FAA continúa luchando en defensa del Instituto Maiztegui
El Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas (INEVH) Dr. Julio Maiztegui, es un organismo nacional dependiente de la secretaría de Salud de la Nación, fruto una labor constante de esfuerzo, trabajo científico y formación de equipos. Su actividad se inició a fines de los años ‘60 y principios de los ‘70 con las investigaciones sobre la fiebre hemorrágica argentina y la obtención de la vacuna Candid 1, con la cual se salvaron miles de vidas. Tras el fallecimiento del Dr. Julio Maiztegui, desde la cooperativa agrícola Rivadavia de Pergamino se impulsó la creación de una Fundación para promover, apoyar y gestionar la continuidad del trabajo de estos investigadores. En ella, la Federación Agraria Argentina y la Mutual Federada tuvieron un rol trascendental, encabezadas por las figuras de Humberto Volando e Ildefonso Olego.
El Instituto tiene enorme reconocimiento en todos los niveles, incluso el Internacional, en el estudio de hantavirus, dengue, fiebre amarilla y otros arbovirus.
Al retiro de la responsable del Instituto la Dra. Delia Enrria, a mediados de 2018, se designó a un interventor, el farmacéutico Claudio Bonel, cuando la comunidad esperaba una nueva conducción surgida del seno su prestigioso plantel científico. Durante los primeros días enero de este año circuló en las redes un mensaje que advertía sobre el quite de funciones del Instituto, el traslado de equipos y de muestras de virus al Instituto Malbrán, en la ciudad de Buenos Aires.
El personal emitió dos comunicados, el 19 y el 22 de ese mes en el que consideraban “de suma gravedad” la decisión de Salud. Esto en virtud de que, existiendo dos únicos laboratorios de referencia con capacidad instalada en el país para la realización del diagnóstico de hantavirus “se haya reducido la posibilidad de dar respuesta diagnóstica a uno solo de ellos“, mientras la localidad de Epuyén afrontaba un brote de hantavirus. También denunciaban esa decisión “retrasaba las respuestas del sistema sanitario” y además, “eliminaba una de las tareas más importantes de este prestigioso laboratorio público, el Maiztegui de Pergamino”.
El 23 de enero, el intendente de Pergamino, Javier Martinez, se reunió en Buenos Aires con la interventora del Malbrán, Dra. Claudia Perandones. Él regresó a la ciudad con una carta dirigida a sí mismo en la que le prometían que, una vez resuelto el problema del hantavirus, “todo regresaría a la normalidad”.
La secuencia de designación de autoridades antinaturales, la intervención, el vaciamiento de equipo, materiales y tareas trajo a la memoria colectiva diversas estrategias de desmantelamiento y desprestigio que se han repetido a lo largo de la historia nacional. Estas produjeron la pérdida de importantes instituciones argentinas, en nombre de la búsqueda de una supuesta eficiencia económica. Todo ello movilizó a las entidades federadas de Pergamino.
El jueves 24 de enero, el grupo de Mujeres Federadas propuso convocar a un abrazo simbólico al Instituto, iniciativa a la que inmediatamente adhirió la Filial y el Centro Juvenil. Así, se lanzó la convocatoria a la comunidad.
El 1 de febrero, cerca del mediodía, cientos de pergaminenses y vecinos de otras localidades se hicieron presentes en el abrazo, con gran presencia institucional y de los concejales locales de todas las fuerzas políticas.
La presencia federada se marcó con vicepresidente segundo de FAA, Marcelo Banchi; también con los directores Omar Barchetta, Carlos Marveggio y Roxana Franco, representantes de las filiales de Rojas, Salto, Weelwright, Junin y el CJA Antonio Seta de Pergamino.
Un pico de emoción se vivió a la salida del personal hacia la puerta principal en una gruesa columna enarbolando un cartel que rezaba: “No al quite de funciones. Todos somos Maiztegui”.
El acto comenzó en manos de personal del Instituto y la oradora fue Silvana Lewis, quien explicó en primera persona lo que estaba sucediendo con el Maiztegui, y cómo sus consecuencias son perjudiciales sobre la salud pública. Lo graficó con en un hecho reciente: una persona se internó en el Hospital San José, de Pergamino, con síntomas de Hantavirus y se debieron enviar las muestras a analizar al Malbrán a Buenos Aires. Si el Instituto hubiese continuado con sus funciones ello hubiera demorado solo 24 horas y no varios días.
Seguidamente se expresó Mercedes Maiztegui, hija del Dr. Julio Maiztegui quien, con pinceladas de su vida personal, dejó claro que luego de 26 años de la desaparición de su padre, estaba defendiendo algo que ya debiera haberse dado por sentado: se defendía un lugar que no tiene otro interés que la salud de las personas.
Luego, el presidente de la filial de FAA Pergamino, Sebastián Campo, manifestó que los pequeños y medianos productores que nuclea la entidad están en permanente contacto con los focos de infección. “Manipulamos la bolsa de semilla, de maíz para los chanchos, necesitamos del Instituto Maiztegui y no podemos permitir que se lo toque”, afirmó.
A continuación, la Coordinadora del Distrito VII de Mujeres Federadas, María Ratto, agradeció al personal del Instituto: “Estamos acá para abrazarlos. Este es un emblema de la salud pública, gratuita y de acceso libre, a la mano de los que necesitamos de ella. No se justifica el vaciamiento. Los pergaminenses queremos, sabemos y podemos defender al Instituto”, dijo.
Finalmente, Jorge Solmi, presidente del Distrito VII de la FAA, manifestó: “El ninguneo que se realiza a nuestras instituciones de salud nos obliga a dar el primer paso. El Maiztegui nos protegió, muchos estamos inmunizados gracias a su trabajo e investigación, es una bandera que nos une y nos representa, por eso debemos defenderla”. Por último, invitó a los concejales a coordinar una audiencia pública.


