VRAEM: La pobreza que no se puede seguir ignorando

Por Nelson Yupanqui Gómez, representante de la Federación de Cacaoteros del VRAEM

Cuando se habla del VRAEM, muchas veces se repite la misma narrativa: zona roja, narcotráfico, violencia. Pero poco se dice de la verdadera raíz del problema: la pobreza estructural que por décadas ha afectado a miles de familias que trabajan la tierra, cuidan sus comunidades y esperan, aún con esperanza, la presencia efectiva del Estado.

Sí, en el VRAEM hay pobreza, y no cualquier tipo. Hablamos de pobreza monetaria, pero también de pobreza multidimensional: niños que no tienen acceso a salud o educación de calidad, agricultores sin caminos para sacar su producción, familias sin agua potable ni electricidad. Esa es la verdadera emergencia, más silenciosa que los titulares, pero más persistente.

La pobreza en nuestra región no es un accidente. Es el resultado directo de la ausencia estatal, de décadas de promesas sin cumplir y de políticas que no entienden ni respetan la realidad local. ¿Cómo no va a haber pobreza si una carretera demora más de una década en construirse? ¿Cómo se espera que un agricultor salga adelante si no tiene acceso a crédito ni mercado?

Frente a esto, no basta con discursos ni operativos militares. El desarrollo del VRAEM debe construirse desde la raíz, con educación técnica, infraestructura, programas de inclusión financiera y políticas productivas que tengan rostro humano. Los agricultores no somos parte del problema: somos parte de la solución.

La pobreza en el VRAEM existe. Pero también existe la dignidad, la fuerza y la voluntad de miles de familias que trabajan día a día por un futuro mejor. Lo que falta es un Estado que deje de llegar tarde, y que, en vez de hablar de lucha contra la pobreza, se comprometa realmente a erradicarla.