Informe especial sobre la situación del INTA y cómo los cambios afectan a los pequeños y medianos productores

En la última semana de marzo, la conducción del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) decidió implementar una reestructuración en el organismo. Desde ese momento, ha habido en el país diversas opiniones en relación con este cambio, así como también posturas distintas en relación con la manera en la que estas modificaciones afectarían los servicios y actividades que el Instituto lleva a cabo con los pequeños y medianos productores agropecuarios.

Por eso, en el número correspondiente al mes de abril del periódico La Tierra, órgano oficial de comunicación de Federación Agraria Argentina, se publicó un completo informe especial que se adjunta en este artículo, recogiendo diversas opiniones frente a estos cambios y al rol del INTA para los productores familiares.

En el dossier se recoge no sólo la postura del presidente de FAA y el comunicado de prensa emitido el 16 de abril por la entidad acerca de estos hechos, sino también entrevistas al titular del Instituto, Juan Balbín y al director nacional Héctor Espina. Además, se consultó a referentes de los Centros Regionales y a los representantes de FAA ante el organismo y se acompañó con una breve historia del INTA, en la que se narran los principales hitos de este Instituto, referente del país y la región en materia de tecnología agropecuaria.

El motivo de este informe, según señaló el presidente de FAA, Carlos Achetoni, en la editorial del número de La Tierra es el siguiente: “Buscamos poner en valor el trabajo de miles de personas que cumplen con profesionalismo y dedicación sus funciones dentro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Buscamos también reafirmar la posición histórica de la Federación Agraria Argentina en relación a la importancia fundamental que implica para los pequeños y medianos productores que representamos, contar con una herramienta estatal dedicada a la actualización permanente y desarrollo de la tecnología puesta al servicio de quienes viven y trabajan en el campo”.

Y concluyó: “Nuestra posición histórica ante el INTA es clara e irrenunciable. Los beneficiarios de su accionar son los pequeños y medianos productores agropecuarios argentinos y su razón de ser es el desarrollo sostenible del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial a través de la investigación y la extensión”.