Democracia y libertad contra la violencia y el odio en Brasil
En esta Semana Nacional de Lucha por la Democratización de la Comunicación, que comenzó el día 15 y va hasta el 21 de octubre, el Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC) levanta las banderas de la democracia y de la libertad contra la violencia y el odio.
Nuestra libertad está en peligro. La libertad de expresión, de manifestación, de pensamiento. La prensa libre está en peligro. La democracia está en jaque. Y quien amenaza nuestros derechos fundamentales, hoy, es el candidato a la presidencia de la República, Jair Bolsonaro.
Él representa la censura, la violencia y el odio en Brasil. Él y sus seguidores quieren intimidar a periodistas, artistas y todos los que, según su perspectiva, tengan ideología de izquierda. Bolsonaro ya afirmó que, combatir la ideología de izquierda es más importante que combatir la corrupción.
Estas afirmaciones y la práctica de Bolsonaro se alinean con posturas autoritarias y de censura, que Brasil vivió en el pasado reciente, durante la dictadura militar.
Su campaña se construyó sobre la base de la mentira y el miedo. Una verdadera fábrica de desinformación está al servicio de la campaña de Bolsonaro, para interferir en la decisión de las personas con base en la intimidación. Las fotos y los vídeos se alteran, las noticias mentirosas se separan en una verdadera avalancha de prejuicio que está extrapolando el ambiente de Internet y transformándose en violencia en las calles.
En un país envenenado por el odio, ciego por la criminalización de la política, la victoria de un hombre violento y que propone armar a las personas puede llevar al país al abismo.
Y en un Brasil gobernado por Bolsonaro no habrá ni democracia, ni libertad y mucho menos posibilidad de construir una comunicación más democrática.
Hace 30 años, el país se enorgullecía de promulgar la Constitución Ciudadana, un conjunto de principios, directrices y reglas a partir del cual la sociedad brasileña iba a reconstruir su democracia, promover políticas de reducción de las desigualdades, y construir un ambiente para que las futuras generaciones crecer en libertad.
Entre muchas cosas, el país dejaba atrás la persecución política, para garantizar la libertad de pensamiento, acababa con la censura que calló la prensa, las artes y las manifestaciones, afirmaba la igualdad y reconocía las diferencias, para que Brasil pudiera desarrollar políticas de superación de los prejuicios.
Desgraciadamente, en estos 30 años, el país no aplicó políticas que garanticen la pluralidad y diversidad en los medios, según lo previsto en la Constitución. Mantuvimos un oligopolio privado, controlado en algunos lugares de forma directa por intereses políticos (con políticos dueños de emisoras de radio y televisión), o por Iglesias.
No garantizamos la creación de un campo público de comunicación fuerte y robusto para dar voz y visibilidad a la pluralidad cultural del país, para que el pueblo pueda tener espacio para debatir temas que no dan lucro a las empresas privadas de medios, pero que son asuntos esenciales para construir la ciudadanía.
Esta falta de pluralidad se ha ido profundizando, hasta llegar a un punto en que, en los últimos años, los medios han instituido un monólogo de poderosos, predicando día y noche para defender sus intereses económicos, promoviendo la criminalización de la política de forma selectiva, para intentar alterar los los rumores del país. Por no tener éxito en las urnas, insuflaron el odio que pavimentó una ruptura institucional, que dividió a Brasil en dos. Fue la media hegemónica que construyó la narrativa de la división, entre cojines y mortadelas, entre la familia y los militantes.
El resultado de ello es el agravamiento de la polarización que abrió el camino para el resurgimiento de lo que hace 30 años creíamos haber derrotado: el odio y la violencia como instrumentos de la política.
No vamos a transigir en la defensa de la Comunicación Democrática, instrumento esencial para que exista diálogo y democracia.
Por todo ello, el FNDC manifiesta su apoyo a la candidatura de Fernando Haddad, única capaz de garantizar un ambiente de respeto a las diferencias, candidatura que se manifestó públicamente en defensa de una comunicación más democrática y con la pauta del FNDC.
Vamos a las calles, en la Semana de Democom, para luchar por la democracia, la comunicación y la libertad.
Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC)
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Fuente: Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación (FNDC)
Etiqueta:CONTAG (BR), desarrollo rural, diálogo político


