moquegua, Madre Dios, Huánuco, a las que también se han sumado diversos sectores sociales de la amazonía peruana como del norte del país.

Las protestas sociales en estas regiones han seguido acompañadas de bloqueos y tomas de carreteras en regiones como Puno, Cusco, Tacna, Huánuco, a las que se han sumado en los últimos días la carretera central que conduce a Huancayo, Pasco y otras ciudades de la selva central. El bloque más importante se produce en la región de Madre de Dios, donde la carretera Interoceánica cumple más de 20 días de bloqueo.

En el caso de Lima, las marchas y manifestaciones se produjeron durante toda la semana con la participación de sectores estudiantiles que se ha movilizado para repudiar la brutal toma de la Universidad Nacional de San Marcos, el pasado sábado, en donde se detuvieron a casi 200 estudiantes y manifestantes que luego tuvieron que ser puestos en libertad a no haberles demostrado ningún delito.

A las marchas estudiantiles, se sumaron sectores sociales y populares de los diversos conos de Lima, que empezaron con una gran movilización de pobladores de Puente Piedra, quienes marcharon por la Panamericana Norte hasta el centro de Lima. Se sumó luego una marcha que partió de la zona de Carabayllo y Comas, también en el centro de Lima, y finalmente, delegaciones de San Juan de Miraflores, San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, entre otros.

La contundencia de las manifestaciones ciudadanas, han obligado al gobierno de Dina Boluarte a pedir al Congreso que defina el adelanto de elecciones. Por su parte el Congreso, se ha visto obligado a debatir una propuesta de elecciones para este año 2023, la misma que no ha sido aprobada y sobre la cual se anuncia una reconsideración para el próximo lunes 31 de enero. La protesta social no solo no cesa, sino que se acrecienta cada vez más.