24 abril, 2019

Programa de industrialización en hortifruticultura propicia el desarrollo integral de la producción

A partir de la convocatoria realizada por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) para planes de negocios en industrialización de frutas y hortalizas, la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) ve con agrado el hecho de que se apoyen programas de industrialización en la hortifruticultura de Uruguay. Este caso tiene muchos componentes que van en la línea de lo que nuestra institución pretende y plantea: el desarrollo integral de la producción y de los productores.

Uno de los fenómenos que más afecta a esta actividad es el exceso de producción. Nuestro país tiene un mercado reducido, si bien existe un consumo muy importante generado por el turismo (equivalente a la población del Uruguay), es una temporada breve para la cantidad de producción que genera este sector en el país.

A la vez de generarse mucha cantidad, la producción es de excelente calidad por una cuestión biológica pero también las plantas producen frutos de segunda calidad y eso termina saturando la plaza y, por lo tanto, impactando negativamente en los precios. De modo que, un desarrollo de la industria en este segmento de la producción es fundamental para la salud económica de la cadena.

Debido a temas cambiarios, Uruguay está importando una cantidad relevante de hortalizas y frutas con fuerte énfasis en contraestación, incluso se importa gran parte de la materia prima que procesan nuestras industrias para el mercado interno, generándose una injustica: mientras que por un lado se tira o se mal vende una parte de la producción nacional, se está importando producción extranjera. Esto tiene el agravante de que no existe certeza que lo que se importa para industria posea la misma calidad que la producción nacional, dado que el país ha invertido y trabajado mucho para producir frutos de una inocuidad probada.

Este programa apunta a apoyar a la industria con créditos convenientes y algunos componentes de la actividad que tienen un grado de subsidio, pero sobre todo la asistencia técnica. En contrapartida, se exige estar participando de los programas del propio MGAP como son los seguros, o los programas de protección biológica existentes para algunas especies —por ejemplo la fruticultura— y la formalización de la organización patrocinante en lo que tiene que ver con las cargas sociales, lo que es una garantía también para los trabajadores que se involucran en el proyecto.

Un comité técnico de la Junta Nacional de la Granja del MGAP analiza los proyectos desde el punto de vista productivo, financiero y legal, lo que garantiza también la transparencia de este proceso; luego se eleva a la junta —espacio donde participa un delegado de CNFR— que los propone a dicho Ministerio para su aprobación final. Es un trabajo que se hace con mucha seriedad y profesionalidad, pensando en favorecer no solamente al sector productivo, sino también en desarrollar la industria.

Además, se hace hincapié en que los proveedores de la industria sean grupos de productores, lo que contribuye a desarrollar su capacidad de asociativismo, algo que nuestra institución también ha trabajado en sus 104 años de existencia.

Contenido de la convocatoria

La convocatoria tiende a promover el levantamiento de algunas debilidades del sector y a aportar al aprovechamiento de las oportunidades que se presentan a nivel de la industrialización de frutas y hortalizas.

Sus objetivos son: consolidar las cadenas agroindustriales y comerciales incentivando la articulación de los negocios entre los distintos agentes y apoyar: a) la industrialización de frutas y hortalizas, b) la incorporación y desarrollo de innovaciones en productos y procesos a partir de materia prima nacional y c) la adopción de tecnologías en la fase industrial.

Se parte de la identificación de un agente industrializador que conozca las características de su demanda y propone el negocio. Implica además, contar con grupos organizados de productores granjeros abastecedores de la materia prima, que generan la producción en función de la organización de la cadena, procurando satisfacer la demanda, en cantidad, calidad, oportunidad y continuidad.